Nuevas técnicas para el cáncer del cerebro
Hace poco más de un año, Shawn Monti visitó al médico pensando que sus dolores de cabeza se debían a la sinusitis. Cuando el medicamento no funcionó, los estudios revelaron que Monti, de 47 años, tenía algo que no sería tan fácil de curar. Esposo y padre de cinco, fue diagnosticado con glioblastoma, un tumor cerebral canceroso e incurable que crece rápidamente.
De acuerdo con la Sociedad Americana del Cáncer, existe menos de un por ciento de riesgo de que una persona desarrolle un tumor cerebral maligno a lo largo de su vida (uno en 140 para los hombres y uno en 180 para las mujeres). Pero ciertos tipos de cáncer del cerebro, particularmente los glioblastomas, tienen relativamente tasas bajas de sobrevivencia de cinco años ya que existe una amplia red de vasos sanguíneos que los alimentan.
En el sur de Florida, la Escuela de Medicina Miller de la Universidad de Miami y el Memorial Hospital, llevan a cabo pruebas clínicas y están experimentando con diferentes tecnologías para mejorar la vida de pacientes con cáncer del cerebro.
Craneotomía y fluoresceína sódica
Cuando supo que viviría solo seis meses, Monti, residente del condado de Palm Beach, llegó al Dr. Ricardo Komotar, neurólogo y codirector de neurooncología quirúrgica en el Centro Integral de Cáncer Sylvester de la Universidad de Miami. Komotar removió tanto todo lo que pudo del tumor durante la cirugía. Cuando reapareció, como pasa con la mayoría de los tumores cerebrales, estaba posicionado al lado de la corteza motora que controla los movimientos del cuerpo. La posición del tumor hace que la cirugía sea peligrosa, un movimiento errado y Monti podía quedar paralizado. Por lo tanto, Komotar realizó la segunda cirugía con Monti despierto, utilizando solo anestesia local.
“Si esa cirugía se lleva a cabo con el paciente dormido, puede fácilmente sacar tejido que se encuentra en la corteza motora y dejarlo paralizado”, dice. Además, Komotar inyectó a Monti con fluoresceína sódica, un tinte que se introduce de forma intravenosa 30 minutos antes de la cirugía. El tinte se filtra en el tumor, diferenciándolo del tejido saludable del cerebro.
“En muchos tumores, es muy difícil distinguir lo que es normal y lo que es anormal”, comenta. “Esta es una gran técnica, que realmente maximiza cuánto tumor se elimina y cuánto tejido saludable se queda”.
Durante la cirugía de Monti, los médicos utilizaron un pequeño simulador eléctrico para determinar si el tejido que deseaban remover era funcional o no. “Si se mueve cuando se estimula con una pequeña cantidad de electricidad, entonces significa que una pieza de ese tejido está relacionada con el movimiento y no debe removerse”, explica.
Ablación por láser
Para destruir tumores en áreas del cerebro difíciles de alcanzar, Komotar y otros especialistas están utilizando la ablación por láser. Esta supone la inserción de una sonda láser minúscula en el cerebro a través de un pequeño hueco perforado en el cráneo. Los médicos pasan a “cocinar” el tumor desde adentro, utilizando energía de radio frecuencia. “De esta forma podemos llegar a tumores que de otra manera serían inoperables”, comenta.
El procedimiento reduce la estadía en el hospital y es mínimamente invasivo; la cirugía dura cerca de una hora y los pacientes generalmente regresan al hogar dentro de las próximas 24 horas, explica.
Vacuna para cáncer del cerebro
El Dr. Atif Hussein, oncólogo, ha estado llevando a cabo una prueba clínica desde el año pasado en el Memorial Hospital de Broward, con una vacuna creada de tejido del tumor de un paciente. “La estrategia tiene el potencial de matar cualquier cáncer presente en el cuerpo”, comenta.
Así es como trabaja: las células dendríticas, que ayudan al sistema inmunológico a reconocer un cuerpo extraño y destruirlo, son extraídas del paciente y mezcladas con el tejido del tumor en un laboratorio. Entonces se inyecta al paciente con la mezcla.
El hospital también está realizando una prueba para una segunda vacuna que involucra una proteína encontrada en las células llamada proteína de choque térmico. Hussein llama estas células “chaperonas”, o sea, ellas se aseguran que otras células se comporten bien. Como la vacuna de la célula dendrítica, las proteínas de choque térmico se mezclan con el tejido canceroso del tumor cerebral creando una vacuna. “La vacuna destruirá la proteína de choque térmico de forma que la célula cancerosa no tendrá una chaperona y morirá”, explica Hussein.
Aunque Hussein tiene esperanzas de que las pruebas clínicas sean exitosas, él cree que el cáncer del cerebro es “uno de los peores tipos” de cáncer, añadiendo que la tasa de sobrevivencia promedio es de año y medio.
“Este cáncer cambia al ser humano; le quita la dignidad a las personas”, dice. “Pero si puedo prolongar su sobrevivencia algunos años, se podrían beneficiar de las cirugías que vayan surgiendo en el futuro”.
Mirando al futuro
Luego de dos cirugías del cerebro y quimioterapia constante durante el año y medio que estuvo luchando contra los tumores cerebrales recurrentes, Monti mantiene su espíritu en alto. “Estaba solo esperando morir”, comenta. “Pero decidí que no iba a morir, que iba a intentarlo”.
Monti está recibiendo quimioterapia, tomando medicamentos y recibiendo inyecciones semanales, y esperando comenzar pronto un nuevo tratamiento. “Tengo cinco hijos, tengo que estar aquí para ellos”, dice. “Voy a hacer todo lo que pueda, mientras pueda”.
Síntomas de posible cáncer del cerebro
La American Brain Tumor Association explica que es difícil que se sientan síntomas asociados a tumores en el cerebro, pero aquellos que tienen tumores pueden experimentar los siguientes:
Dolores de cabeza
Convulsiones
Pérdida sensorial y de movimiento motor
Trombósis (coágulos de sangre)
Pérdida de audición
Pérdida de visión
Fatiga (cansancio)
Cambios en la conducta y cognitivos
Fuente: American Brain Tumor Association
Esta historia fue publicada originalmente el 23 de mayo de 2015, 7:45 a. m. with the headline "Nuevas técnicas para el cáncer del cerebro."