¿Se confunde su hijo cuando le dan direcciones? Puede ser un desorden del proceso auditivo
Si su hijo le pregunta repetidamente “¿qué?”, “¿ah?”, o le dice “no entiendo” y tiene que repetirle las cosas varias veces puede que tengan lo que se llama Desorden del Proceso Auditivo (ADP, por sus siglas en inglés).
El niño o la niña pueden tener problemas siguiendo instrucciones que requieren de varios pasos o entender lo que se les dice si hay mucho ruido. Puede incluso parecer que se han “desconectado”. Todos estos son síntomas potenciales de ADP (por sus siglas en inglés), comenta un especialista en neuro desarrollo.
El procesamiento auditivo es lo que ocurre con el sonido según viaja por el cerebro y cómo se entiende lo que se escucha, explica la audióloga en desarrollo neurológico, la Dra. Leah Light, fundadora del Brainchild Institute en Hollywood y que presta tratamiento a niños de todas las edades.
“Escuchamos con nuestro cerebro. Los oídos solo llevan la información del sonido hasta el cerebro”, explicó.
Según ella, una manera simple de explicarlo es: un desorden ocurre cuando el cerebro no puede escuchar.
Las investigaciones sobre APD aún están en etapas tempranas ‑que también a este desorden se le ha llamado Desorden del Proceso Central Auditivo‑ pero se cree que podría estar afectando a un 20 por ciento de los niños en edad escolar, explicó Light.
“Suelen frustrarse a menudo, odian la escuela y no quieren ir. Se sienten inferiores, mal interpretan las intenciones, tienen problemas interpretando el sarcasmo. Les causa mucha ansiedad además de contribuir a problemas de aprendizaje”, explicó Light.
Existen varios tipos de APD e incluso puede coexistir con otro tipo de problemas como ADHD o de lenguaje. Las causas no se conocen bien pero muchos pacientes han tenido infecciones del oído medio o fluído a temprana edad, tiempo que es crítico para el desarrollo de la audición, especialmente durante los dos primeros años de vida, dijo Light.
Otros factores de riesgo incluyen historial familiar, ser prematuro, o un nacimiento traumático, atrasos en el desarrollo, ictericia severa y otros déficits en el procesamiento sensorial, añadió la especialista. La buena noticia es que APD puede ser tratado. Un audiólogo con entrenamiento especializado en la evaluación de ADP puede realizar el diagnóstico.
Debido a las herramientas disponibles, no se diagnostica a un niño con APD hasta casi los 7 años; a veces puede que a los 5. Light está haciendo varias investigaciones que ayuden a identificar este problema más temprano.
“Necesitamos poder identificar aquellos niños a riesgo a una edad más temprana de manera que podamos conseguir una buena respuesta. Es por eso que yo también me enfoco en examinar los reflejos primarios en la infancia”.
Sin embargo, los niños que son diagnosticados después de los 7 u 8 años pueden lograr cambios significativos. A continuación una lista de sugerencias de cómo manejar APD según Light.
▪ Tratar de que el niño consiga un lugar para sentarse en donde le sea más fácil escuchar (por ejemplo, en la primera fila) y darles tiempo extra cuando tengan que hacer un examen.
▪ Utilizar un sistema de FM, un aparato que amplifica la voz de la maestro en el salón. Esto puede ayudar a los niños que tienen problemas escuchando cuando hay mucho ruido.
▪ Programas especiales como Fast ForWord, Earobics y Lindamood Bell pueden ayudar a niños con APD dependiendo del tipo de diagnóstico hecho por el audiólogo.
▪ Los patólogos del habla pueden unirse a los audiólogos para proveer entrenamiento de manera que ayuden a los niños en las destrezas de decodificación y procesamiento del lenguaje.
▪ La terapia ocupacional puede mejorar problemas de procesamiento sensorial que contribuyen a la APD, y los especialista en lectura también pueden ayudar a los niños a superar ciertos aspectos del desorden.
Finalmente, la Dra. Light sugiere una forma simple y efectiva para ayudar a su hijos a desarrollar destrezas de procesamiento de la audición:
“Se ha descubierto que aprender a tocar un instrumento musical es extremadamente beneficioso para fortalecer las destrezas de procesamiento de la audición. Por eso, animamos a los padres a que pongan a sus hijos en un programa musical lo antes posible”.