Salud

La rehabilitación física es difícil para los atletas

Daniel Angulo, de 18 años, jugador de fútbol de la escuela Christopher Columbus, sufrió una lesión durante un partido.
Daniel Angulo, de 18 años, jugador de fútbol de la escuela Christopher Columbus, sufrió una lesión durante un partido. Christopher Columbus

Cuando Tiffany Raymond estaba en octavo grado consiguió el papel de Clara para la adaptación de El Cascanueces en Southwood Middle School. Antes de la función se torció uno de los cuatro ligamentos importantes de la rodilla derecha, el ligamento cruzado anterior (ACL, por sus siglas en inglés). Ya no pudo ser Clara.

En décimo grado, cuando Tiffany se preparaba para la competencia nacional de baile como parte del equipo de Coral Reef Senior High School, se torció el ACL izquierdo.

El proceso de rehabilitación, que duró un año, requirió que llevara una abrazadera desde el tobillo hasta el muslo durante varias semanas y recibir terapia física y cirugía.

Para Tiffany, la parte más difícil fue pasar de bailar todos los días a no poder bailar en absoluto. Las actividades que parecen básicas, como caminar y subir escaleras, no las podía hacer. “Nadie espera que las cosas que parecen simples sean tan difíciles”, comenta.

Las lesiones deportivas se producen durante el ejercicio o practicando algún deporte. “Muchas ocurren porque está esforzando el cuerpo más allá de lo que tolera”, dice el Dr. Alan Novick, director médico del Instituto de Rehabilitación Memorial, parte de Memorial Healthcare en Broward.

Las lesiones deportivas pueden ser de dos tipos, lesiones por sobreuso y lesiones traumáticas. Las lesiones por sobreuso resultan de ejercitar excesivamente un músculo en particular. La tendinitis, lesiones musculares, fracturas por estrés y músculos desgarrados, caen bajo la sombrilla de lesiones por sobreuso.

Las lesiones traumáticas como huesos o ligamentos rotos, torceduras y articulaciones dislocadas, tienen más probabilidad de requerir cirugía.

Estas lesiones pueden ser una pesadilla para personas que están muy activas ya que a menudo requieren largos períodos de inactividad, terapia física y algunas veces, cirugía.

Los habituales del gimnasio y los atletas no son los únicos que pueden sufrir de lesiones relacionadas a la actividad. Los niños enfrentan desafíos particulares cuando se trata de estas lesiones: sus padres.

El Dr. Stephen Swirsky, cirujano ortopédico del Miami Children’s Hospital, dice que en algunas ocasiones los padres empujan demasiado a los niños para que se destaquen en los deportes. “Los años de desarrollo son un tiempo para que los niños disfruten de los deportes”, dice Swirsky. “Muchos padres empujan al máximo a sus hijos y el niño sale lastimado. Termina fundido, practicando un deporte que no disfrutan por complacer a los padres”.

Swirsky recuerda haber visto a un joven jugador de béisbol al que los padres no le permitieron tomar el tiempo necesario para descansar y recuperarse.

“Algunos padres se dan cuenta y otros no”, dice Swirsky. “Es una línea fina que usted tiene que caminar con un atleta y un padre sobre qué está causando el problema”.

Los tratamientos de terapia física dependen del tipo y severidad de la lesión. En general, estos consisten de un período de inmovilización y descanso para reducir la inflamación y el dolor, seguido por períodos de trabajo en intervalos de movimiento, flexibilidad y fortalecimiento. Este proceso puede repetirse después de la cirugía si la terapia física sola no funciona.

Ese fue el caso de Daniel Angulo, de 18 años, que jugó la posición de guardia derecho (right guard) en el equipo de fútbol en su último año de escuela secundaria en Christopher Columbus. Tuvo una lesión mientras bloqueaba la defensa del equipo contrario. Sintió que el brazo derecho se extendió completo hacia atrás. Angulo sintió un dolor agudo y que el hombro se le salió de lugar. “Luego de que terminó el partido, lo volví a poner en su lugar, me tomé cuatro Advil para el dolor y seguí jugando”, dice.

Recibió terapia física pero no fue suficiente. Tuvo que ser sometido a cirugía para reparar una rotura labral, lesión del cartílago en la articulación del hombro. Luego de la cirugía, dependía de otras personas para que le ayudaran en todo, desde vestirse hasta llegar a la escuela. “Ponerse las medias era una pesadilla”, dice su madre, Christine Stiltner Angulo.

Volver a ponerse en forma luego de sufrir una lesión es la prioridad de una persona activa, pero los médicos dicen que tener un tratamiento adecuado para las lesiones es crucial para volver a tener un reingreso exitoso a un estilo de vida activo y evitar otras lesiones. “Creía que era invencible”, dice Angulo. “Pensé que iba a someterme a la cirugía y al próximo día todo estaría normal”.

Stephanie Godsea, terapista física del Jackson Rehabilitation Hospital, dice que la paciencia es clave. Durante el proceso de rehabilitación, los pacientes pueden ganar peso, alimentarse mal y perder masa muscular y resistencia cardiovascular. Pero todo esto puede volver a la normalidad relativamente rápido, dependiendo de la lesión.

A veces los pacientes experimentan depresión y miedo mientras se recuperan de lesiones deportivas, dice el Dr. Gautam P. Yagnik, cirujano ortopédico del Instituto de Medicina Deportiva UHZ del Doctors Hospital en Coral Gables. Él ha visto el impacto psicológico que experimentan sus pacientes cuando no pueden hacer el ejercicio al que están acostumbrados.

“Lo veo a todos los niveles”, dice Yagnik. “Tanto en los universitarios como a nivel profesional, los deportes son su vida”. A nivel de escuela secundaria, una gran parte de la identidad del niño y de su interacción social gira alrededor de los deportes.

“Luego de los primeros tres meses, muchos pacientes creen no han llegado donde piensan que deberían estar”, comenta Yagnik. “Pero a los seis meses todo eso empieza a cambiar. Su movimiento es bueno, el dolor ha bajado y su fortaleza está mejor. Comienzan a ver la luz al final del túnel”.

Es en ese momento que pueden comenzar terapia deportiva para hacer la transición e irse poniendo en forma.

En el Memorial Regional Hospital y Memorial West, existe un programa de transición que ayuda a regresar lentamente a una rutina de ejercicio luego de completar la terapia física.

“Los programas de transición ayudan a continuar el proceso de mantenimiento después de la terapia física, estableciendo un programa formal con un terapista físico, un fisiólogo del ejercicio y un entrenador personal, en un centro de acondicionamiento físico”, dice Novick.

Además de la terapia física, Tiffany participó en el programa Jump for Return to Sports con Swirsky en el Miami Children’s Hospital, un programa de seis semanas dedicado a tratar y prevenir lesiones de ACL en atletas.

“Ese programa jugó un gran papel en su recuperación”, dice la madre de Tiffany, Carol Raymond. “Era más intenso que la terapia física y realmente trabajó los músculos”.

Para Tiffany, perder los músculos de las piernas, que había desarrollado bailando a través de los años, fue devastador. Comenzó con una bicicleta estacionaria para mejorar su amplitud de movimiento, y según pasó el tiempo, comenzó a levantar las piernas, hacer sentadillas y ejercicios en la pared, para volver a ganar fuerza.

Angulo recibió terapias específicas para el hombro durante tres meses después de la cirugía, en marzo del 2014.

Tanto Tiffany como Angulo van al gimnasio para mantener los niveles de condición física. Tiffany, estudiante de último año de escuela secundaria, toma clases de baile en la escuela y Daniel dirige el equipo de fútbol de los estudiantes del primer año en Christopher Columbus. Se graduó en la primavera y está tomando cursos en Miami Dade College.

Sus experiencias les inspiran a seguir los pasos de las personas que los ayudaron en la recuperación. Tiffany fue la sombra de Swirsky en el Miami Children’s Hospital el pasado año, y desea ser cirujana ortopédica. Angulo realiza trabajo voluntario tres veces a la semana en el Instituto de Medicina Deportiva UHZ, y desea ser terapista físico.

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