Un estilo de vida delicioso, en la enfermedad y en la salud, a pesar de la diabetes
Mi esposa Grace y yo tuvimos un noviazgo acelerado, una verdadera situación de “cuando sabes, sabes”. A los pocos días de conocernos, llené una bolsa de lona resistente en mi apartamento y lo llevé al suyo. Incluía alguna ropa limpia, un cepillo de dientes y mi mejor cacerola de hierro fundido.
Mi cacerola favorita y yo nos estábamos mudando, queriendo decir que Grace no solo era la mujer con la que quería compartir un rato, ella era con quien yo deseaba formar un hogar, una vida. Ella era la persona a quien le quería cocinar todos los días, que es la mejor forma que conozco de expresarle a alguien cuán importante es para mí. Las rosas son hermosas, seguro, pero ¿has probado un bizcocho de cumpleaños que alguien horneó para ti aun cuando no es tu cumpleaños?
Durante los primeros dos años de nuestro matrimonio, Grace y yo compartimos una con la otra, más sobre nosotros a través de las cosas que cocinamos y expresamos nuestro amor a través de todo tipo de emparedados de queso a la plancha tarde en la noche, platos de pasta y pilas de panqueques con banana y pedazos de chocolate que Grace hacía casi todos los domingos. Enamorarse de Grace hizo que cada día se sintiera como una ocasión especial. Esos panqueques tenían piscinas de mantequilla por encima, sirope de maple y crema batida. Solo porque sí.
Durante la temporada navideña de 2015, justo después de nuestro segundo aniversario, Grace comenzó a sentirse como si no fuera ella. Síntomas que incluían fatiga debilitante, dolores del cuerpo y de cabeza, deterioro de la vista y pérdida de peso involuntaria nos llevó a varias oficinas médicas e inspiró muchas más preguntas aterradoras que respuestas sólidas. Grace fue diagnosticada eventualmente con diabetes Tipo 1.
Mientras estábamos extremadamente aliviadas de saber por qué Grace se sentía tan mal y agradecidas de que no era potencialmente fatal, ambas nos sentíamos muy asustadas por lo mucho que no conocíamos y cuán rápidamente su vida y nuestra vida estaban cambiando.
En ese momento, ni Grace ni yo, como tanta otra gente, entendíamos la diferencia entre diabetes Tipo 1 y Tipo 2, mucho menos conocíamos que usted puede ser diagnosticado con Tipo 1 siendo adulto. Esta es la explicación más rápida que puedo ofrecer: son enfermedades totalmente diferentes y usted puede ser diagnosticado con cualquiera de ellas a cualquier edad.
Al comienzo Grace se concentró en aprender todo sobre cómo vivir con Tipo 1 y conectar con otras personas que viven con ello. Me zambullí de cabeza en pensar cómo podía ser de mayor apoyo. Me concentré, como hago en casi todas las situaciones, en la cocina, tierra de consuelo y sanación y vida, y donde siempre me he sentido en algún control. (Sé que es una ilusión, pero permite que una chica pretenda.)
Aunque Grace pueda comer lo que desea, y a menudo es así, parece sentirse mejor cuando come alimentos bajos en carbohidratos, altos en proteína y fibra y, por supuesto, atractivos para comer y fácil para disfrutar ya que vivir con Tipo 1 no significa que usted es alérgico al placer. Resulta, que yo también me siento mejor cuando como de la misma forma.
Como la persona aprensiva residente de nuestra familia, pienso que, si algo nos tentaba a ambas, pero una de nosotras no se sentía bien, era más fácil eliminarlo que resistirlo. Así que nos despedimos de muchas cosas que solíamos tener en la cocina (hablo de carbohidratos vacíos y procesados, dulces) y llenamos el espacio que dejaban con cosas que también disfrutamos pero que no comprometen nuestro bienestar.
Sigo cocinando para ella, para nosotros, pero cambié cosas como papas majadas y pastel de carne con migas de pan por puré de coliflor cremoso con ajo y lo que me ha dado por llamar “pastel de carne confeti” porque es divertido de decir y también está salpicado de pedazos coloridos de pimientos y cebollas salteadas, hierbas picadas y tomates secos al sol. Grandes ensaladas con buenos aderezos hacen sentir nuestras comidas abundantes, y hemos aprendido que un puñado de frambuesas perfectas es tan buena excusa como los panqueques para comer crema batida.
Estos cambios, la remodelación de la despensa y la mayor atención a lo que hay en nuestro refrigerador y en nuestros platos, ha facilitado seleccionar diariamente lo que nos hace sentir bien a ambas. Todo ese trabajo por adelantado ha significado que toda decisión siguiente ha sido mucho más fácil. Vamos a tomar toda la ayuda que podamos. La vida es suficientemente difícil, con o sin una enfermedad crónica de por vida.
A tres años del diagnóstico de Grace, no ha disminuido nuestro hábito de tener cenas divertidas juntas y que cada una sea una oportunidad para tener una pequeña fiesta y celebrar el amor. Estoy más agradecida que nunca por la comida en nuestra cocina, el espacio que tenemos para prepararla y, sobre todo, por mi esposa, quien sigue siendo, guiño guiño, mi tipo.
Turshen es autora de varios libros de cocina, más recientemente, “Now and Again: Go-To Recipes, Inspired Menus + Endless Ideas for Reinventing Leftovers” (Chronicle, 2018).
Puré de coliflor cremoso con ajo
(4 porciones)
Esto es comida casera sin carbohidratos. Puede servir como lienzo en blanco para mezclas como el queso rallado, los puerros salteados, el azafrán y una o dos palmaditas de buena mantequilla.
Ingredientes:
Una cabeza de coliflor de 1½ libra, tallos duros descartados cortados en grumos grandes
4 dientes grandes de ajo
Sal Kosher
¼ taza de mitad leche-mitad crema (half-and-half)
Pimienta negra recién molida
Instrucciones:
Combine la coliflor y los dientes de ajo en una cacerola, añada suficiente agua para cubrirlo. Hierva en fuego alto y añada una pizca generosa de sal; reduzca el calor a medio-bajo, tape y cocine por diez minutos o hasta que la coliflor se pueda cortar con un cuchillo. Escurra en un colador asegurándose de que los grumos y los dientes de ajo se sequen de forma pareja.
Transfiera a un procesador de alimento (puede que necesite hacerlo en tandas); añada mitad leche-mitad crema (half-and-half) y otra pizca generosa de sal. Haga un puré hasta que esté suave, parando para raspar los lados del tazón, según sea necesario.
Pruebe y añada más sal de ser necesario. Transfiera a un plato de servir y sazone ligeramente con la pimienta. Sirva caliente.
Frambuesas con crema batida de cacao
Las simples adiciones de polvo de cacao y vainilla a la crema batida convierten esto en mucho más que un tazón de bayas con aderezo. También puede batir la crema a mano.
La miel es opcional para aquellas personas que necesitan vigilar su ingesta de azúcar
4 porciones
Ingredientes:
½ taza de crema espesa fría
1 cucharada de miel (opcional; vea la nota)
1 cucharadita de extracto de vainilla
1 cucharada de polvo de cacao holandés procesado; más para espolvorear opcionalmente
Pizca de sal kosher
2 tazas de frambuesas frescas
Instrucciones:
Combine la crema espesa, la miel si está usando, el extracto de vainilla, el polvo de cacao y la sal en el recipiente de una batidora eléctrica con un aditamento de globo o utilice una mezcladora eléctrica manual, bata en velocidad medio-alta por unos dos minutos o hasta que se formen picos suaves.
Divida la crema batida de cacao y las bayas en platos individuales para postre. Si desea, espolvoree con más polvo de cacao. Sirva al momento.