Salud

El tratamiento para el cáncer infantil puede impactar la salud por los años venideros

Cuando Lazaro Davis era niño, se sentaba en la habitación de paredes blancas de un hospital jugando 1080° Snowboarding en su Nintendo 64 y viendo los programas del Disney Channel.

“No podía hacer mucho”, dice Davis, de 21 años, quien fue diagnosticado con leucemia linfoblástica aguda cuando tenía 5 años.

El residente de Miami Lakes está ahora en remisión, gracias a una serie de tratamientos y a un trasplante de médula ósea que recibió de su hermano mayor, a quien Davis le agradece estar “vivo” el día de hoy.

Como otros sobrevivientes de cáncer infantil, Davis debe monitorear su salud por los efectos tardíos del tratamiento o los efectos secundarios que son aparentes luego de que se termina el tratamiento. Su médico, el Dr. Enrique Escalon, director de la división de hematología oncológica del Nicklaus Children's Hospital, antes el Miami Children's Hospital, dice que los efectos tardíos pueden ocurrir luego de varios años o hasta varias décadas después del tratamiento.

Riesgos de efectos tardíos

El Instituto Nacional de Cáncer en los Institutos Nacionales de la Salud señala tres factores claves que pueden afectar el riesgo de un niño a desarrollar efectos tardíos:

Factores relacionados al tumor: El tipo de tumor, su localización y cómo el tumor afecta la función del tejido y el órgano.

Factores relacionados al tratamiento: Dosis y frecuencia de la quimioterapia, los trasplantes de células madre y el tipo de cirugía.

Factores relacionados al paciente: Género del paciente, genes y edad al ser diagnosticado.

Los niños que reciben radiación en el pecho, abdomen o áreas pélvicas tienen mayor riesgo de desarrollar efectos tardíos. Además, aquellos que son tratados por cáncer de los huesos, tumores cerebrales o linfoma de Hodgkin están también en alto riesgo. El Instituto Nacional de Cáncer informa que los efectos tardíos pueden incluir cáncer secundario, reemplazo de articulación, insuficiencia cardíaca congestiva y pérdida de audición.

En general, las tasas de sobrevivencia para la mayoría de los casos de cáncer infantil, ha aumentado con los años, incluyendo las tasas para la leucemia linfoblástica aguda, el cáncer más común en los niños. En la década de 1960, este cáncer tenía una tasa de cinco años de sobrevivencia, menos del diez por ciento. Hoy en día, la tasa de sobrevivencia de cinco años está cerca del 90 por ciento, de acuerdo con el Instituto Nacional de Cáncer.

“Estamos salvando más pacientes, pero estamos viendo efectos secundarios que no veíamos antes, ya que la sobrevivencia se ha extendido”, dice Escalon. “El tratamiento es mucho más efectivo. Decir hoy en día que un niño tiene cáncer no es lo mismo de lo que era hace 30 años.”

Posibles efectos tardíos

Los efectos tardíos pueden ser tanto físicos como emocionales, afectando órganos, tejido y funcionamiento del cuerpo, e impactando el riesgo de desarrollar un segundo cáncer. Pueden también afectar el crecimiento y el desarrollo.

Vicente Ramírez, de 20 años y residente de Kendall, fue diagnosticado con meduloblastoma, un tipo de tumor cerebral, cuando tenía 13 años. El tratamiento afectó su cuerpo, quedando paralizado del lado izquierdo luego de la primera cirugía. Tuvo que reaprender a caminar antes de someterse a radiación y a quimioterapia.

Ramírez no puede correr distancias largas como solía hacer, tiene daño en el hígado, desarrolló tinnitus, un zumbido en el oído, e hipotiroidismo.

“No tengo tanta coordinación, pero no perdí la fuerza”, dice Ramírez. “Me tiembla la mano izquierda cuando recojo cosas pequeñas”.

Algunos efectos tardíos, como infertilidad, pueden no presentarse en los pacientes hasta la adultez, por lo que los médicos están atendiendo el problema desde temprano.

“Estamos ofreciendo la opción a los niños adolescentes, a hacer un banco de esperma”, dice el Dr. Doured Daghistani, director médico de oncología pediátrica en Baptist Children’s Hospital. Los médicos de Ramírez se decidieron por esta opción. “Todavía es un desafío poder llegar a los ovarios y a los huevos, está todavía lejos de la perfección”, dice Daghistani. “Espero que dentro de cinco a diez años lo podamos ofrecer a las adolescentes y decirles, puedes tener un niño que se parezca a ti”.

Además, en algunos casos, puede resultar en una disminución del cociente intelectual (IQ, por sus siglas en inglés).

El Dr. Julio C. Barredo, director de los programas de cáncer infantil en el Centro Integral de Cáncer Sylvester de la Universidad de Miami, dice que los pacientes más jóvenes están generalmente en mayor riesgo ya que el cerebro todavía se está desarrollando. “Tratamos de evitar la radiación en pacientes jóvenes porque conocemos las consecuencias posteriores”, señala Barredo. “Tratamos de minimizar las consecuencias a largo plazo lo más que podemos”.

Las destrezas de lenguaje y de matemáticas son por lo general las más impactadas por ciertos tratamientos, de acuerdo con Laurie Sargent, especialista senior en vida infantil de Baptist Children’s Hospital.

Como paciente de cáncer del cerebro, Ramírez recibió clases de terapia del habla ya que su voz cambió luego de la cirugía. En su casa cantaba canciones de rock clásico de artistas como Queen, los Beatles y AC/DC, para ayudarle con sus destrezas vocales. “Funcionó”, dice Ramírez. “Todas estas cosas son tan extrañas; es como si reinstalaras estas aplicaciones al cerebro”.

Para ayudar con la memoria, Ramírez hace ejercicios cerebrales, nombrando países, presidentes y elementos de la tabla periódica. Se graduó con un grado asociado de Miami-Dade College y espera asistir a la Universidad de Florida para estudiar agricultura.

Estilo de vida saludable

Ya que los tratamientos de cáncer tienden a envejecer el cuerpo, los médicos insisten en que se lleve un estilo de vida saludable. “Imagínese que los músculos del corazón envejecen por la quimioterapia y luego desarrolla hipertensión, de manera que el riesgo de desarrollar problemas del corazón es mayor”, dice Barredo.

“Lo que tenemos que hacer como médicos es educar a nuestros pacientes para que lleven un estilo de vida saludable. Es importante para todos, pero mucho más si es sobreviviente de cáncer”.

Para combatir cualquier problema potencial, Davis toma mucha agua, hace ejercicio y se mantiene al día con las medicinas.

La Dra. Deborah Kramer, hematóloga-oncóloga pediátrica del Hospital de Niños Joe DiMaggio en Broward, dice que algunos efectos tardíos, particularmente relacionados al tejido cardiovascular y a la osteoporosis, pueden no presentarse cuando el paciente es un niño. Por eso, ella educa a sus pacientes sobre señales de peligro a las que necesitan estar alertas a lo largo del camino.

“Insistimos en la educación y el cuidado preventivo relacionado a una dieta saludable y ejercicio”, comenta. “Hay que enseñar al niño o al joven adulto a ser defensor de su propia salud..”

Una de los pacientes de Kramer, Abigail Qahhat, de 13 años de edad, se sometió a quimioterapia y recibió esteroides para leucemia linfoblástica aguda. Fue diagnosticada con cáncer a los 5 años. En una visita reciente le entregaron un folder con sus expedientes médicos. “Sé que me tengo que mantener lejos de ciertas cosas; por supuesto, la mayoría son cosas que nunca hubiese querido hacer”, dice Abigail, residente en Hollywood. “Por ejemplo, yo nunca hubiera deseado fumar”.

Cuando Abigail estaba en tratamiento, disfrutaba de las visitas de los voluntarios del hospital y le gustaría devolver el favor algún día. “Creo que es bueno que las personas ofrezcan tiempo de su día solo para ayudar a alguien”, expresa.

Esta historia fue publicada originalmente el 22 de mayo de 2015, 9:11 a. m. with the headline "El tratamiento para el cáncer infantil puede impactar la salud por los años venideros."

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