Bancos de células madre, lo científico y lo legal
Hace poco más de 10 años, cuando daba mis primeros pasos para comprender cómo funcionaban las células madre, nació John, mi tercer hijo. Ya en ese momento había investigado y decidido colectar y guardar las células de su cordón umbilical para utilizarlas en un futuro.
Mucho ha pasado desde entonces y personalmente he tenido la dicha de trabajar con células madre en miles de pacientes. Mi entendimiento y comprensión han pasado de espectador a protagonista.
Ahora puedo entender no solo la parte científica, sino también la legal, de los cientos de vericuetos y áreas grises respecto a las regulaciones sobre la investigación y aplicación de las células madre.
Lo real es que los bancos de células madre se han ido incrementando poco a poco. Usted puede, no solo guardar las células de su bebé, puede además guardar las células derivadas de la pulpa de sus dientes de leche; y aun puede guardar sus células de grasa a través de un procedimiento de liposucción. Además, aunque cuestionable, existe una opción para almacenar células de la sangre menstrual de la mujer para utilizarlas como fuentes de células madre.
A partir de aquí empieza la controversia. Mis colegas que trabajan en bancos de células congeladas aseguran que la mayoría son viables una vez que regresan del proceso de congelación. No obstante, al no ser aún una práctica común no existen pruebas de que estas células almacenadas puedan servir años después. Y tampoco sabemos con exactitud qué porcentaje de estas células crecería de forma saludable.
Pero su mayor sorpresa se las digo ahora. Y es que, legalmente, en Estados Unidos usted no puede utilizar sus propias células que guardó en un banco, excepto en ciertas condiciones.
Las células que se guardan no necesariamente hay que utilizarlas todas a la vez, sino que se preparan, mediante una técnica de cultivo y expansión, que permite obtener varios millones de unos miles de células.
Actualmente, esta técnica de cultivo y expansión está prohibida por la Administración de Medicamentos y Alimentos (FDA, por sus siglas en inglés), a no ser que sea en un estudio investigativo aprobado por una Junta Institucional, lo cual podría tomar varios años. La FDA se mantiene cautelosa en cuanto a liberalizar las restricciones sobre células madre, por temor a la aparición de clínicas sin escrúpulos.
Tal vez estos bancos funcionarían como un seguro de vida, a cobrar en vida. El hecho de guardar nuestras células en la juventud, y cuando estamos saludables, pudiera pagar con creces si tuviéramos que utilizarla, en nuestra vejez o debido a una enfermedad maligna.
Por ahora tenemos que contentarnos solo con tenerlas guardadas y esperar un cambio en las regulaciones de la FDA.•
Ramón Castellanos, MD, es especialista en Regeneración Celular con Células Madre, Stem Cell Miami. Profesor Asistente de la División de Cirugía de la escuela de medicina FIU. Para más información stemdoc305@gmail.com o info@stemcellmia.com o llamar al (305) 598-7777.
Esta historia fue publicada originalmente el 26 de mayo de 2015, 2:00 a. m. with the headline "Bancos de células madre, lo científico y lo legal."