Salud

Los pies, un punto débil en las rutinas de ejercicios

Las fracturas por fatiga pueden ocurrirle a cualquier persona que practique deportes.
Las fracturas por fatiga pueden ocurrirle a cualquier persona que practique deportes. Getty Images/iStockphoto

Las mujeres que practican rutinas de ejercicios deben cuidar, entre otros aspectos, de sus pies. Diversos estudios indican que son más propensas que los hombres a sufrir fracturas por fatiga.

Las fracturas por fatiga pueden ocurrirle a cualquier persona que practique deportes, pero la condición es más prominente entre mujeres deportistas que han incrementado su nivel de actividad de manera considerable. El fenómeno se ve de manera recurrente y se le adjudica a que, en la actualidad, las mujeres participan en deportes de acción más extrema y repetitiva que en el pasado.

Las lesiones por fatiga en el pie –según explica el doctor Gregorio Cabán, cirujano de pie y tobillo de OrthoNow Orthopaedic Urgent Care Center–, son ocasionadas generalmente por el sobreuso.

“Los músculos se fatigan y no son capaces de reducir el choque de los impactos repetidos y transmiten esa tensión a los huesos. Después de un tiempo, los huesos afectados no se pueden reparar orgánicamente por sí mismos y se presentan pequeñas grietas o fracturas”, describe el doctor Cabán, acerca del proceso que conllevan las fracturas en los pies.

Los deportes que implican impactos repetidos del pie sobre el suelo, tales como correr, pueden conducir a fracturas por fatiga.

En su consulta diaria, el especialista observa que la mayor causa de este tipo de fracturas en las mujeres puede atribuirse a una combinación de factores. A estos, aparte del repetido esfuerzo en las extremidades inferiores, se suman las menstruaciones irregulares, la dieta poco saludable y la adopción de nuevas rutinas deportivas “agresivas” sin la preparación adecuada.

Mujeres de todas las edades pueden verse afectadas, aunque hay una mayor incidencia entre las posmenopáusicas, al igual que entre las adolescentes. Estas son frecuentemente afectadas por trastornos alimentarios y por tener ciclos menstruales irregulares.

“La irregularidad en el período menstrual crea un desequilibrio hormonal que afecta la remodelación ósea”, observa el cirujano.

Cabán considera el ejercicio como una práctica beneficiosa, que puede aliviar algunos síntomas, como el insomnio, en las mujeres que se encuentran en la premenopausia o menopausia. Sin embargo, a esta edad su recomendación es que el ejercicio se practique de manera moderada.

“Se debe hacer el acondicionamiento adecuado para cada actividad y el aumento de la intensidad debe ser gradual”, indica.

Las mujeres, adicionalmente, deben seguir una dieta balanceada que incluya granos integrales, proteínas magras, vegetales, grasas saludables, frutas y productos

lácteos bajos en grasa. También tienen que hidratarse adecuadamente.

“Hay algunos suplementos que se pueden recomendar para ayudar a tener huesos más fuertes, como la vitamina D y la K2 y el calcio”, sugiere el ortopedista.

No obstante, advierte que las mujeres siempre deben consultar con su médico antes de comenzar un nuevo régimen de ejercicios, especialmente si es más extremo de lo normal.

Aparte de los huesos del pie, las fracturas por fatiga pueden afectar también los de las piernas o incluso las rodillas. Las mujeres atletas tienen entre dos y seis veces más riesgos de sufrir este tipo de lesiones que los hombres. Todo puede radicar en una combinación anatómica y biomecánica del cuerpo femenino, de acuerdo con estudios publicados en el 2011 en Berkeley Wellness Letter de The University of California.

Las mujeres suelen tener músculos más débiles que dan soporte a las rodillas y ligamentos más laxos, así como una pelvis más ancha que la de los hombres, lo que las pone en desventaja en materia de estabilidad.

En el caso de los pies, las fracturas más comunes ocurren en los huesos metatarsianos centrales. Es importante consultar al médico si se existen molestias en los pies que se sospecha que estén relacionadas con la práctica de una rutina, antes de recurrir a los tratamientos con antiinflamatorios.

“Se recomienda detener la actividad hasta que se practique una evaluación adecuada y se descarte una fractura por fatiga”, recomienda.

“El mejor tratamiento para evitar daños mayores –dice– es darse cuenta a tiempo de que algo está ocurriendo y tratar de evitar que se convierta en fractura por fatiga.

“Hay que permitir que el potencial de curación del cuerpo se ponga al día con el problema”, indica.

Una vez se presenta la fractura por fatiga, algunos tratamientos pueden incluir elevar la extremidad para descansar, colocar hielo sobre la zona lesionada y reducir la actividad física. Si hay dolor, se pueden utilizar medicamentos antiinflamatorios no esteroides como el ibuprofeno o la aspirina.

Sin embargo, según la gravedad de la lesión, los médicos pueden recomendar una tablilla o un yeso para inmovilizar la zona afectada. De acuerdo con Cabán, las fracturas severas por fatiga pueden requerir cirugía. • 

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