Salud

Reflujo ácido: fumar, ingerir alcohol y el peso contribuyen de forma significativa al mismo

Ronald Laugherty ha tenido síntomas relacionados al reflujo ácido desde que estaba en la universidad.

“Estaba comiendo Rolaids como si se fueran a acabar”, comenta. “Eso era normal para mí.”

Laugherty, de 46 años de edad, fue diagnosticado con enfermedad de reflujo gastroesofágico, o reflujo ácido crónico, al inicio de sus 20 años. Los médicos también encontraron que tenía esófago de Barrett, una complicación de reflujo ácido que causa que el revestimiento del esófago se parezca al revestimiento del intestino. El esófago de Barrett aumenta el riesgo de desarrollar cáncer del esófago.

También tiene una hernia hiatal, condición en la que parte del estómago sube a través del hiato, la apertura en el diafragma a través de la que pasa el esófago, y hacia el pecho. Puede ser que sea sometido a cirugía para corregir la hernia.

Laugherty ha estado tomando prescripciones y medicamentos sin receta para aliviar los síntomas.

“Yo supongo que estos problemas no se van a ir nunca”, dice. “Si ayudara, me haría la cirugía en un palpitar.”

El reflujo ácido es una condición en la que el ácido del estómago sube al esófago e irrita el revestimiento esofágico. A la entrada del estómago hay una válvula llamada esfínter esofágico inferior, que separa el esófago del estómago. Esta válvula abre para que el alimento entre al estómago y cierra para evitar que la comida y otros contenidos del estómago vuelvan a entrar al esófago. Cuando la válvula se relaja muy a menudo o no cierra completamente, el ácido del estómago puede subir al esófago y producir el reflujo ácido.

La condición afecta tanto a hombres como a mujeres, pero de acuerdo con el Dr. James Leavitt, gastroenterólogo de Galloway Endoscopy Center en Baptist Health, la discriminación viene de algunas de las complicaciones del reflujo ácido.

“Los factores de riesgo son los mismos”, dice Leavitt. “Las consecuencias pueden ser diferentes.”

El esófago de Barrett, una condición que produce que el revestimiento del esófago cambie y se parezca al revestimiento del intestino, es un precursor del cáncer esofágico.

“Esto tiende a ser una enfermedad de hombres blancos”, explica Leavitt. Él ha observado la condición con menos frecuencia en hombres hispanos y rara vez en hombres negros o asiáticos.

El estilo de vida de los hombres puede también contribuir a la incidencia un poco más alta de reflujo ácido. De acuerdo con el Dr. Jamie Barkin, profesor de medicina en la Escuela de Medicina Miller de la Universidad de Miami, esto se debe a que según los hombres envejecen, tienden a disminuir el nivel de actividad, aumentan la dieta y ganan peso.

“Lo otro que los hombres hacen más que las mujeres es ingerir bebidas alcohólicas, fumar y tomar antiinflamatorios no esteroides”, dice Barkin. “El alcohol y el fumar predisponen al reflujo, los antiinflamatorios no esteroides pueden atacar el esófago y usted puede inflamarse, y los hombres no reconocen el aumento de peso como lo hacen las mujeres.”

La obesidad, la dieta, la ingesta de alcohol y el fumar son todos factores que contribuyen al reflujo ácido. Los médicos recomiendan buscar atención médica si las personas experimentan síntomas de reflujo ácido (ardor en el estómago, calambre en el estómago, regurgitación, tos, dificultad para tragar o ardor en la garganta) dos o más veces por semana.

Otro síntoma es dolor en el pecho. El Dr. Alberto Iglesias, cirujano en Memorial Hospital Miramar, dice que la incidencia de reflujo ácido en Estados Unidos está aumentando porque se está diagnosticando correctamente.

“Muchos pacientes llegan a la sala de emergencia con dolor en el pecho y piensan que están sufriendo un ataque al corazón”, dice Iglesias. “Puede ser un ataque al corazón, pero algunas veces los pacientes salen del hospital y descubren que sufren de reflujo severo. Lo que es importante es que, por la preocupación de ataques al corazón, las personas buscan atención médica.”

Cuando las personas buscan tratamiento para el reflujo ácido, los médicos les recomiendan hacer cambios en el estilo de vida, tales como perder peso, comer porciones más pequeñas, bajar la cafeína, el alcohol y el fumar y mantenerse lejos de comidas grasosas y otros detonantes dietéticos del reflujo.

“Si usted va a comer pizza y sabe que le produce reflujo, no sea tonto, evite la pizza”, comenta Barkin.

Si los cambios en el estilo de vida no funcionan solos, el próximo paso es la medicación prescrita. Los inhibidores de la bomba de protones como Prilosec y Nexium trabajan para reducir la producción de ácido.

Cuando las personas no responden a los medicamentos entonces está la cirugía. La funduplicatura laparoscópica de Nissen se realiza para recrear el esfínter esofágico inferior, la válvula que permite que el ácido entre al esófago, cuando está dañado. Una parte del estómago se envuelve alrededor del extremo inferior del esófago para recrear la función de cerrar de la válvula.

Iglesias dice que las personas que se someten a la cirugía pasan solo una noche en el hospital y experimentan pocas complicaciones. La cirugía permite tratar las hernias de hiato y el reflujo severo.

Sin embargo, Leavitt dice que la cirugía puede no ser una cura permanente para todo el mundo luego de diez o 15 años. Explica que hay una posibilidad de que las personas que se someten a la cirugía vuelvan a estar en medicamento luego de cinco a diez años.

Esta historia fue publicada originalmente el 21 de marzo de 2015, 8:00 a. m. with the headline "Reflujo ácido: fumar, ingerir alcohol y el peso contribuyen de forma significativa al mismo."

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