La presión alta está impactando la comunidad afroamericana
Hace cuatro años, cuando Luther Core Jr. fue al médico, se enteró que era alérgico a los crustáceos.
También se enteró que tenía presión alta.
“Me sorprendió porque toda mi vida he tenido la presión baja”, dijo Core de 47 años, ingeniero afroamericano que reside en Coral Gables. “Como no voy regularmente al médico, no hubo una progresión gradual. Simplemente pasó de ser muy baja a alta”.
Las enfermedades coronarias son el asesino número uno de los norteamericanos de acuerdo con la Asociación Americana del Corazón (AMC). La hipertensión o presión arterial alta contribuye a enfermedades del corazón y la mayoría de las veces no presenta síntomas, por eso se le ha llamado ‘el asesino silencioso’.
Y entre los afroamericanos hay una mayor prevalencia de hipertensión que entre cualquier otra raza o grupo étnico. Más del 40 por ciento, tanto de hombre como de mujeres de afroamericanos no hispanos, tiene alta presión y por lo general es más severa y se desarrolla más temprano en la vida. También muchos medicamentos para controlar la presión son menos efectivos en el tratamiento de afroamericanos.
Los altos índices de obesidad y diabetes entre la comunidad afroamericana son factores que contribuyen a los altos índices de hipertensión. Los investigadores también creen que la genética tiene mucho que ver.
Varios estudios sugieren que los afroamericanos son más sensibles a la sal, por lo que media cucharadita de la misma puede causar un aumento en la presión según la AMC. La presión alta también puede correr en la familia, y el riesgo aumenta basado en edad, etnicidad o raza, según los Centros para el Control y Prevención de las Enfermedades (CDC).
Tener uno o más miembros cercanos de la familia que tienen menos de 60 años y padecen de presión alta dobla el riesgo de desarrollar la condición para una persona. Los niveles normales de presión arterial para una persona adulta son menores de 120/80; los niveles de presión alta son de 140/90 o mayores, de acuerdo con el CDC. Los que tienen niveles que se encuentran entre uno y otro se consideran a riesgo.
La educación en la comunidad afroamericana es la clave para disminuir el riesgo de desarrollar hipertensión, dijo la Dra. María Carolina Delgado- Lelievre, especialista en hypertension y profesora adjunta de medicina de la Universidad de Miami of Miami Miller School of Medicine. Ella fue la que creó la Clínica de Hipertensión en abril como parte del su Programa de Prevención de Hipertensión y Cardiovascular, un esfuerzo colaborativo con el nuevo Preventive Cardiovascular Medicine Program de UHealth.
La clínica ofrece análisis a fondo y tratamientos personalizados para personas que sufren de presión alta.
“Una vez la población esté educada sobre la hipertensión, entenderán lo que es y cómo puede acabar en muerte”, comentó la especialista. “Es triste, pero al no tener síntomas, la hipertensión está afectando a la población joven y ellos no están conscientes de ello. Si sabes a qué te estás enfrentando, hay mayores probabilidades de controlar la presión alta. El conocimiento es poder”.
Factores externos tales como dieta, ejercicio, alcohol, drogas y estrés aumentan el riesgo de hipertensión. Pero, en la comunidad afroamericana, la falta de acceso a cuidados de salud y la desconfianza a los médicos también juegan un papel, dijo el Dr. Arnoux Blanchard, director del programa de fellowship de cardiología del Broward Health.
Aquellas personas que no tienen seguro o que no pueden pagar los altos co-pagos para recibir tratamiento acaban recurriendo a la sala de emergencias. Cuando llegan por lo general ya se encuentran en un estado más avanzado de hipertensión y ya tienen daño en algunos órganos.
“Todavía es un dolor de cabeza ver a personas sin acceso a servicios de salud en uno de los países más ricos”, dijo Blanchard. “Es mucho más costo efectivo para una persona tener cuidados de salud antes de que la condición se empeore y el tratamiento sea mucho más caro”.
Desconfianza en los doctores
La desconfianza en los médicos que tienen muchas comunidades surgió en parte del estudio realizado en 1932 “Tuskegee Study of Untreated Syphilis in the Negro Male”. (Estudio Tuskegee de sífilis sin tratar en los hombres negros).
Los investigadores del gobierno de los EEUU llevaron a cabo un estudio que inicialmente se realizó entre 600 hombres negros de Alabama –de los cuales 399 tenían sífilis, de acuerdo con el CDC. Los investigadores no obtuvieron autorización informada de los sujetos, y le dijeron a los hombres que recibirían tratamiento gratis a cambio de ser estudiados por “sangre mala” (o dañada), un término muy amplio.
De hecho, los investigadores le permitieron a los hombres que tenían sífilis seguir sin tratamiento de manera que pudieran estudiar los efectos de la enfermedad. Esto duró 40 años hasta que la Associated Press publicó la historia en 1972, lo que provocó una investigación.
Blanchard, médico afroamericano, dice que aún puede notar la desconfianza en la Mirada de sus pacientes afroamericanos.
“Las personas aun ven a los doctores como alguien hostil a su bienestar basado en experiencias pasadas”, dice Blanchard. “Es importante trata al paciente como una persona y no como un número. Los pacientes suelen seguir mucho más las recomendaciones del médico si se ha establecido una relación entre ellos”.
Hoy día los investigadores quien restaurar esa confianza, especialmente cuando se trata del tratamiento de hipertensión.
Estudio en la barbería
Un estudio publicado en diciembre en el New England Journal of Medicine analizó si un programa llevado a cabo por farmacias en barberías que estaban en la comunidad afroamericana podría disminuir significativamente la presión alta en hombres negros en los Estados Unidos. Después de 12 meses, las barberías para afroamericanos en el Condado de Los Angeles donde el estudio se llevó a cabo, mostró que cuando la educación estaba unida a la medicación las medidas de menos de 130/80 se consiguieron en un 68 por ciento de los hombres que participaron en el estudio, comparado con un 11 por ciento entre los que no participaron.
Core, el ingeniero de Coral Gables, tiene un historial familiar de hipertensión. Su abuelo paterno murió de un aneurisma.
“No puedes burlar a la genética, pero estoy haciendo todo lo que puedo para minimizar mis probabilidades”.
El reconoce que inicialmente ignoró el diagnóstico de hipertensión, pero actualmente ha tomado un papel más activo en su salud. Durante el año pasado perdió 25 libras al cambiar su dieta y comenzar a hacer ejercicios. Le gusta caminar, correr bicicleta y entrenamiento de intérvalos. Su meta es perder otras 25 libras y dejar de tomar Losartan, un medicamento para la hipertensión.
“A veces la vida te complica las cosas”, dijo Core. “Puede que se te haga difícil hacer ejercicios y cambiar la dieta. Pero yo espero hacer todo lo que pueda para estar en mejor forma física y mejorar mi salud”.
Consejos para luchar contra la hipertensión
▪ Hable con miembros de su familia y averigüe si hay un historial familiar de hipertensión. Hable con los abuelos, alguien que tenga 60 o 70 años. Averigüe si toman medicamentos para la presión o para el corazón.
▪ Hágase un análisis de la presión. Vaya a su médico primario o utilice una máquina de la farmacia. Su su presión es igual o mayor de 120/80, está a riesgo de hipertensión y debe visitar un médico.
▪ Cuidado con los batidos de proteínas, bebidas energéticas, bebidas antes de hacer ejercicios y suplementos que venden sin receta que lo mantengan despierto. Ingerir cantidades de estimulantes puede aumentar el riesgo de un aneurisma o un ataque al corazón.
▪ Comience una dieta saludable y un programa de ejercicios.
▪ Deje de fumar. Fumar aumenta las posibilidades de otro ataque al corazón o aneurisma.
Hypertension Clinic
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