Salud

Nunca puedes ganarle a la diabetes Tipo 1, pero puedes tener una buena vida

Natalia Temesgen.
Natalia Temesgen. mhaskey@ledger-enquirer.com

La pasada semana cumplí 21 años de ser diabética Tipo 1. Tenía diez años cuando fui diagnosticada y faltaba semana y media para otra divertida celebración de Halloween con mis amigos. Pero ese año no me podría comer una bolsa de dulces.

Recientemente habría aprendido lo que significa la glucosa en la sangre y cómo extraer e inyectar una jeringuilla de insulina en mi abdomen. Estaría intentando concentrarme en el hecho de que se investigaba una cura, pero no existía. Que, técnicamente, esto era algo con lo que tendría que vivir por el resto de mi vida. Cuando tienes diez años es difícil imaginar cómo será cuando cumplas 16. Mucho más difícil es imaginar ser un adulto con diabetes.

A pesar de probar mi nivel de azúcar, dosificar la insulina y lidiar con las alzas y las bajas por cerca de 8,000 días consecutivos, es ahora, a los 31 años, que estoy comenzando a entender la interminable realidad de ser diabética Tipo 1. He hecho un buen trabajo manteniéndome en control a través de los años, pero aún el buen control no es comparable con la salud de una persona no diabética.

Como es lógico después de 20 años esta enfermedad ha impactado negativamente mi salud mental y mi sistema vascular. Cerca de una tercera parte de los estadounidenses con una enfermedad crónica sufre de síntomas de depresión. Cuando llega el aniversario de mi diagnóstico, me siento triste por la pequeña niña que creía que con su mejor esfuerzo de alguna forma sería quien vencería todas las estadísticas. De muchas maneras he tenido una vida totalmente normal, incluso excepcional. Pero la historia no es tan sencilla dentro de mi cuerpo.

A veces me siento tentada a desanimarme. Ha sido un largo camino desde octubre de 1997. Pero lo que falta va a ser aún más complicado ya que ahora tengo hijos por los que preocuparme. Pero eso le pasa a todo el mundo. No podemos garantizar nuestro futuro. Sin embargo, podemos moldearlos lo mejor que podamos. Y eso vale mucho.

Así que, para hacer el mayor esfuerzo por mi cuerpo utilizo las mejores prácticas de años de experiencia, recomendaciones médicas y buenos libros (ver: The Diabetes Diet por el Dr. Bernstein y Eat to Live por el Dr. Fuhrman). Cuento con el apoyo de mi esposo y una familia amorosa que continuarán motivándome y manteniéndome abrazada en amor. Y selecciono la gratitud sobre el desaliento. Sí, ha sido un largo camino. ¿No es bueno Dios? Hay más camino por delante. Y tengo confianza en la investigación y en los avances de la tecnología. Aún no está escrita toda la historia.

Para más información sobre diabetes Tipo 1 y oportunidades de apoyo, visite www.jdrf.org.

Natalia Naman Temesgen es dramaturga y profesora de escritura creativa de Columbus State University en Columbus.

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