Comunidades de Miami-Dade pagan por espacio en las escuelas
La escuela Henry S. West Laboratory es el tipo de escuela que todos los padres desean para sus hijos.
Situada en un exuberante terreno en Coral Gables, esta escuela pública K-8, mejor conocida como West Lab cuenta con un programa de idioma alemán, un plan de estudios de la escuela media enfocado en ciencias y matemáticas y, además, está asociada con University of Miami’s School of Education.
Es tan popular que hay cerca de 400 estudiantes en la lista de espera –más de los que actualmente asisten a la escuela. Pero aunque West Lab se encuentra en Coral Gables, está catalogada como escuela magnet, lo que significa que cualquier persona del condado puede solicitar matrícula.
Es por eso que la ciudad de Coral Gables está considerando invertir $4.2 millones para asegurar que los hijos de los residentes de Coral Gables tengan cupo en la escuela. El dinero pagaría por aulas adicionales para que se puedan incorporar otros 180 estudiantes. Por una tarifa única de aproximadamente $23,000 por estudiante, los residentes de Coral Gables tendrían garantizados los cupos para siempre.
Según funcionarios y residentes de la ciudad, esta propuesta ayudaría a cubrir la necesidad de crear más espacios en las escuelas de alta calidad. Es algo que otras ciudades económicamente pudientes de Miami-Dade han tenido que hacer para crear más opciones de escuelas públicas locales. Invierten millones de dólares para asegurar cupos adicionales en las escuelas más populares o para financiar programas avanzados de educación. Algunas ciudades incluso han creado sus propias escuelas autónomas municipales.
Pero este tipo de inversión municipal podría causar una segregación racial y económica cada vez mayor en las escuelas de Miami-Dade, dicen los expertos, y desviar el dinero que iría a otras escuelas públicas.
“Entiendo que los padres quieran más opciones, pero muchas veces son las comunidades más ricas las que crean estas disparidades”, dijo Osamudia James, residente de Coral Gables y profesora de derecho de la Universidad de Miami, especializada en temas de educación. “Sin duda este tipo de inversión agravaría la segregación”.
Steve Gallon, miembro del consejo escolar, comparte esa misma preocupación. En un correo electrónico, Gallon explicó que tales propuestas “podrían resultar en la creación de sistemas y estructuras que impedirían que niños pobres y de color tuvieran acceso a una educación de clase mundial y que el acceso a esa educación estuviera en dependencia del código postal donde viven”.
Menos estudiantes pobres
Es lo que sucedió en MAST Academy en Virginia Key. MAST es una escuela muy popular de ciencia y tecnología que atrae a estudiantes de todo el condado. En el 2012 Key Biscayne pagó cerca de $10 millones de dólares para crear dos nuevas academias dentro de la escuela a cambio de asegurar matrícula para sus residentes.
El acuerdo creó mucha polémica entre estudiantes y profesores, que sentían que el distrito estaba vendiendo los cupos a Key Biscayne. Les preocupaba que esa garantía de espacio para los residentes de la ciudad iba a cambiar la cultura de la escuela.
No queda dudas de que dicha inversión cambió el balance demográfico de MAST. La proporción de estudiantes de bajos ingresos se redujo a la mitad. Datos estatales confirman que pasó de un 37 por ciento en el 2012 a cerca de un 19 por ciento durante el último año escolar. El porcentaje de estudiantes negros también disminuyó, de casi el 10 por ciento del cuerpo estudiantil en 2012 a menos del 3 por ciento este año. La proporción total de estudiantes en el grupo de las minorías disminuyó también aunque ligeramente debido a un aumento en el porcentaje de estudiantes hispanos.
Otras ciudades han optado por crear sus propias escuelas chárter, financiadas con fondos públicos y administradas de forma privada.
Miami Shores fue uno de los primeros lugares en la Florida en crear su propia escuela autónoma municipal, cuando se aprobó un bono de $5 millones de dólares en el 2003 para construir Doctors Charter School para los residentes entre los grados 6 y 12.
El resultado: Según los datos estatales apenas el dos por ciento de los estudiantes de Doctors Charter School son de bajos ingresos. Antes de que se creara la escuela chárter, las opciones de secundarias públicas para los residentes de Miami Shores eran la secundaria North Miami y Edison, donde por lo menos el 90 por ciento de los estudiantes son pobres.
Doctors Charter ofrece el tipo de educación que se puede esperar de una escuela privada. Según el sitio web de la escuela, más de la mitad de los maestros tienen por lo menos una maestría y los estudiantes pueden elegir entre cursos de informática avanzada y clases de literatura como las que se reciben en las universidad de artes liberales.
Más al norte, la ciudad de Aventura tiene su propia escuela primaria charter K-8, conocida como ACES. Aventura está actualmente en el proceso de abrir una nueva escuela secundaria chárter; padres, políticos locales y grupos empresariales han estado abogando por esto durante años. Según ellos la escuela pública que les toca, Dr. Michael Krop Senior High School en el norte de Miami-Dade, está demasiado lejos para algunas familias.
En el 2019 cuando se inaugure, los residentes de Aventura tendrán garantizados los asientos en esa escuela. Otros residentes del condado serían aceptados en dependencia de la disponibilidad. Cosa que duda el gerente Eric Soroka, debido al alto interés que han mostrado los residentes del área.
En cambio, otros residentes han mostrado preocupación por lo que sucederá cuando los residentes ricos de Aventura abandonen Krop y junto con ellos se vayan todos los recursos adicionales, como las contribuciones para recaudar fondos, que los estudiantes ricos suelen traer consigo.
“Creo que es beneficioso que exista una población escolar diversa, porque se forman amistades entre los estudiantes de diversas etnias”, dijo Ivy Ginsberg residente de Aventura. “Dar preferencia a los residentes de Aventura, es dar a esos residentes su propia escuela privada”.
Según Soroka esa no es la intención de la ciudad. “Lo único que queremos ofrecer es otra opción para nuestros residentes”, dijo.
Quienes ganan son los residentes
Los distritos escolares necesitan que las familias adineradas se mantengan en el sistema de escuelas públicas, en vez de irse con las escuelas privadas. El distrito pierde dinero con cada niño que abandona el sistema escolar público.
“Los padres más ricos tienen otras opciones en el mercado”, comentó James, profesora de leyes de la UM. “Lo que hacemos es evitar que se vayan a las escuelas privadas a cambio de ofrecerles más opciones y otras oportunidades”.
Los distritos escolares también deben enfrentar la fuerte competencia de escuelas charters por lo que muchos han creado programas especializados como las escuelas imanes para mantener a los estudiantes, dijo Elena Silva, directora del programa de política de educación PreK-12 en New America, una organización tipo laboratorio de ideas o think tank con sede en DC. Esto lo podemos ver especialmente en Miami-Dade, donde en los últimos 10 años la matrícula de las escuelas chárter se ha triplicado. En respuesta, el distrito escolar ha creado más de 500 opciones de programas en las escuelas imanes y programas especializados en las escuelas locales, desde ciencia forense y biología de la conservación hasta finanzas internacionales y robótica.
Pero asegurar el acceso igualitario a las escuelas imanes puede ser difícil, dijo Silva, porque a los estudiantes de bajos ingresos les resulta más difícil conseguir transporte si las escuelas están lejos de sus hogares.
“Uno de los mayores problemas que tenemos con estos programas de gran escala es la cuestión del acceso –dijo–. Si usted crea estos programas de imán en las comunidades ricas y además le da preferencia a los estudiantes de esa comunidad, ¿cree que eso ayudará a resolver las desigualdades en el condado?”
Los funcionarios del distrito dicen que Miami-Dade ha hecho un esfuerzo por crear estos programas electivos en todo el condado y con eso están tratando de asegurar que los estudiantes de los barrios de bajos ingresos tengan el mismo acceso a esa educación.
Y, desde la perspectiva del distrito escolar, la colaboración con los gobiernos de las ciudades ayuda a recaudar fondos muy necesarios.
“Con esto gana la comunidad y ganan nuestros residentes”, dijo Iraida Méndez-Cartaya, quien supervisa la oficina de asuntos intergubernamentales del distrito escolar. “Son dos agencias gubernamentales aprovechando los recursos y proporcionando más acceso a las comunidades”.
Méndez-Cartaya no está de acuerdo con los que dicen que crear cupos adicionales en las escuelas magnet para los residentes tenga un impacto negativo. Enfatizó que las propuestas como la de Coral Gables no quitan asientos a nadie. “Se trata de añadir, no de quitar”, dijo.
Por ejemplo, en el 2011 Sunny Isles Beach financió una expansión de $4 millones en el Norman S. Edelcup/Sunny Isles Beach K-8 Center, y Miami Beach ha contribuido a los programas de las escuelas públicas, incluyendo programas rigurosos de Bachillerato Internacional.
Y no son solo las áreas ricas las que se han asociado con el distrito escolar. La agencia de reconstrucción de Homestead ayudó a pagar para transformar West Homestead Elementary en un centro K-8 y Miami Gardens está en proceso de crear un centro de ciencias y matemáticas cerca de la escuela secundaria Carol City.
$1,000 millones en impuestos
En algunas partes del país, las ciudades administran sus propios distritos escolares. Esto puede conducir a que haya escuelas muy diferentes en barrios cercanos, porque una cantidad de lo que se recauda en los impuestos sobre la propiedad es la principal fuente de financiamiento local para las escuelas públicas y esa recaudación varía de un barrio a otro.
Ese es uno de los argumentos a favor de que los distritos escolares se extiendan al condado, como los de la Florida, dijo Mike Griffith, experto en finanzas escolares de la Education Commission of the States. “Uno de los beneficios de que el distrito se extienda a todo el condado es que usted puede compartir los recursos –dijo–. Pero también tiene controversia”.
En una reunión en el pasado junio en Coral Gables donde se iba a discutir la opción de pagar por más asientos en West Lab, el alcalde Raúl Valdés-Fauli señaló que las contribuciones de la ciudad al distrito escolar cada 10 años es de mil millones –alrededor de $100 millones al año.
“Me preocupa la forma en que el distrito escolar está tratando a Coral Gables al considerar que porque los residentes tienen mucho dinero tienen que dar y dar. Nos corresponde asegurar que las escuelas tengan un espacio para nuestros niños”, dijo Valdés-Fauli.
Los detalles de un posible acuerdo con el distrito escolar aún están en negociación, y los funcionarios municipales están considerando otras opciones, dijo la comisionada de Gables, Patricia Keon. “Creo que necesitamos determinar dónde le vamos a sacar el máximo provecho a nuestro dinero y, si el resultado es una escuela chárter, tal vez tengamos que pensar de esa manera”, dijo.
Desde el año 2015, Coral Gables viene discutiendo la posibilidad de pagar por cupos en West Lab y han realizado varias reuniones con los residentes para saber qué opinan. Keon dijo que antes de que la ciudad vote por cualquiera de las propuestas se necesita más información.
Algunos residentes tienen esperanzas de que esto suceda a tiempo para que sus hijos asistan a West Lab.
“Tienen un excelente componente lingüístico”, dijo Carmen Manrara.
Cartaya, residente de Coral Gables que tiene dos hijos en edad preescolar observó: “En esta comunidad, hablar un segundo idioma es como tener un grado adicional”.
De las dos escuelas elementales del vecindario abiertas a los estudiantes de Coral Gables, la que ha recibido mejor evaluación –Coral Gables K-8 Preparatory Academy– está llena. La otra escuela, George W. Carver Elementary, tuvo una B en el boletín de evaluación estatal y está cerca del 84 por ciento de capacidad. Los residentes también tienen acceso a un número limitado de asientos en Sunset Elementary, otra de las escuelas A.
“Pero en las buenas escuelas de primaria, dentro de la ciudad de Coral Gables no hay suficiente espacio para los propios residentes”, dijo Keon.
West Lab ha estado a la vanguardia cuando se trata de innovaciones en la educación. Fue la primera escuela imán del condado, creada en una asociación con UM’s School of Education. El año pasado, la escuela estuvo en los titulares de las noticias al eliminar la obligatoriedad de las tareas en la casa. Además, consistentemente, ha recibido la más alta calificación en el boletín de evaluaciones del estado, parte de esa calificación es el buen rendimiento de los estudiantes en las pruebas estandarizadas.
Mantener el balance
En la reunión de junio en Coral Gables, Samuel Joseph, un consultor que sirve como presidente del School and Community Relations Committee de la ciudad, dijo que los residentes no quieren cambiar el rostro de West Lab. “Es absolutamente crítico mantener ese equilibrio, con niños de todo el condado –dijo–. Francamente, la razón por la que West Lab es una excelente escuela, es porque no sirve a una sola población”.
Pero si el cambio demográfico de la Academia MAST sirve de algún indicativo es que demuestra lo difícil que será mantener la mezcla de estudiantes en West Lab. El próximo año la escuela tendrá alrededor de 360 estudiantes, y la propuesta de Coral Gables es añadir en un futuro 180 cupos para los residentes. Lo que significa que los residentes serán casi la tercera parte del cuerpo estudiantil.
Lo más probable es que el cambio se vea en un porcentaje menor de niños pobres. Según el distrito escolar, en estos momentos, una cuarta parte de los estudiantes de West Lab están clasificados como pobres. Según cifras del censo, ese número representa el 8% de los residentes de Coral Gables, aunque la pobreza no se define exactamente de la misma manera. West Lab también tiene una mayor proporción de estudiantes negros e hispanos que Coral Gables.
Para algunos críticos, la perspectiva de que las comunidades más ricas paguen por exclusividad en los cupos de las escuelas o que manejen sus propias escuelas autónomas, inclina más la balanza en contra de las diferencias sociales de los niños pobres.
“Es crear una ventaja para los niños que viven en zonas ricas”, dijo Griffith, experto en finanzas escolares. “Los niños que necesitan ayuda son los niños de bajos ingresos”.
Y, dijo que las comunidades ricas están comprando los cupos en las escuelas de primer nivel a precio de ganga.
Griffith comentó que, según sus cálculos, la contribución de $4.2 millones propuesta por Coral Gables solo cubriría el precio de construir las nuevas aulas y como máximo un año y medio de los costos adicionales asociados con la educación de más estudiantes. Pero cuando se agote el dinero de la ciudad, “el resto de la gente en ese distrito escolar tendrá que pagar por esos asientos asignados a los ricos de la comunidad”, dijo Griffith.
Méndez-Cartaya, de la oficina de asuntos intergubernamentales del distrito escolar, no está de acuerdo. Argumentó que como la mayoría de los fondos de la escuela siguen al estudiante a la escuela que él o ella escoja, los costos adicionales asociados con la educación de más estudiantes estarían cubiertos por el financiamiento estándar por alumno del distrito.
Pero mientras que la cantidad total de fondos en el distrito no cambiaría, la forma en que se distribuye el dinero sí lo haría. La escuela imán vería probablemente más fondos que la escuela de barrio a la que ese niño habría asistido. Eso no incluye los costos de reparación y de reconstruir y mantener las aulas adicionales con el paso del tiempo, dijo Griffith.
“Lo que están haciendo es pagar una pequeña cantidad por adelantado y después que otras personas en el distrito pongan el dinero para cubrir el resto de los costos”, dijo.
Una posible solución sería que los municipios que quieran asociarse con los distritos escolares compartan su riqueza con las escuelas de otros barrios, dijo Griffith. El distrito escolar podría requerir que los municipios usen parte de su contribución para apoyar financieramente a otras escuelas en áreas más pobres, por ejemplo, o para expandir programas imán para todos, sin garantizar asientos para residentes, dijo.
“Entiendo lo que la gente dentro del distrito está queriendo decir, ‘Reunimos el dinero, lo trajimos al distrito y merecemos algo por eso’”, dijo. “Pero hay que tener cuidado con las diferencias que eso puede crear entre los que tienen y los que no tienen; diferencia que siempre bordea la diferencia de razas”.
Lance Dixon escritor de plantilla del Miami Herald contribuyó a este informe
Esta historia fue publicada originalmente el 3 de agosto de 2017, 5:03 p. m. with the headline "Comunidades de Miami-Dade pagan por espacio en las escuelas."