Dejar la insulina le cambió la vida
Chris Schuh, de 66 años, residente de Tallahassee, ha sufrido de diabetes Tipo 1 y de hipoglucemia desde que tenía 30 años.
Dice que no estaría viva si no fuera por un procedimiento que permitió que su cuerpo produjera insulina.
“Mi vida estaba constantemente a riesgo”, comenta sobre su vida antes del trasplante de isletas pancreáticas, que fue realizado en Jackson Memorial Hospital por el Dr. Camillo Ricordi y su equipo del Instituto de Investigación de Diabetes (DRI, por sus siglas en inglés) y el Centro de Trasplante de Células de la Universidad de Miami.
“No pensé que viviría para ver a mi hija graduarse de escuela superior”, dice. “Estoy viva por esos trasplantes”.
Ricordi, director del Centro de Trasplante de Células de DRI, es uno de los principales científicos a nivel mundial en investigación enfocada en la cura de la diabetes y el trasplante de células. Hace 30 años, inventó un dispositivo que aislaba grandes cantidades de isletas de células productoras de insulina, utilizando el páncreas saludable de un donante de órgano. Las células pueden entonces transferirse en el hígado de un paciente con diabetes Tipo 1 vía transfusión.
“Si usted recibe isletas de un donante que no tiene diabetes y que está produciendo insulina”, dice Ricordi, “usted tiene células vivas que están libres de contaminación lo que es seguro para trasplantar”.
“Ellas van a producir una función biológica, como hemos demostrado en esta prueba de la Fase 3, que duró más de diez años”.
En la prueba de la Fase 3, cerca de 50 pacientes fueron sometidos a trasplantes de isletas y fueron monitoreados en el período de tiempo de la prueba. Se han realizado sobre 1,000 trasplantes de isletas en Europa, Canadá, Australia y Asia, donde está autorizado el procedimiento. Actualmente está esperando la aprobación de la Administración de Alimentos y Drogas (FDA, por sus siglas en inglés) en Estados Unidos.
“Si el FDA nos aprueba el trasplante de isletas”, dice Ricordi, “podremos servir a los pacientes en Estados Unidos”.
El procedimiento, llamado el método Ricordi, se utiliza para tratar a los pacientes con diabetes Tipo 1 que sufren de hipoglucemia o niveles bajos de azúcar.
Schuh dice que previo a conocer el trasplante de isletas, intentó hacer todo bien para mantener un estilo de vida saludable, desde comer saludable hasta ejercitarse.
“Yo fui el caso clásico de libro haciendo todo bien”, comenta, “y nada funcionaba”.
Aquellas personas con diabetes Tipo 1, que a menudo aflige a adolescentes y a adultos jóvenes, el páncreas deja de producir insulina. Los diabéticos Tipo 1 requieren inyecciones de insulina para estabilizar el azúcar en sangre ya que producen poca o ninguna insulina.
Schuh, quien dice que la diabetes corre en su familia, recibió dos infusiones de las células productoras de insulina del Dr. Ricordi y su equipo, uno en 2002 y otro en 2006. Ella estuvo sin insulina todo el tiempo menos cuatro meses luego del primer trasplante y ha estado sin ella totalmente desde el segundo trasplante.
Ella supo por primera vez sobre esta prueba ofrecida en el Instituto de Investigación de Diabetes al leer una publicación sobre diabetes sentada en la oficina de su médico en Tallahassee.
“Le pregunté a mi médico que pensaba y él me dijo, ‘¡No tienes nada que perder!”’.
Schuh también desconocía sobre su condición de hipoglucemia y no pudo detectar las señales del bajón de azúcar en la sangre. Esto puede producir desmayos e incluso convulsiones.
“Nunca realmente comprendí cuán frágil estaba”, dice. “Llegué a echarme a un lado de la carretera y la policía encontrarme, sentada ahí en mi carro con el motor corriendo. Intenté brincar por la ventana en medio de la noche. No tengo recuerdo de nada de eso”, dice. “Esto es lo que su cuerpo hace cuando la mente no está funcionando apropiadamente”.
Hoy en día, su vida es completamente diferente, comenta.
“La diferencia es increíble,” dice sobre cómo es su vida actualmente.
“Me tomó mucho tiempo dejar de examinar mi sangre de seis a diez veces al día, probablemente diez años luego de los trasplantes para dejar de hacer eso, porque usted simplemente no lo cree.
“El trabajo físico como la jardinería todavía baja su azúcar en sangre”, dice, pero puede detectarlo y buscar algo que tomar o comer para elevar los niveles.
“Ha funcionado increíblemente bien para mí”, dice sobre los trasplantes. “Usted está en un estado semiconsciente cuando infunden las células”, comenta sobre el procedimiento ambulatorio.
Ricordi, quien nació en Nueva York y creció en Italia, desarrolló el método para el procedimiento automatizado en 1986, mientras trabajaba en el laboratorio del Dr. Paul Lacy, de Washington University en Saint Louis.
El primer trasplante de isletas fue realizado en 1990 luego de que Ricordi fue reclutado por Thomas E. Starzl Transplantation Institute de la Universidad de Pittsburgh. Fue reclutado por la Universidad de Miami en 1993, donde continúa.
Schuh y otros que han sido sometidos al procedimiento deben tomar medicamentos inmunosupresores diariamente para prevenir el rechazo del trasplante. Estos reducen la fortaleza del sistema inmunológico, pero hace que el cuerpo esté menos propenso a rechazar el trasplante.
Schuh monitorea su sangre cada tres meses. Vio a su hija graduarse de escuela superior y de la facultad de leyes. Ahora es abuela de una niña de 19 meses.
Ella le atribuye al Dr. Ricordi y su equipo el haberle salvado la vida y el de tantos otros.
“El Dr. Ricordi desarrolló el dispositivo y el procedimiento y le enseñó a los demás a filtrar esas isletas de células de un cadáver”, dice. “Esas personas han avanzado considerablemente en la búsqueda por la cura de la diabetes”.
En 2001, Ricordi fue premiado con el Nessim Habif World Prize en Cirugía (Universidad de Ginebra) por desarrollar una tecnología “que contribuyó significativamente al avance de un campo de la cirugía”.
El siguiente año, recibió el Outstanding Scientific Achievement Award de la Asociación Americana de Diabetes.
El método Ricordi es de acceso libre, lo que significa que la invención es libre de derechos de propiedad intelectual y se distribuye libremente, y se provee a los investigadores y centros clínicos mundialmente.
Su trabajo más reciente con el equipo de DRI involucra una nueva tecnología llamada DRI BioHub, un mini órgano de bioingeniería que imita el páncreas para restaurar la producción de insulina natural en aquellas personas con diabetes Tipo 1.
Fue creada para minimizar la reacción inflamatoria que ocurre cuando las isletas se implantan en el hígado o en otros lugares con contacto repentino con la sangre. Si estos resultados son exitosos, puede allanar el camino para el trasplante de isletas sin drogas inmunosupresoras.
“Eventualmente, queremos hacer disponible el trasplante de isletas a todos los pacientes con diabetes Tipo 1 y eventualmente también a los pacientes con diabetes Tipo 2 que requieren insulina”, dice Ricordi. “Estamos trabajando fuerte para disminuir la necesidad de las drogas anti-rechazo y poder, eventualmente, realizar este trasplante sin usar drogas anti-rechazo”, dice.