Salud

Un grito por el Bosque de Santa… en verano


Ya pueden verse luces en el Bosque Encantado de Santa.
Ya pueden verse luces en el Bosque Encantado de Santa. El Nuevo Herald

Si usted pasa por estos días sobre nuestro amadísimo Palmetto que nos une de norte a sur, seguro que va a dar el mismo grito que di hace unos días… ¡Ayyyyyy! ¡Noooooo! ¡No puede seeer! Grité sin poder controlarme. ¿Qué sucedía? Hablaba por teléfono con una amiga en México, alguien que, por tanto, desconoce que aquí, en medio del trópico, literalmente en el Tropical Park tenemos nuestro Bosque Encantado de Santa cada vez que se acerca el fin de año.

Pero de eso a ver que ya están con parte del alumbrado encendido en una noche de septiembre, hay un gran trecho. ¡Por Dios! “No sé adónde vamos a llegar, me dicen los que han visto y sienten lo mismo. Es una sensación de que nos estamos haciendo viejos con la rapidez de la luz. Apenas ayer estábamos festejando el Saint Valentine y resulta que ahora, ya nos están diciendo que el Thanksgiving está a la vuelta de la esquina y, un mes después, las fiestas de fin de año. ¡No se vale!”

La curiosidad mató al gato, reza el dicho y estoy de acuerdo. Porque casi tengo un accidente a causa del tempranero Bosque Encantado de Santa Claus, ya que venía de lo más tranquila manejando, cuando por instinto volteo hacia el Tropical Park ¡y lo veo iluminado parcialmente con los miles de bombillitos de todos colores! En la soledad de mi auto, me entró una angustia inexplicable.

Pensé que tenía amnesia instantánea y que me estaba olvidando de la fecha y que en realidad estábamos casi a fin de año, esto me lo reafirmaba en especial el letrerote que cuelga de todos los sitios visibles allí, y que anuncia al auditorio que el día que abre el parque temático es el 30 de octubre.

En verdad que me desespero y no sé qué hacer, porque por todas partes es lo mismo: los comerciantes quieren ganar unos a otros y los números de las ventas adelantan los tiempos y es un afán insano de tenernos a la búsqueda de la mercancía para el árbol de Navidad de diciembre.

“Y ¿qué hacemos sino comprar todas las cosas del arbolito desde ahora? –me dice una angustiada madre de familia–. Si no lo hacemos cuando vemos las cosas bonitas que están en exhibición ya, entonces corremos el riesgo de que, después de Thanksgiving, cuando era tradición decorar la casa para las fiestas de Navidad y fin de año, ya no las haya. Y eso puede usted jurar que sucede; porque, en realidad, quien planea adelantarnos en el tiempo logra su objetivo, ya que andamos como locos compra y compra para que nadie nos gane en el adorno navideño. Qué horror, pero en realidad así es”.

Aunque hay quien le ve el lado bueno al asunto. “Chica, en verdad que si comenzamos a comprar las cosas dos o tres meses antes –me dice otra amiga que pide anonimato–, a fin de año cuando haya que usarlas el presupuesto no se afectará tanto por los adornos y arreglos para poner la casa a tono con las festividades”.

“Yo no sé que es mejor –afirma otra, preocupada por el problema– si de un cantazo ponernos a comprar las cosas o no. Lo cierto es que quizá son los años los que nos hacen ver que nos estamos haciendo viejos y que hay una realidad: tenemos miedo del tiempo porque, al final, sabemos que es poco el tiempo que nos queda por vivir”.

¿Ve usted el resultado de adelantar el tiempo? ¡Que nos ponemos pesimistas! Y todo por lo tempranero del Bosque Encantado de Santa! • 

mariaantonietacollins @yahoo.com

@CollinsOficial

Esta historia fue publicada originalmente el 16 de septiembre de 2014, 2:00 a. m. with the headline "Un grito por el Bosque de Santa… en verano."

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