Salud

Doctor Limón: la amistad como receta ideal


María Antonieta Collins
María Antonieta Collins

Esta no es una crónica de recetas de cocina, ni reseña de restaurante. Eso no es lo mío. Solo quiero contarles que, hace unos días, mientras escuchaba a unas compañeras de trabajo hablar sobre una de las mejores comidas peruanas que hubieran probado, Malena Marchán, una de ellas, dijo: “Está en Kendall, es un poco lejos… pero vale la pena. Es excelente y se llama Doctor Limón”.

Ni rauda ni perezosa llegué al popular sitio, un poco difícil de hallar, en pleno corazón de Kendall y, de inmediato, me di cuenta que era algo muuuy especial. ¿Cómo darse cuenta? Sencillo.

El lugar, fundado en 2012, podrá ser modesto, pero está muy bien decorado, es modernista y lo mejor: aunque no goce de publicidad pagada, es la publicidad que corre de boca en boca la que lo hace tan popular. Las colas para entrar son inmensas; y todo el mundo espera estoicamente para entrar a degustar verdaderos manjares, presentados como si cada comensal fuera un rey, no un simple mortal.

Una vez a la mesa, comienza la aventura. Me llaman la atención los meseros, el chef, los mánagers. Todos tienen algo en común: están alegres de trabajar ahí. Eso se siente. Son felices de explicar con orgullo cada producto que sirven en la mesa.

“¿Por qué?”, le pregunto a Ursula Mifflin, la mánager. “Si la gran mayoría se queja de trabajar”. “Porque todos somos amigos”, me responde. “Lo hemos sido desde que hace años trabajábamos juntos en otra parte y, cuando Carlos y José Antonio decidieron abrir este lugar, lo que siempre ha estado por encima de cualquier cosa, es que todos somos amigos, y eso se refleja en nuestro trabajo y lo transmitimos a todos los que aquí trabajamos”.

La innovación comienza por el propio nombre del restaurante: “Dr. Limón”.

José Antonio Combina me cuenta la historia. “Al chef Carlos Brescia –el creador del proyecto– siempre lo confundían con doctor dondequiera que iba. Así que al pensar en el concepto del restaurante donde se había decidido que el tema sería los nombres médicos y los hospitales, la idea de doctor era la primera y el apellido... ¿hay algo más saludable que un limón? Así nació el nombre de Doctor Limón”.

Y, como por parto natural, nacieron los nombres de los platillos que le hacen a una, sin ser peruana, entender que saltaron la barrera de la comida étnica de un país, para gustarles a todos: vegetarianos, carnívoros o quienes solo comen pescados y mariscos. Así nacieron los nombres más divertidos para el ceviche: “Remedio casero”, “Fiebre alta”, “Anestésico” “Levántate, Lázaro” “Diagnóstico reservado”, “Santo remedio”, “Psiquiatra”. Y estos no son otra cosa que deliciosos ceviches que atraen no solo por el sabor sino por la forma en que los presentan.

Les siguen los “Primeros síntomas” que son otro tipo de abrebocas o aperitivos. Ya ni les cuento de las sangrías con pepino y menta, o la humeante de hielo seco con frutas que es apetitosa hasta para el más reacio de los paladares. Tampoco les hablo de los platos fuertes llamados “Para que te sientas mejor”, ni de los deliciosos postres nombrados: “Para darte de alta”.

Pero hay algo que el chef Carlos Brescia y sus socios José Antonio Combina, Fiorella Terrazas y Fernando Salazar, han logrado, casi sin advertirlo. Y es que, más allá de sus habilidades para cocinar y combinar todo de manera exquisita, han desafiado con éxito un negro presagio del dicho popular. Ese que afirma que ninguna sociedad de negocios entre amigos es buena, porque todos acaban peleados. Es decir, sin amigos y, de paso, sin dinero.

Solo una cosa les deseo: que este delicioso hospital culinario disponga del remedio eterno para la enfermedad que pudiera separarlos. ¡Buen provecho! • 

mariaantonietacollins @yahoo.com

@CollinsOficial

Esta historia fue publicada originalmente el 30 de septiembre de 2014, 2:00 a. m. with the headline "Doctor Limón: la amistad como receta ideal."

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