Salud

Veteranas de guerra reciben ayuda, décadas después de haber sufrido abusos

Sheila Procella, de Plano, Texas, es veterana de la Fuerza Aérea de Estados Unidos y de la Guardia Nacional de Texas. Fue diagnosticada con trauma sexual militar y trastorno de estrés postraumático en 2014, cerca de tres décadas después de haber cumplido sus servicios.
Sheila Procella, de Plano, Texas, es veterana de la Fuerza Aérea de Estados Unidos y de la Guardia Nacional de Texas. Fue diagnosticada con trauma sexual militar y trastorno de estrés postraumático en 2014, cerca de tres décadas después de haber cumplido sus servicios. para Kaiser Health News

Sheila Procella se unió a la Fuerza Aérea en 1974 para “conocer mundo”, contó. Se alistó al final de la Guerra de Vietnam, poco después de graduarse de la escuela secundaria. Aunque durante ocho años de servicio nunca abandonó su Texas natal, su trabajo en la oficina resultó ser su propio campo de batalla.

Algunas de nosotras fuimos a la guerra, y algunas tuvimos la guerra aquí en Estados Unidos yendo a trabajar todos los días sabiendo que íbamos a ser acosadas.

Sheila Procella, alistada en la Fuerza Aérea al final de la Guerra de Vietnam

“Algunas de nosotras fuimos a la guerra, y algunas tuvimos la guerra aquí en Estados Unidos yendo a trabajar todos los días sabiendo que íbamos a ser acosadas”, dijo Procella, quien vive en Plano, Texas, y ahora tiene 62 años.

En ese momento, menos del 3% de los miembros del servicio militar eran mujeres. Procella recordó el aluvión diario de comentarios sexuales, gestos y hombres agarrándola de manera inapropiada. Y uno de sus superiores le dejó en claro que sus esperanzas de ascender laboralmente dependían de tener relaciones sexuales con él.

“Lo planteó de manera discreta, pero su avance y mi aceptación condujeron a mi promoción”, dijo Procella.

En ese momento, Procella, quien sirvió en la Fuerza Aérea hasta 1979 y luego pasó a la Guardia Nacional Aérea de Texas hasta 1982, aceptó la creencia generalizada de que reportar los incidentes sería malo para su carrera. “Definitivamente no se hablaba del tema ni se reportaba a los superiores sobre ningún tipo de acoso”, explicó. “En el momento que sucedía, lo metías bajo la alfombra y pretendías estar bien”.

Pero Procella no estuvo bien y, después de su carrera militar, se encontró dependiendo del alcohol y las drogas para enfrentar la vida.

Finalmente, llegó a asociar su profunda depresión, ansiedad y ataques de pánico con el hostigamiento y los asaltos durante su servicio militar. Procella, quien también había experimentado abuso sexual infantil, fue diagnosticada con traumas sexuales y trastorno de estrés postraumático (TSPT) en 2014, casi tres décadas después de su servicio. Hoy, ella tiene una calificación de 70% de discapacidad del Departamento de Asuntos de Veteranos (VA).

Hay muchas otras mujeres como Procella, que sirvieron hace décadas, pero solo ahora están aceptando su experiencia.

Conciencia en la adultez

En un estudio de 2015 publicado por la American Psychological Association se les preguntó a 327 mujeres veteranas del sur de California sobre sus experiencias con traumas sexuales. Dividieron a las encuestadas en dos grupos: las que sirvieron antes del ataque terrorista del 9/11 de 2001, y las que lo hicieron después. Casi la mitad de las que pertenecían al grupo anterior al 9/11 informaron haber sufrido contactos sexuales contra su voluntad durante su servicio militar. En el otro grupo, los informes de contacto sexual no deseado cayeron al 30%.

La mayoría de las que reportaron abuso sexual cumplieron con los criterios para un diagnóstico de TSPT, dijeron los investigadores.

Y un estudio publicado el año pasado en la revista Women’s Health Issues halló que las mujeres de 45 a 54 años reportaron más acoso sexual y agresión mientras estuvieron en el ejército que otros grupos de edad.

“Me llamó la atención la idea de que no solo eran mujeres más jóvenes”, dijo Carolyn Gibson, investigadora de salud de la mujer en el Centro Médico de San Francisco Veterans Affairs (VA), y coautora de ese estudio.

La investigación también halló que la asociación entre el trauma sexual y sus efectos negativos sobre la salud –como enfermedades cardiovasculares, abuso de sustancias y otros trastornos físicos y mentales– fue más pronunciada entre las veteranas de 45 a 64 años.

Gibson dijo que estos efectos pueden exacerbarse en mujeres de mediana edad porque había menos conciencia sobre el tema cuando usaban uniforme y se sintieron obligadas a soportar el estrés en soledad.

Esa edad es también un momento de gran cambio para las mujeres, explicó Gibson, tanto física como emocionalmente, por lo que seguramente decidieron enfrentar la situación de abuso solo cuando terminaron su servicio.

“A medida que la gente atraviesa períodos de transición, esos síntomas tienden a impactar mucho más”, dijo.

Batalla por el reconocimiento

La Administración de Salud de Veteranos acuñó el término “trauma sexual militar” en el 2004, y hoy cerca del 25% de las mujeres y el 1,5% de los hombres que utilizan los servicios de salud de veteranos tienen el diagnóstico, según VA. Los síntomas están estrechamente asociados con el trastorno de estrés postraumático y pone a los individuos en un mayor riesgo de otras condiciones de salud mental, incluyendo ansiedad, depresión y trastornos de la alimentación.

Pero obtener un reclamo por discapacidad basada en trauma sexual militar puede ser una larga y complicada batalla. Un informe del 2014 de la Oficina de Rendición de Cuentas del Gobierno (GAO, por sus siglas en inglés) halló que los reclamos por discapacidad relacionados con traumas sexuales sufridos durante el servicio militar se aprobaban en menor cantidad comparado con los reclamos de TSPT por otras razones.

En el 2010, la Administración de Beneficios de Veteranos aprobó el 46% de todos los reclamos relacionados con traumas no sexuales, mientras que solo aprobó el 28% de los relacionados con trauma sexual militar, dijo la GAO. Para el 2013, se aprobaron la mitad de los reclamos por abuso sexual y el 55% de los reclamos por TSPT.

La GAO y los grupos de veteranos dicen que el aumento se produjo después de que el VA ordenó capacitar a los empleados que procesan los reclamos en los centros regionales y a los profesionales de salud que proporcionan las evaluaciones de los veteranos sobre el trauma sexual militar.

En los últimos años, la VA ha agregado recursos específicamente para las mujeres, incluso entradas separadas para las mujeres en algunas instalaciones de asesoramiento. Aun así, es un reto conseguir que las mujeres lleguen a la puerta para recibir ayuda. Según un informe de la VA de 2015 sobre las barreras en la atención de salud de la mujer, solo el 19% de las mujeres veteranas utilizan los servicios de la VA.

“Durante la era de Vietnam, muchos veteranos que regresaron tuvieron dificultades para ingresar a la VA, especialmente las mujeres fueron postergadas durante varios años”, dijo Pam Maercklein, quien coordina el cuidado de salud femenina para los veteranos de Texas, y ella misma es veterana de la Fuerza Aérea. “Ahora la VA, especialmente aquí en Texas, está haciendo un trabajo bastante bueno de tratamiento específico de género”.

Anna Baker, directora del programa de mujeres de la comisión, dijo que las mujeres que ahora están en sus 50 fueron olvidadas cuando sufrieron traumas sexuales durante sus servicios, y después.

Hemos tenido varias enfermeras que sirvieron en Vietnam que están hablando ahora, tras años de silencio, y ahora están empezando a tener esas conversaciones y tratar con las cuestiones que les están causando angustia.

Anna Baker, directora del programa de mujeres de la comisión

“Hemos tenido varias enfermeras que sirvieron en Vietnam que están hablando ahora, tras años de silencio”, dijo Baker, “y ahora están empezando a tener esas conversaciones y tratar con las cuestiones que les están causando angustia”.

Si bien existe una tendencia a asociar el TSPT con el combate militar, un estudio publicado en 2015 en JAMA Psychiatry encontró que las mujeres que sirvieron en Vietnam tenían más probabilidades de sufrir el trastorno. El efecto, según el informe, “parece estar asociado con exposiciones en tiempos de guerra, especialmente discriminación sexual o acoso, y presiones de desempeño laboral”.

Delia Esparza, una enfermera especializada en salud mental en el Austin Vet Center, en Austin, Texas, ha estado ayudando a los veteranos –mujeres y hombres– a lidiar con el trauma sexual por más de 22 años.

Austin Vet Center es uno de los 300 establecimientos comunitarios en todo el país que ofrecen a los veteranos (y familiares) asesoramiento individual y grupal gratuito, además de otros servicios.

Esparza dijo que incluso con una mayor atención al trauma sexual de los militares, muchos de los problemas que persiguen a Procella y a otras veteranas persisten. Entre ellos: las mujeres se sienten especialmente estigmatizadas por hablar.

Recordó que cuando ella comenzó a practicar tenía una clienta veterana de la II Guerra Mundial.

“Estaba muy preocupada por todo esto”, dijo Esparza. La veterana tenía 70 años entonces, y cuando habló del tema no pudo parar de llorar.

“Es algo que se queda contigo”.

La cobertura de KHN de temas de atención médica de las mujeres es apoyada en parte por The David and Lucile Packard Foundation.

El término ‘trauma sexual militar’

La Administración de Salud de Veteranos acuñó el término ‘trauma sexual militar’ en el 2004, y hoy cerca del 25% de las mujeres y el 1,5% de los hombres que utilizan los servicios de salud de veteranos tienen el diagnóstico. Los síntomas están estrechamente asociados con el trastorno de estrés postraumático y pone a los individuos en un mayor riesgo de otras condiciones de salud mental.

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