‘Motor Soccer’ una esperanza para niños con discapacidades
Nicky Gutierrez de 15 años se levantó a las 6 a.m. y le preguntó a su padre: “Papi, cuando es ‘Motor Soccer’?
A las pocas horas y varias veces después Gutierrez, quien tiene síndrome Down, ha tenido similares conversaciones con su padre.
“Papi”, suele decirle, “¡no te olvides de Motor Soccer!”
Antonio “Motor” Paz, fue apodado así porque no para, ha estado llevando a cabo clínicas de soccer para niños y adultos con discapacidades desde hace una década.
“Motor Soccer” no es el nombre oficial de las clínicas -es como las llama Nicky. De cualquier forma, las clínicas son gratis y abiertas tanto para niños como adultos con discapacidades.
Las mismas se llevaron a cabo durante noviembre en Pinecrest Gardens Park and Library, el antiguo hogar del Parrot Jungle.
Paz, quien fue entrenador de soccer en Coral Gables High desde 1986 hasta el 2002 y recientemente lo fue también del equipo del club Pine Crest Premier, conoce el juego muy bien. El hombre de 57 años jugó en 1979 como defensa en el equipo de Miami Dade College South Campus, llegando a campeones de la liga nacional de jóvenes. También jugó con Southern Methodist University en Dallas y con la Florida International University.
Sin embargo, estas clínicas tienen para él un significado especial ya que su sobrina Elisa De Castro tiene síndrome Down.
“Mi meta”, dijo Paz, “es llegar a todos aquellos con discapacidades con la esperanza de que el soccer sirva como terapia para el desarrollo de las habilidades motoras. Nos encantaría poder llevar a cabo esto todo el año”.
Paz dijo que ya había hablado con los organizadores dentro del equipo de la Ligas Mayores de Soccer de David Beckham, llamado Inter Miami, que se supone que comiencen a jugar en el 2020.
“Queremos traer ese componente al grupo Beckham de manera que podamos correr la voz”, comentó Paz. “Queremos tener una sección en el estadio que están construyendo dedicada a niños con discapacidades”.
Paz también dijo que se había comunicado con colleges y universidades locales y está a la búsqueda de un espacio en interiores donde se puedan llevar a cabo las clínicas durante los calurosos meses del verano.
Además, siempre se necesitan voluntarios dedicados para trabajar en los campamentos. Paz ha tenido tanto como 28 niños en una de sus clínicas y se requieren al menos dos voluntarios por cada participante en el campamento.
Por lo general Paz consigue jugadores voluntarios de escuelas locales como por ejemplo de Lourdes, Palmetto, Coral Gables, Belen, Columbus y Westminster Christian para las clínicas.
Los campistas pasan por distintas posiciones, incluyendo una en la que lanzan la bola al goal y otra en la que manejan la pelota alrededor de unas banderas. Los campistas recogen conos, lo que los ayuda a doblarse, y practican jugar con los pies y controlar la pelota.
Lucy Hernández, ex jugadora de soccer del colegio de Lourdes y quien ahora es estudiante de primer año en Loyola Marymount University en Los Angeles, ha sido voluntaria en las clínicas los pasados dos años.
“Probablemente fue mi experiencia favorita para aprender lo que es servicio”, dijo Hernández. “Te das cuenta de que es alguno muy cercano a Paz. Toda su familia participa en las clínicas”.
Por lo general los campistas llegan 30 minutos antes llenos de energía, cuenta Hernández.
“Te das cuenta desde el momento que llegan al estacionamiento porque salen corriendo hacia el campo de juego”, comenta Hernández. “Les encanta. Se pasan la hora entera corriendo”.
Paz está tratando de que sigan las normas según pasan de ejercicio en ejercicio. Algunos tratan de escuchar lo que dice Paz, y otros están demasiado alborotados de la alegría.
“Es caótico, pero todos son una alegría”.