Salud

Pseudociencias contra el cáncer: alerta roja

Hay cientos de terapias consideradas complementarias o alternativas cuya característica común es carecer de la suficiente evidencia científica que pruebe su eficacia.
Hay cientos de terapias consideradas complementarias o alternativas cuya característica común es carecer de la suficiente evidencia científica que pruebe su eficacia. EFE

En el Día Mundial contra el Cáncer, el 4 de febrero, sociedades y organizaciones médicas, así como asociaciones de pacientes, alzan la voz ante la influencia que las pseudociencias pueden tener sobre uno de los grupos más vulnerables, los pacientes oncológicos y sus familiares.

Hay cientos de terapias consideradas complementarias o alternativas cuya característica común es carecer de la suficiente evidencia científica que pruebe su eficacia. Además, se presentan como técnicas naturales en contraposición al uso farmacológico de la medicina convencional.

Muchas de ellas pueden ser inocuas si se utilizan como vía de bienestar, pero el riesgo radica en aquellas que tienen una incidencia directa sobre la salud y se convierten en terapias que terminan sustituyendo a los tratamientos testados por la investigación científica.

“Las pseudociencias son la puerta de entrada a todo un mundo esotérico. Detrás se esconden grupos sectarios que van más allá de proporcionar relax y captan a quienes están más predispuestos a creer en algo más, como los enfermos”, advierte Emilio Molina, vicepresidente de la Asociación para Proteger al Enfermo de Terapias Pseudocientíficas (APETP) (http://www. apetp.com/).

Y menciona, en especial, a aquellas terapias que consideran que la enfermedad es fruto de un conflicto emocional del paciente con personas de su entorno y les convencen para que se alejen de él.

Esta es la filosofía de la Nueva Medicina Germánica, liderada por el condenado y ya fallecido médico alemán Ryke Geerd Hamer, y sus derivadas: la Bioneurociencia y la Biodescodificación.

“Utilizan la estrategia del miedo, de la incertidumbre y la duda. Explotan el tema emocional y el sentimiento de culpa” de los pacientes, muchos de ellos en situación desesperada, y les ofrecen “terapias naturales sin efectos secundarios” haciendo que abandonen la “agresividad” de los tratamientos médicos contra el cáncer, lo único comprobado científicamente que puede controlar el progreso de los tumores, explica Molina.

EL CASO DE LA MADRE DE LUCÍA

Y eso le ocurrió a la madre de Lucía (nombre ficticio para preservar la intimidad). Diagnosticada de cáncer de seno localizado y potencialmente curable decidió no someterse a cirugía y buscar otras alternativas.

“Se topó con la Nueva Medicina Germánica después de haber experimentado con dietas extrañas, haber bebido agua de mar y ahora está tomando MMS”, comenta en referencia a una lejía industrial diluida al 28 por ciento y prohibida por la Agencia Española del Medicamento, un producto que algunos grupos pseudocientíficos publicitan como cura contra el cáncer.

“Es imposible convencer a mi madre porque niega estar enferma. Cuando le sacas el tema, se distancia y yo lo único que no quiero es perder la relación con ella”, se lamenta Lucía, quien teme que cualquier día las malas noticias la sorprendan.

Un estudio de la Universidad de Yale, publicado en agosto de 2017 en Journal of the National Cancer Institute (https:// academic .oup.com/jnci/article/ 110/ 1/121/ 4064136), refleja que mujeres con cáncer de seno que optaron por la medicina alternativa aumentaron su riesgo de muerte un 470 por ciento; un 360 por ciento los pacientes de cáncer colorrectal y un 150 por ciento los de pulmón, al comparar un grupo de 281 pacientes con cánceres no metastásicos que eligieron estas terapias pseudocientíficas frente a otros 560 que siguieron la medicina convencional.

Desde la Sociedad Española de Oncología Médica (SEOM) (www.seom.org/), su vicepresidente, Álvaro Rodríguez-Lescure, advierte que estas terapias pseudocientíficas son “ineficaces”, además de levantar falsas expectativas y suponer un perjuicio económico.

El médico considera: “El oncólogo en su consulta no puede mirar a otro lado, hay que dar información para que los pacientes nos consulten antes de recurrir a otras vías que, además del tratamiento médico, les ayuden en su recuperación. La mayoría son inocuas, pero hay que identificar los riesgos”.

PENETRACIÓN DE LAS PSEUDOCIENCIAS

Experiencias, avisos y peticiones de ayuda llegan cada día a la Asociación para Proteger al Enfermo de Terapias Pseudocientíficas (APETP) que fundó Julián Rodríguez, padre de Mario, el joven de 21 años que abandonó la quimioterapia para una leucemia que estaba en remisión, al ser convencido por un falso médico naturista. Le prometió curarle mediante nutrición ortomolecular, otra terapia alternativa basada en suplementación con vitaminas.

En ocho meses, esta asociación ha recibido más de 600 reportes a través de su web, de los que más de la mitad advertían de determinadas prácticas y de aquellos que las lideraban.

Pero apenas existen datos de implantación de unos movimientos con un altavoz cada vez más potente gracias a internet y las redes sociales, pero con una mayoría de seguidores silenciosos por miedo a la presión social.

“La Bioneuroemoción surge en España, pero pronto se desperdiga por todos los países latinoamericanos, sobre todo al inicio en Cuba y actualmente en México y Argentina. En Latinoamérica, quizá por un sistema sanitario con mayores carencias en algunos lugares, los movimientos pseudoterapéuticos (muchos importados y otros oriundos producto de su folclore) tienen mucho éxito”, comenta el vicepresidente de APETP.

Pero apenas existen entidades oficiales que controlen a estos movimientos. “Hasta donde sabemos”, añade, “en Estados Unidos reina el caos y no existe persecución proactiva, mientras que en Francia y Bélgica sí existe algún organismo”.

“España se situá en una posición más combativa en comparación con otros países. Al menos no se está promoviendo de forma oficial fraudes sanitarios, como ocurre en Suiza, Francia o Alemania”, apunta este informático también vocal de REDUNE, movimiento de prevención contra las derivas sectarias.

Hace casi un año nació el Observatorio contra las Pseudociencias, Pseudoterapias, Intrusismo y Sectas Sanitarias del Consejo General de Colegios de Médicos de España (http://www.cg com. es/observatorio_ omc_ pseudociencias_ intrusismo).

“Queremos desenmascarar, dentro de nuestras posibilidades, ese mundo oscurantista y fuera de ley donde también ejercen médicos y otros profesionales sanitarios alejándose de los códigos éticos de su profesión", apunta el coordinador Jerónimo Fernández Torrente.

Y es que ya no es solo cosa de curanderos y charlatanes sin formación que lo hacen por dinero o por creerse salvadores, sino que también hay médicos, psicólogos o enfermeros implicados, muchos de ellos por convicción, además de por negocio.

Además, quienes desean enfrentarse a esas redes no encuentran el camino, como le ocurre a Lucía, en la defensa de la salud de su madre: “Me siento sola y desesperada. Cuando he buscado ayuda me han dicho que se trata de una persona mayor de edad y que había decidido su camino. Pero no es una decisión tomada con información veraz, la están engañando”.

Indefensión, impotencia, vergüenza, falta de pruebas... Muchos piensan que la Justicia no protege al incauto, otros que es libertad de actuación.

Esta historia fue publicada originalmente el 3 de febrero de 2018, 3:51 p. m. with the headline "Pseudociencias contra el cáncer: alerta roja."

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