Nuevas medicinas ayudan a vencer el cáncer de ovario
Laura Grace Alexander tenía 25 años cuando fue diagnosticada con cáncer de ovario en el 1986. La maestra de escuela superior, de Winter Park, estaba supuesta a someterse a una cirugía exploratoria que duraría cerca de una hora. En cambio, cuando despertó seis horas más tarde supo que le habían tenido que hacer una histerectomía de emergencia luego de que los cirujanos encontraron un tumor del tamaño de una bola pequeña de fútbol en el ovario.
“Soy maestra, así que tengo muchos niños y una fe muy fuerte”, dice Alexander sobre la cirugía que la dejó sin posibilidad de tener hijos. “Mi creencia es que nada ocurre por accidente y si esto estaba para mí, pues así es”.
Durante 26 años, Alexander, quien ahora tiene 53, se mantuvo en remisión, hasta que notó un bulto en el cuello. Una biopsia reveló que el cáncer había regresado. En esta ocasión, se había regado a los nódulos linfáticos del cuello, esternón y bajo el brazo izquierdo.
Aun así, Alexander ha vencido las estadísticas. De acuerdo con el Instituto Nacional de Cáncer (NCI, por sus siglas en inglés), más del 45 por ciento de las mujeres sobreviven al menos cinco años luego de ser diagnosticadas con cáncer de ovario. El cáncer de ovario se forma en los tejidos del ovario. Puede comenzar en las células en la superficie del ovario o en las células del huevo. El NCI estima que el cáncer de ovario será responsable del 2.4 por ciento de las muertes de cáncer en este año.
En febrero, Alexander se unió a un estudio clínico de NCI a nivel nacional, para pacientes con cáncer ovárico de grado bajo recurrente, disponible en Florida en el Centro Integral de Cáncer Sylvester de la Escuela de Medicina Miller de la Universidad de Miami. El cáncer ovárico de grado bajo es definido como células de cáncer que no se dividen tan rápidamente pero tampoco responden bien a la quimioterapia tradicional. Alexander tomará el medicamento oral diariamente durante la prueba de un año y será evaluada mensualmente.
El medicamento es un inhibidor de Mek, que es un medicamento para el cáncer que bloquea la proteína MEK. Pequeñas pruebas clínicas han demostrado que estos tipos de medicamentos pueden ayudar a mejorar los resultados de algunas pacientes con cáncer de ovario.
“Trabaja contra la maquinaria de la célula a diferencia de la quimio, que es como un herbicida que trabaja en toda el área y actúa como un veneno”, dice el Dr. Brian Slomovitz, colíder de la página de cánceres ginecológicos, del grupo de enfermedades, y director de la división de UHealth en UM Health System; también es profesor de obstetricia clínica y ginecología de la Escuela de Medicina Miller de la Universidad de Miami.
Otro tratamiento para el cáncer de ovario, la quimioterapia intraperitoneal hipertérmica (HIPEC, por sus siglas en inglés), se ofrece en Baptist Health South Florida. HIPEC es una quimioterapia caliente y altamente concentrada que se aplica directamente durante la cirugía. Primero, la cirugía robótica se realiza a través de pequeñas incisiones para remover el cáncer. Los cirujanos aplican entonces la quimio caliente durante la cirugía, un tratamiento que ha sido utilizado tradicionalmente para tratar el cáncer de apéndice.
El calor causa daño directamente a las células cancerosas y hace que las células sean más propensas a absorber el fluido de la quimio, dice el Dr. Ricardo Estape, oncólogo ginecológico y director médico del Centro de Cirugía Robótica de Baptist Health South Florida. Las pacientes que han tenido recurrencia de cáncer de ovario y son sensibles a la terapia de quimio, pueden beneficiarse de esta terapia y no sufrir los efectos secundarios.
“La quimioterapia y la cirugía mínimamente invasiva, prolongan la vida de una paciente de 48 a 60 meses y además disfrutan de una buena calidad de vida”, dice Estape.
La paciente sale usualmente del hospital entre uno y dos días, comenta Estape. Las pacientes comienzan la quimioterapia de tres a cuatro semanas después de la cirugía y reciben la quimio cada tres semanas.
Nilda Acosta, de 70 años, ha luchado tres veces con el cáncer de ovario desde que fue diagnosticada por primera vez en julio del 2006. La cirugía robótica con HIPEC a la que se sometió hace dos años, no cambió su estilo de vida activo. Tres semanas después de la cirugía, la jubilada regresó a su bote con su esposo. La pareja ha sido fanática de los botes desde hace más de 20 años. Ella se retiró hace varios años del negocio de consultoría eléctrica que ella y su esposo fundaron 29 años antes.
Acosta menciona que una actitud positiva es importante y juega un papel enorme para poder tener buenos resultados psicológicos después de la cirugía.
“Luego de tener todas estas cirugías y combatir el cáncer por casi nueve años, tengo la gran bendición de que han nacido dos nietos adicionales en la familia, que se casó mi hija menor y tengo dos nietos graduados de escuela secundaria”, dice Acosta.
La madre de cuatro hijos adultos y ocho nietos, está esperando que otro nieto se gradúe este año de escuela secundaria.
“En la vida, usted tiene sus alzas y sus bajas pero somos una familia unida”, comenta Acosta. “He tenido la bendición y el apoyo de mi esposo y familia durante todo este tiempo. Es como un rompecabezas y todas las partes tienen que acomodarse para completarlo”.
Esta historia fue publicada originalmente el 23 de mayo de 2015, 9:22 a. m. with the headline "Nuevas medicinas ayudan a vencer el cáncer de ovario."