La explicación clásica de la peste bubónica está equivocada, afirma un nuevo estudio
La peste bubónica llegó a Europa en el siglo XIV y pronto se propagó por todo el continente. La pandemia, una de las peores en la historia de la humanidad, mató a decenas de millones de personas. Casi el 60 por ciento de la población europea sucumbió a la bacteria Yersinia pestis durante brotes ocurridos a lo largo de 500 años. El brote más famoso, llamado la peste negra, se ganó el nombre por su síntoma principal: nódulos linfáticos que ennegrecían y se inflamaban después que la bacteria entraba al cuerpo a través de la piel.
Pero incluso ahora, “el mayor enigma” es el mecanismo físico que aceleró la rápida propagación de la enfermedad, dijo Monica Green, historiadora de la Universidad Estatal de Arizona y experta en salud medieval en Europa. Un estudio publicado recientemente en Proceedings of the National Academy of Sciences sugiere una respuesta, y apunta fundamentalmente a piojos y pulgas, no las ratas, como los culpables.
En la largamente popular teoría de la propagación de la peste bubónica, las ratas y otros roedores eran los portadores de la bacteria. La pulgas que mordían ratas infectadas entonces picaban a las personas y ahí comenzaba todo. El poeta John Dunne escribió de la pandemia en el siglo 17. Lo que Dunne no sabía, porque murió varias décadas antes del descubrimiento de los microbios, es que la bacteria se mezclaba con los fluidos corporales.
“El ejemplo clásico es la propagación a a través de ratas y pulgas”, dijo la autora principal de estudio, Katharine Dean, investigadora de la Universidad de Oslo especializada en enfermedades infecciosas. Pero los roedores cargaron con mucha culpa injustificada por su papel en la pandemia, según un nuevo modelo matemático desarrollado por Dean y sus colegas en Noruega.
Los científicos generaron una lista de las principales características de la peste sobre la base de observaciones contemporáneas en el terreno, información experimental y cálculos. Por ejemplo, la probabilidad de que alguien pudiera recuperarse de la peste era de 40 por ciento. Un piojo portador de la bacteria podía contagiar la enfermedad durante un período de unos tres días. Y en esa época una persona podía tener en el cuerpo un promedio de seis piojos.
Pero todavía hay mucho que no se sabe. “Es muy difícil criar pulgas en el laboratorio”, dijo la científica. El período infeccioso depende de si la bacteria simplemente está presenta en la boca del parásito o llega a sus intestinos.
Los registros de mortandad de varios siglos ofrecen los detalles más críticos, dijo el coautor del estudio, Boris Schmid, biólogo informático de la Universidad de Oslo. Los observadores pudieron documentar el aumento y reducción en la cantidad de muertes por semana porque la enfermedad era tan virulenta y los síntomas de infección muy obvios, dijo Schmid. (Sin embargo, algunos historiadores han cuestionado el uso de versiones contemporáneas para explicar la actividad de la peste).
Usando estos parámetros, los científicos prepararon modelos de tres escenarios. En uno, los piojos y las pulgas propagaron la peste. En otro, roedores y sus parásitos fueron los vectores. Y en un tercer modelo, la saliva de los infectados al toser propagaba la enfermedad, llamada la peste neumónica.
El modelo de los roedores no encajaba con las cifras de muertes. La peste debe pasar primero por la población de roedores, y en ese momento se trasmite a los humanos. El resultado del modelo era un aumento alto pero demorado en la cantidad de fallecimientos, algo que las cifras de mortalidad no reflejan. El modelo de la peste neumónica tampoco encajaba con las cifras de muertes.
“Las pulgas y piojos en los seres humanos eran la principal ruta de propagación en las pendemias medievales”, dijo Schmid.
Es una teoría “creíble”, dijo Nükhet Varlik, profesora de Historia de la Universidad Rutgers en Nueva Jersey, quien ha estudiado la plaga en el imperio otomano. Pero criticó el foco de las nuevas investigaciones “exclusivamente en la experiencia europea. La peste se propagó en toda Afroeurasia durante siglos”.
Pero todavía hay brotes de peste. La presencia de la enfermedad se sospecha o se ha confirmado en 171 muertes ocurridas entre agosto y noviembre en Madagascar, según la Organización Mundial de la Salud. “Como nos ha mostrado el reciente brote en Madagascar, probablemente hemos subestimado [la propagación] de la peste bubónica [en contacto de persona a persona a través de la tos] como un factor en incidentes de alta mortalidad”, escribió Green en un correo electrónico.
Schmid dijo que los modelos del nuevo estudio, aunque sugieren que los parásitos han dominado la propagación de la peste históricamente, no elimina otras formas de trasmisión. El especialista dijo que hay valor en estudiar estos brotes de hace tantos años. “Es el mejor ejemplo en el tiempo que tenemos de una enfermedad que se propagó aceleradamente”.
Esta historia fue publicada originalmente el 16 de enero de 2018, 6:06 p. m. with the headline "La explicación clásica de la peste bubónica está equivocada, afirma un nuevo estudio."