Salud

Programas de salud benefician a empleados


Nicole Pérez, de 31 años es especialista de reclamaciones en Baptist Hospital. Pérez, quien está casada y tiene dos niños, perdió 100 libras en 10 meses con el programa ‘My Unlimited Potential’. En la foto después de perderlas.
Nicole Pérez, de 31 años es especialista de reclamaciones en Baptist Hospital. Pérez, quien está casada y tiene dos niños, perdió 100 libras en 10 meses con el programa ‘My Unlimited Potential’. En la foto después de perderlas. Baptist Hospital

Cuando Margaret Gibson, empleada del Miami Children’s Hospital escuchó el año pasado que su patrono iba a comenzar un programa de bienestar y acondicionamiento físico, decidió solicitar inmediatamente. Gimnasta cuando cursaba la escuela secundaria, Gibson se había puesto tan obesa que ya no podía caminar por el centro comercial y descubrió que tenía por las nubes el azúcar en la sangre.

“Iba a cumplir 50 años y estaba muy sobrepeso, quería cambiar mi vida”, dice Gibson, especialista en recursos humanos. “A veces necesitas que algo te golpee en la frente para darte cuenta que necesitas un cambio”.

Poco sabía Gibson de la odisea a la que se enfrentaría el próximo año una vez se inscribió para el nuevo programa del hospital, Lose to Win (Perder para ganar). Cambió totalmente la dieta, eliminó los carbohidratos completamente, comenzó una rutina de ejercicios con un entrenador personal dos días a la semana y por su cuenta una vez a la semana y se reunió con una nutricionista semanalmente.

Ocho meses más tarde, Gibson había perdido 95 libras y ya no necesitaba medicamentos para controlar el nivel de azúcar en la sangre o el colesterol. Ahora, no solo puede caminar por el centro comercial, sino que está planificando competir en su primer caminata 5K la próxima semana en el hospital. Los cambios han motivado a su esposo a tomar control de su salud.

“No puedo creer esta transformación”, dice Gibson. “Estoy muy orgullosa de estar en una organización que le da valor al bienestar de esta manera. Siento que tuve un nuevo comienzo en la vida”.

El Miami Children’s Hospital forma parte de un creciente número de hospitales en el sur de Florida y del país, que han iniciado programas de bienestar, ejercicio y pérdida de peso en años recientes. Mientras el área corporativa estadounidense está dando pasos pequeños para promover el bienestar de los empleados, tales como descuentos en gimnasios o- talleres para dejar de fumar, los hospitales, conscientes de su misión para promover la salud, están percatándose de que no pueden desatender la salud de sus empleados.

“Muchas veces las personas van a la oficina de los médicos y se sienten intimidados”, dice el Dr. Anthony Musto, fisiólogo de ejercicios que dirige los programas de eficiencia física en los centros de bienestar. “Aquí podemos proveer un programa de bienestar que es supervisado según las habilidades de cada cual. Es casi como un programa Head Start”.

La Universidad de Miami, donde trabajan 10,000 empleados en diferentes recintos, acaba de iniciar un programa de ejercicio supervisado para personas que tienen de riesgo moderado a alto. El programa le cuesta a los empleados $300, y se puede pagar a través de deducciones de la nómina. Hasta ahora se han matriculado 20 personas para trabajar con un instructor de ejercicio.

La Universidad ofrece también un programa más básico de caminar llamado Walking Canes, un programa de 12 semanas en el que a los empleados se les provee de podómetros que utilizan por siete días. Se les proveen metas semanales y registran sus millas semanalmente.

Los diez que obtengan mejor puntuación son recompensados con un almuerzo con la presidenta de la Universidad de Miami Donna Shalala. Este año, 700 empleados participaron en el programa.

Sin embargo, como en la mayoría de estos programas, la Universidad de Miami ha encontrado que el progreso es difícil de mantener luego de que termina el programa.

“Un porcentaje pequeño continúa caminando, pero la mayoría necesita estructura”, destaca Musto. Por esa razón, la Universidad de Miami trata de reforzar la misión de bienestar con carteles a través del campus que dicen “toma la escalera” y recordando a los empleados sobre la ruta de 1.5 millas para caminar que va alrededor del campus. “Si usted camina el tramo todos los días durante 30 minutos, habrá cumplido con el ejercicio diario necesario”, señala Musto.

El Miami Children’s Hospital decidió llevar a cabo un programa más agresivo para lograr el bienestar y pérdida de peso de los empleados luego de que Janet Lara-Vital, directora de Total Rewards and Wellness Program, notó que los empleados hacían ejercicios en el gimnasio pero no parecían perder peso y, ocasionalmente, ganaban peso. “Comencé a hablarles sobre su alimentación, y nos dimos cuenta de que estas personas no podían hacer esto por su cuenta”, dice Lara-Vital.

En aquel momento el hospital no tenía una nutricionista como parte del personal. Lara-Vital presentó una propuesta a la administración para crear un nuevo programa que les enseñaría a los empleados sobre nutrición, acondicionamiento físico y bienestar. La administración compró el concepto, contratando una nutricionista a tiempo parcial. Actualmente, dos enfermeras prácticas trabajan exclusivamente con los empleados en el programa.

El programa se inició en el 2013 con 20 participantes. Los empleados son evaluados por un comité antes de ser aceptados en el programa, y tienen que comprometerse a pagar penalidades de cientos de dólares si se dan de baja.

“Ellos tienen que entender que esto es hacer un compromiso importante con el cambio en el estilo de vida”, dice Lara-Vital. “Algunos no están preparados para ese cambio”.

De la primera clase del Total Rewards and Wellness, 13 completaron el programa y siete se dieron de baja. Los empleados estaban entre los tardíos 20 hasta los 70 e incluía a secretarias y gerentes de enfermería. La clase en conjunto perdió un total de 628 libras. La segunda clase, que se graduó recientemente, perdió 517 libras. Los ganadores del reto recibieron un iPad y una tarjeta de regalo de $100 en la graduación.

Además de Gibson, otra historia de éxito fue Sergio Gómez, un especialista en tecnología de informática, de 34 años, que estaba 60 libras sobrepeso. “Estar sobrepeso me impedía hacer muchas cosas”, dice. “Me cansaba mucho. Definitivamente, necesitaba hacer algo por mí”.

Gómez, quien no comía vegetales o ensaladas previamente, probó varios platos saludables en los programas Llunch and Learn (Almuerce y aprenda) en el hospital. También aprendió sobre porciones saludables y la proporción entre carne, vegetales y almidones que debería adoptar en sus comidas.

Los fines de semana eran los más difíciles para Gómez, pero poder escribirle por correo electrónico a su nutricionista y solicitar consejo, lo ayudó enormemente. Gómez también encontró que la camaradería con los otros participantes era de gran ayuda. Se encontraban para citas en el gimnasio y viajaban a Key Biscayne para hacer ejercicio en las mañanas.

Gómez, casado y padre de un niño de tres años y uno de cuatro años, corre ahora tres millas dos veces a la semana y también se prepara para su primer 5K. Ha alcanzado su meta de llegar a un peso de 180 libras y ha motivado a su esposa a estar más saludable.

“En el pasado, acostumbraba llevar a mi esposa a cenar comida italiana o a un restaurante de carnes y comer cosas poco saludables”, relata. “Ahora, en vez de salir a comer fuera, hago barbacoa con pinchos de pollo y muchas setas portobello. Es como haber encontrado un pasatiempo”.

Para estimular a los 3,300 empleados, el Miami Children’s Hospital también se asoció con un mercado de agricultores (farmer’s market) para que traigan sus alimentos al hospital una vez a la semana. Lo que comenzó como algo pequeño en el patio del hospital se ha convertido en un gran evento popular. “Es de lo que todo el mundo habla”, dice Lara-Vital. Para facilitar las compras, se les ofrece a los empleados la opción de pagar, a través de deducciones de nómina, los productos que van desde frutas y vegetales orgánicos hasta jabones naturales y alimentos étnicos.

El Centro Médico Mount Sinai también ofrece una variedad de programas de salud y bienestar para los empleados, desde clases de Zumba, clases de CrossFit y reuniones de Weight Watchers hasta sesiones de “almuerce y aprenda” con presentaciones gratis de un bufet de ensaladas. Además, el hospital se convirtió en el 2013 en un recinto libre de tabaco y tomó la decisión de no contratar nuevos solicitantes que utilicen productos de tabaco (se le realizan pruebas de uso de tabaco, soplando en un instrumento que detecta el producto).

El hospital de Miami Beach también bajó las primas de seguro para los empleados no fumadores y para aquellos que muestran mejoría en las metas biométricas. A estos les ofrece entregas bisemanales de cajas de frutas y vegetales orgánicos y huevos de corral. También contrataron a un entrenador de salud para reunirse con los empleados de uno en uno.

Sin embargo, según señala el CEO de Mount Sinai, Steve Sonenreich, en este momento no es cuestión de no contratar empleados sobrepeso o bajar las primas para aquellos que pierdan peso. “Hay que ir un paso a la vez”, dice. “El cambio que hicimos con el tabaco fue enorme. No contratar a personas que son usuarios de tabaco va a tener un tremendo impacto. La idea es incentivar a las personas ofreciéndoles una prima de seguro más baja. Pero no contratar a personas que estén sobrepeso, eso es difícil de hacer. Necesitamos motivar a las personas a comer adecuadamente y a hacer ejercicio”.

Aunque Mount Sinai no tiene un gimnasio en sus instalaciones, se encuentra en un terreno de 55 hectáreas frente al mar, de manera que los programas hacen énfasis en caminar.

El Baptist Hospital, comprometido con la salud de sus empleados, también ha iniciado un programa llamado My Unlimited Potential (Mi potencial ilimitado). Es un programa intensivo de un año, diseñado para proveer apoyo de grupo, así como individual.

A los participantes se les asigna una enfermera práctica, un educador en bienestar, un fisiólogo del ejercicio y una nutricionista, quienes viajan al lugar de trabajo de los empleados para hacerlo más conveniente. Reciben exámenes extensos de salud al comienzo del programa que puede tener una duración de 12 semanas, seis meses o un año. Los empleados que tengan al menos dos factores de riesgos modificables, son elegibles, pero deben comprometerse al programa intensivo.

Las primeras 12 semanas incluyen ejercicios tres días a la semana, visitas semanales de la enfermera, un viaje de grupo a la tienda de comestibles y una sesión de una hora de información nutricional. Incluso reciben una visita de 45 minutos al hogar (y una inspección al refrigerador). La nutricionista le da seguimiento durante un año.

Al final del programa, los participantes participan de una cena con sus compañeros para compartir sus historias de éxito.

Una de esas historias es la de Nicole Pérez, de 31 años y especialista de reclamaciones del Baptist Hospital. Pérez, quien está casada y tiene dos niños, perdió 100 libras en 10 meses desde que se unió al programa.

“No sabía exactamente qué información debía buscar en las etiquetas, si eran calorías, ingredientes o qué”, señala. “Te llevan a una tienda de comestibles y te instruyen, debes buscar en esta área, no en esta”.

Pérez también recibió educación de su entrenador de eficiencia física, quien le mostró cómo utilizar la máquina elíptica y le enseñó una variedad de ejercicios para fortalecer ciertos músculos, incluyendo adiestramiento de circuito, jumping jacks (saltos de tijera) y otros.

“Pensé que uno solo podía utilizar la trotadora y la bicicleta”, dice Pérez.

Los compañeros de trabajo de Pérez, su esposo y sus hermanas, viéndola ponerse “cada vez más delgada”, también se están poniendo en forma. Sus dos hermanas han perdido 50 libras cada una y su esposo, 25 libras. Sus hijos también están comiendo más saludable.

Aunque había tratado otros programas para perder peso anteriormente, ninguno funcionó. Pérez dice que no tiene temor en esta ocasión de ganar el peso nuevamente. “He aprendido tanto en estos diez meses”, comenta. “No hay vuelta atrás. He aprendido que está bien comer con moderación. Pienso que es extraordinario lo que ha hecho Baptist”.

Esta historia fue publicada originalmente el 23 de septiembre de 2014, 5:30 p. m. with the headline "Programas de salud benefician a empleados."

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