El cáncer y su relación con el reflujo ácido
Solo el uno por ciento de todos los tipos de cáncer es del esófago, el tubo que corre desde la garganta hasta el estómago. Pero el cáncer esofágico es una enfermedad mortal. De acuerdo con la Sociedad Americana del Cáncer, cerca del 80 por ciento de las personas diagnosticadas con cáncer de esófago vive menos de cinco años.
El cáncer es más común en los hombres y el riesgo aumenta con la edad. Los factores de riesgo incluyen fumar, el alcohol y la obesidad. Ingerir carnes procesadas y no suficiente frutas y vegetales, puede también aumentar el riesgo.
“Hay pacientes que comen muchos nitratos en alimentos procesados o preservados, que están en alto riesgo de cáncer gástrico”, dice el Dr. Tolga Erim, gastroenterólogo de Cleveland Clinic en Weston. Se cree que existe un vínculo entre el cáncer gástrico y el cáncer de la parte superior alta del estómago y del esófago, comenta, pero es difícil de probar porque hay muchas variables en los estudios. “Creo que como regla general, debemos mantenernos alejados de las comidas procesadas, aquellas con aditivos químicos y preservativos”, dice Erim.
El reflujo ácido también es un factor de riesgo importante. De hecho, del 80 al 90 por ciento de los pacientes de cáncer esofágico ha tenido reflujo, dice el Dr. Kfir Ben-David, director de la división gastroesofágica del Centro Médico Mount Sinai en Miami Beach. Pero no toda persona que tiene reflujo desarrolla cáncer.
El reflujo sucede cuando los ácidos gástricos regresan al esófago. Con el tiempo, la irritación del revestimiento del esófago puede causar cambios celulares, incluyendo cáncer, explica. La obesidad puede contribuir al reflujo, dice Ben-David, porque cuando un paciente come de más, el estómago se distiende, lo que causa una apertura anormal en la parte inferior del esófago que permite que los ácidos suban.
El reflujo puede también estar relacionado con la dieta. Cuando las personas ingieren mucha cafeína, chocolate, alimentos picantes, alcohol o bebidas carbonatadas, eso produce que el estómago se distienda y los ácidos suban, dice Ben-David.
Con el reflujo, algunas personas sienten dolor en el pecho o acidez mientras tragan o después de haber comido de forma abundante.
Pero no todo paciente con reflujo ácido tiene acidez, dice Erim. Aquellos con reflujo silente pueden toser, tener síntomas parecidos al asma o sentirse como si tuvieran ataques de alergia. Aquellos con reflujo nocturno pueden despertar con ronquera y dolor de garganta, señala.
La población con más alto riesgo de reflujo ácido y esófago de Barrett, el precursor al cáncer de esófago, en que el reflujo ácido crónico cambia el revestimiento del esófago, son hombres blancos sobrepeso, de 50 años o más, comenta Erim.
Si usted está en esta población de alto riesgo y ha tenido síntomas de reflujo ácido por un tiempo prolongado, debe considerar someterse a una endoscopía superior para revisar cambios en la conexión del esófago. Normalmente, el estudio se usa para personas que han tenido síntomas por más de diez años, señala Erim.
“Algunos pacientes han tenido reflujo por un tiempo muy prolongado. Desafortunadamente, no hay forma de predecir quién va a desarrollar cáncer a causa del reflujo y quién no. Aún no tenemos esa sofisticación en las pruebas”, dice Ben-David. “Si un paciente está tomando medicinas sin recetas para el reflujo y no le están ayudando, o es un problema continuo, debe buscar atención médica”.
El cáncer de esófago tiene muy pocos síntomas que sirvan de advertencia, comenta Erim. Para cuando aparecen los síntomas, como dificultad al tragar, el cáncer ya puede estar avanzado.
“Cerca de 17,000 pacientes son diagnosticados cada año y unos 16,000 mueren de la enfermedad. Muchos pacientes son diagnosticados cuando ya es muy tarde”, dice Ben-David. El tratamiento depende en el grado del cáncer. “Mientras más penetra el tejido, peor es”, expresa Ben-David.
En una etapa temprana, las técnicas que utilizan una endoscopía, una pequeña cámara insertada en el esófago, pueden matar las células malignas con ondas de radio o congelándolas con nitrógeno líquido.
Si es muy superficial, en las capas muy superiores, puede a veces ser tratado con resección endoscópica de la mucosa, cuando se rasura la parte superior del esófago, explica Erim.
“Algunas veces, el cáncer en etapas tempranas puede ser removido endoscópicamente. Pero esas instancias son muy raras”, añade Ben-David. “La mayoría de los cáncer de esófago son diagnosticados en etapas tardías, lo que normalmente requiere de quimioterapia, radiación y cirugía”.
Ben-David, quien se unió a Mount Sinai el pasado 4 de mayo, viene de la Universidad de Florida, donde en 2007, implantó una cirugía mínimamente invasiva para remover y reconstruir el esófago laparoscópicamente. Ha realizado cerca de 400 procedimientos y ha enseñado el procedimiento a cirujanos de alrededor del mundo.
“El tiempo de recuperación es mucho mejor, y no estamos comprometiendo la operación del cáncer. No estamos tomando atrechos”, dice Ben-David. “Queremos asegurarnos de que el paciente tenga la mejor oportunidad para una cura”.
Consejos para preveir la acidez:
▪ Deje de fumar.
▪ Evite las bebidas alcohólicas, alimentos picantes, bebidas carbonatadas y cafeína. Evite también comidas grasosas o fritas, chocolate, cítricos, tomates, cebolla y ajo.
▪ Coma despacio y hasta que se sienta lleno.
▪ Mantenga un peso adecuado.
▪ Después de comer levántesse y camine. No se acueste.
▪ Cuando se acueste mantenga la cabeza en alto levantando la almohada o coloque libros bajo el colchón para elevarlo.
▪ Utilice ropa confortable. Evite la ropa apretada sobre todo alrededor de la cintura.
Julie Landry Laviolette
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Esta historia fue publicada originalmente el 22 de mayo de 2015, 8:01 a. m. with the headline "El cáncer y su relación con el reflujo ácido."