La depresión es una enfermedad real
La tristeza es algo que todos sentimos en algún momento. Es una reacción normal a los tiempos difíciles de la vida y, por lo general, se va en poco tiempo. Sin embargo, cuando una persona tiene depresión, ésta interfiere con la vida diaria y el funcionamiento normal. Puede causar dolor, tanto para el que tiene depresión como para aquellos que se preocupan por él. Los médicos lo llaman un “trastorno depresivo” o “depresión clínica”. La depresión es una enfermedad real. No es una señal de debilidad o un defecto de carácter. No se puede simplemente “salir” de la depresión clínica. La mayoría de las personas que tienen depresión necesitan recibir tratamiento para poder mejorar.
Señales y síntomas
La tristeza es solo una pequeña parte de la depresión. Algunas personas con depresión quizás no se sientan tristes en absoluto. La depresión tiene muchos otros síntomas, incluyendo algunos físicos. Si ha tenido cualquiera de las siguientes señales y síntomas durante al menos dos semanas, puede estar sufriendo de depresión:
▪ Estado de ánimo constantemente triste o ansioso
▪ Sentirse vacío gran parte del tiempo
▪ Falta de esperanza o pesimismo
▪ Sentimientos de culpa, falta de autoestima e impotencia
▪ Pérdida de interés o de placer en los pasatiempos y las actividades
▪ Fatiga o menos energía, sentir que se mueve o habla más lentamente
▪ Dificultad para concentrarse, recordar detalles o tomar decisiones
▪ Problemas para dormir, incluyendo despertarse muy temprano o dormir demasiado
▪ Cambios en el apetito o el peso
▪ Pensamientos sobre la muerte o el suicidio o intentos de suicidio
▪ Sentirse inquieto o irritable
▪ Síntomas físicos persistentes
Factores que desempeñan un papel en la depresión
Hay muchos factores que pueden desempeñar un papel en la depresión, incluyendo la genética, la biología y la química del cerebro, y acontecimientos de la vida, tales como un trauma, la pérdida de un ser querido, una relación difícil, una experiencia de la primera infancia o cualquier situación estresante.
La depresión puede ocurrir a cualquier edad, pero a menudo comienza en la adolescencia o a principios de la adultez temprana, es decir, aproximadamente entre los 20 y los 35 años de edad. En los adultos, la mayoría de los trastornos de estados de ánimo o de ansiedad crónica comenzaron como niveles altos de ansiedad cuando eran niños. De hecho, un nivel alto de ansiedad en la niñez podría significar un mayor riesgo de depresión en la edad adulta.
La depresión puede ocurrir al mismo tiempo que otras enfermedades médicas graves, como diabetes, cáncer, enfermedades cardíacas o enfermedad de Parkinson. La depresión puede empeorar estas enfermedades o viceversa. A veces los medicamentos que se toman para estas enfermedades pueden causar efectos secundarios que contribuyen a la depresión. Un médico con experiencia en el tratamiento de estas enfermedades complicadas puede ayudar a desarrollar la mejor estrategia de tratamiento. Se continúan con las investigaciones sobre la depresión y algún día los descubrimientos resultantes pueden llevar a un mejor diagnóstico y tratamiento.
Los adolescentes
Los años de la adolescencia pueden ser difíciles. Los adolescentes están formando una identidad separada de sus padres, lidiando con cuestiones nuevas de sexualidad y de género, y tomando decisiones independientes por primera vez en sus vidas. Es normal que tengan mal humor de vez en cuando, pero la depresión es diferente. Los niños mayores y los adolescentes con depresión pueden ponerse de mal humor, meterse en problemas en la escuela, ser negativos e irritables, y sentirse incomprendidos. Si no está seguro si su hijo adolescente está deprimido o simplemente está “siendo un adolescente”, considere cuánto tiempo han estado presentes los síntomas, qué tan graves son, y si ahora se comporta muy diferente de como antes se comportaba.
Los adolescentes con depresión también pueden tener otros trastornos como la ansiedad o trastornos de la alimentación o abuso de sustancias. También pueden tener un mayor riesgo de suicidarse. Por lo general, los niños y adolescentes dependen de que los padres, maestros, u otros cuidadores reconozcan que están sufriendo y les consigan el tratamiento que necesitan. Muchos adolescentes no saben adónde ir para obtener tratamiento de salud mental o piensan que el tratamiento no les ayudará. Otros no reciben ayuda porque creen que los síntomas de depresión pueden ser solo parte de la tensión típica de la escuela o de ser un adolescente.
Algunos adolescentes se preocupan de lo que otras personas piensen si buscan atención para su salud mental. La depresión a menudo persiste, se repite y continúa hasta la edad adulta, especialmente si no se trata. Si sospecha que un niño o adolescente que conoce está sufriendo de depresión, ¡diga algo de inmediato!
Consejos rápidos: cómo hablar con su hijo cuando está deprimido
▪ Dele apoyo emocional, comprensión, paciencia y ánimo.
▪ Hable con su hijo, no necesariamente sobre la depresión, y escúchele con atención.
▪ Nunca quite valor a los sentimientos que su hijo expresa, pero dígale cual es la realidad y ofrézcale esperanza.
▪ Nunca ignore los comentarios sobre el suicidio.
▪ Recuérdele a su hijo que, con el tiempo y el tratamiento, la depresión pasará.
Para obtener más información sobre las investigaciones actuales, visite el sitio web en inglés del NIMH en www.nimh.nih.gov.
Esta historia fue publicada originalmente el 16 de noviembre de 2017, 4:26 p. m. with the headline "La depresión es una enfermedad real."