La acidez en las mujeres puede anunciar un ataque al corazón
Un ataque al corazón tomó desprevenida a Elaine Bloom.
Bloom no tuvo dolor en el pecho, ni adormecimiento, “nada que pudiera ser considerado como un síntoma”, dice. Bloom, exrepresentante del estado de Florida y, posteriormente, ejecutiva de cuidado de salud, tuvo acidez. Lo atribuyó al tamoxifeno que estaba tomando luego de su cirugía de cáncer de seno.
Cuando le dijeron que sufrió un ataque al corazón, Bloom, de 81 años, recuerda haber pensado, “Yo no tengo tiempo para eso”.
Esa tendencia de ignorar el dolor puede llevar a las mujeres a no recibir tratamiento inmediato, lo que puede ser una decisión fatal. De acuerdo con un informe de la Escuela de Medicina de Harvard, las mujeres tienden a esperar tres veces más tiempo que los hombres para buscar tratamiento.
Sin embargo, los ataques al corazón han aumentado mortalidad tanto para las mujeres como para los hombres. De hecho, la enfermedad coronaria es el asesino principal de los hombres, y de las mujeres, en Estados Unidos. Aunque las encuestas muestran que las mujeres se preocupan más de padecer cáncer de seno, las enfermedades cardíacas matan seis veces más mujeres al año, de acuerdo con un informe de la Escuela de Medicina de Harvard que detalla el riesgo de las mujeres de sufrir enfermedades del corazón.
A menudo las mujeres tienen síntomas diferentes de los hombres cuando se trata de un ataque al corazón. La Asociación Americana del Corazón informa que los dolores de pecho en las mujeres pueden ser menos severos o incluso no presentarse. Los síntomas de las mujeres pueden incluir náusea, acidez, dificultad para respirar, sudor, fatiga inusual, mareo y malestar en el cuello, quijada, hombro, espalda superior o abdomen.
Kristin Stanley-Motzner pensó que “tenía un ataque de pánico”.
Eso, y no los dolores de pecho, fue la razón por la que le pidió a su esposo que la llevara al hospital en Colorado, donde vivían en ese tiempo.
“Acababa de tener un bebé”, recuerda Motzner. “Una vez que has pasado ese dolor 48 horas antes, este dolor no es nada”, comenta Motzner sobre el ataque al corazón. “Estando ya en el hospital, seguía pensando que solo tenía un ataque de ansiedad”.
Tenía 31 entonces y fue diagnosticada con cardiomiopatía postparto, una enfermedad tan rara que era el segundo caso atendido en el hospital.
“Le sucede más a las personas hispanas y negras”, dice Motzner, quien a pesar de su apellido es “100 por ciento nicaraguense”.
Desde entonces se mudó a Lantana para seguir a su médico, quien ahora trabaja en Memorial Healthcare System en el condado de Broward.
El Dr. Daniel Benhayon Lanes, médico de Motzner y electro-fisiólogo cardíaco de Memorial, explica que los síntomas usualmente “comienzan justo después del parto” con el corazón debilitándose dramáticamente. La condición puede ocurrir hasta seis meses luego del parto.
Aunque el caso de Motzner es raro, casos como el de Bloom no lo son.
Bloom tenía 79 años cuando sufrió el ataque al corazón. De acuerdo con el informe de Harvard sobre las mujeres y el riesgo de enfermedades cardíacas, el primer ataque al corazón de una mujer ocurre, en promedio, a los 70 años
“Soy una mujer muy, muy afortunada”, dice Bloom, quien como CEO (directora ejecutiva) de Plaza Health Network, una red de centros de rehabilitación y cuidado prolongado en Miami, compró equipo de telemetría para seis instalaciones de Plaza de modo que las enfermeras pudieran hacerle electrocardiogramas (ECG) a los pacientes cuando se quejaran de dolor de pecho.
Bloom describió el dispositivo como una correa ancha de cinco o seis pulgadas con 12 cables incorporados que se lleva bajo el pecho de una mujer o alrededor de la cintura del hombre.
Las lecturas del electrocardiograma (ECG) se transmiten entonces a un cardiólogo, quien pueden leer los resultados inmediatamente.
Un viernes, un enfermero profesional llamado Julio preguntó a Bloom cómo se sentía. Ella cuenta que como él vestía una bata blanca, ella le mencionó la acidez.
Él le sugirió que probara un antiácido diferente y le llamara el lunes.
La llamó a su oficina el lunes en la tarde. Cuando ella le comentó que seguía con la acidez, Julio le pidió “que bajara para que la enfermera le hiciera un electrocardiograma”.
“Mientras se realizaba el ECG, la enfermera recibió una llamada del cardiólogo así como de Julio, quien le dijo, ‘rápido, llame al 911. Está sufriendo un ataque al corazón”’, relata Bloom
Bloom fue llevada a la sala de emergencia donde recibió tratamiento en el laboratorio de cateterismo cardíaco del hospital para destapar la arteria obstruida.
Recordando ese lunes en la mañana, Bloom dice que se sentía “algo baja de energía, pero había estado trabajando mucho”.
“Ese es uno de los problemas principales”, dice la Dra. Sandra Chaparro, cardióloga y médico especialista en insuficiencia cardíaca de UHealth Miami. “La paciente subestima los síntomas y no es evaluada a tiempo”.
Usualmente en las mujeres no se manifiesta el dolor típico de pecho que irradia al brazo. Puede ser “algo como fatiga, debilidad, falta de energía”, explica Chaparro.
Añade que, algunas veces el ataque al corazón no se diagnostica y la mujer “llega muy tarde al hospital”. “Es una ventana muy pequeña, en términos de minutos. Si podemos abrir el vaso sanguíneo tan pronto como la paciente llega a la sala de emergencia, podemos realizar el protocolo de intervención”, dice Chaparro, obteniendo oxígeno y que la sangre fluya nuevamente al corazón.
Ella y otras personas recomiendan a las pacientes a que siempre llamen al 911 porque un ECG puede hacerse en la ambulancia y usualmente la paciente será tratada tan pronto llegue al hospital.
“El tratamiento puede hacer una gran diferencia”, dice, y añade que, si no llega suficiente oxígeno al músculo del corazón, “la paciente tendrá eventualmente insuficiencia cardíaca y terminará con una enfermedad crónica”.
Una mujer que llamó a tiempo fue Cristina Totorica-Gil, asistente de la principal en Charles R. Hadley Elementary en Miami. Sufrió un ataque al corazón el 11 de marzo de 2017, a los 46 años.
“Honestamente, había tenido un fuerte dolor de pecho una semana antes y lo ignoré. El siguiente sábado estaba en el garaje haciendo ejercicios y me detuve a recuperar el aire”, recuerda Totorica-Gil. “Tenía dolor de pecho y sentía adormecimiento en el brazo izquierdo”.
“Llamé al 911. Le seguía preguntando, ‘¿Estoy teniendo un ataque al corazón?’”
Ella no quería ir a la sala de emergencia, pero “sabiendo que esos son síntomas clásicos”, accedió. “Tenía un coágulo de sangre. Llamé a rescate a las 10:55. A las 12:15 ya estaba fuera del laboratorio de cateterismo de Baptist Hospital.”
“Tuve daño mínimo, todo debido a haber recibido tratamiento inmediato y a tomar la decisión de llamar al 911. Cuando comencé a estresarme, me dije que no valía la pena. Tengo un hijo de 14 años”, dice.
“El estrés es malo para el corazón”, dice Benhayon, médico de Memorial. “En el pasado, las mujeres estaban algo protegidas” de ataques al corazón. “Según se alcanza la igualdad, los riesgos del cuidado de salud también” se igualan. Actualmente las tasas [de un ataque al corazón] son similares, no era el caso hace 50 años”.
“Usualmente los hombres sufren ataques al corazón siendo más jóvenes. Tan pronto como las mujeres llegan a la menopausia, su riesgo se vuelve casi igual al de los hombres”, dice Benhayon.
En el caso de una paciente que tuvo un ataque al corazón a los 31 años, luego de dar a luz, hay un riesgo de que el corazón no se recupere completamente.
Con la cardiomiopatía postparto, “cerca de un 50 por ciento [de los corazones] mejora, otro 25 por ciento funciona a media capacidad y 25 por ciento continuará deteriorándose”, dice Benhayon.
La enfermedad no es debido a una arteria tapada sino a inflamación que provoca que el corazón se debilite. A pesar de múltiples intervenciones, el corazón de Motzner siguió empeorando.
“Llegó al punto en que su corazón necesitaba un reemplazo y eso es lo que obtuvo exitosamente en diciembre pasado”, dice Benhayon. “Tendrá una buena vida”, predice el médico. “El corazón debe funcionar por los próximos 15 a 20 años. Para ese tiempo estará en los 60. Esperamos que para entonces podremos tener un corazón robótico hecho por Apple”, comenta Benhayon.
El año pasado, cuando Motzner le preguntó a su hijo que deseaba para la Navidad, él contestó, “Quiero que mi mamá tenga un corazón para Navidad”.
Motzner dice: “Obtuve mi deseo el día de Navidad. Fue, definitivamente, un milagro de Navidad”.
Síntomas de un ataque al corazón en las mujeres
Presión, sentirse lleno o tener dolor en el centro del pecho y que dure más de unos minutos o que sea intermitente.
▪ Dolor o malestar en uno o los dos brazos, la espalda, cuello, mandíbula o estómago.
▪ Falta de aire con o sin malestar en el pecho.
▪ Comenzar a sudar frío, tener nuseas o mareo.
▪ Las mujeres suelen sentir más que los hombres falta de aire, nauseas o vómitos y dolor de espalda o mandíbula.
Fuente: American Heart Association