Salud

Obesidad, diabetes y hepatitis contribuyen al aumento del cáncer de hígado

Allison Horton

Epecial/Miami Herald

El Dr. Stadtlander junto al paciente Glenn Dorries. Desde su diagnóstico, Dorries ha sido sometido a diez procedimientos médicos.
El Dr. Stadtlander junto al paciente Glenn Dorries. Desde su diagnóstico, Dorries ha sido sometido a diez procedimientos médicos. for the Miami Herald

Durante 30 años, Glenn Dorries fue piloto comercial, transportando órganos y sangre en vuelos durante tiempos críticos. Pero hace ocho años, Dorries se convirtió en la persona con necesidad de cuidado crítico cuando fue diagnosticado con cáncer de hígado.

El residente de Davie, de 63 años, descubrió por accidente que tenía la enfermedad mientras recibía tratamiento por presión sanguínea alta. Se le realizó un ultrasonido de los riñones y se vio algo en el hígado que resultó ser maligno.

“Me considero muy afortunado de haberlo descubierto temprano”, dice Dorries, mencionando que el cáncer no se había propagado fuera del hígado. “Para cuando la mayoría de las personas lo descubren ya es muy tarde y no se puede tratar”.

El cáncer de hígado es la causa de muerte por cáncer de mayor crecimiento en el país, de acuerdo con la Sociedad Americana del Cáncer. El cáncer de hígado (incluyendo el cáncer del ducto biliar intrahepático) fue la novena causa de muerte por cáncer en 2000 y aumentó al sexto lugar en 2016, de acuerdo con los Centros de Control y Prevención de Enfermedades (CDC, por sus siglas en inglés).

Aunque las tasas de muerte por todos los tipos de cáncer combinados han disminuido desde 1990, la tasa de mortalidad del cáncer de hígado ha aumentado. Desde 2007, las muertes por cáncer de hígado han aumentado dos por ciento anualmente.

Entre el 2000 y el 2016, la tasa de muertes por cáncer de hígado en Estados Unidos aumentó 43 por ciento para los hombres y 40 por ciento para las mujeres, de acuerdo con el CDC.

¿Quiénes enfrentan el mayor riesgo?

La Administración de Alimentos y Medicamentos anunció nuevos pasos importantes para modernizar las pruebas de detección de cáncer de mama y ayudar a que los pacientes obtengan más información cuando estén considerando decisiones importantes.

Los blancos no hispanos, cuya tasa de mortalidad subió 48 por ciento para este período. Los negros no hispanos vieron también aumentar su tasa de mortalidad, subiendo 43 por ciento. La tasa de mortalidad del cáncer de hígado aumentó 27 por ciento para adultos hispanos. Para los adultos asiáticos y de las Islas Pacíficas no hispanos, la tasa de mortalidad disminuyó 22 por ciento.

Los pacientes con cáncer de hígado localizado o con cáncer que no se ha propagado fuera del hígado, tienen una tasa de supervivencia relativa de cinco años de más de 30 por ciento, de acuerdo con la sociedad del cáncer.

Dorries ha superado esas probabilidades.

“Ha sido un camino largo y poco placentero pero el dato de que aún estoy aquí es un crédito a mi médico y a Cleveland Clinic”, dice Dorries. “Ellos ofrecieron opciones cuando otros no, lo que es importantísimo”.

También le da crédito a su esposa por ayudarle a cuidarse.

“Mi esposa Tina ha sido instrumental”, dice Dorries. “Ella es organizada, lo que es muy importante. También es importante abogar por uno mismo, mantener a los médicos bien informados y tener la información necesaria para tomar decisiones informadas”.

Los factores de riesgo de cáncer de hígado incluyen ingerir mucho alcohol, obesidad, diabetes tipo 2 y enfermedad de hígado graso no alcohólico. La infección de hepatitis C es también un factor y comprende más del 20 por ciento de casos anualmente.

Dorries no tiene historial de cirrosis o alguna otra enfermedad. Pero tuvo un tumor en el hígado que debido a su tamaño no lo hizo elegible para un trasplante que, de acuerdo con la sociedad del cáncer, es una de las dos mejores opciones para curar el cáncer de hígado.

Siendo la segunda opción una resección o remoción del tumor, al que Dorries fue sometido en años más recientes en el lado derecho de su hígado.

Desde su diagnóstico, Dorries ha sido sometido a diez procedimientos médicos.

“Es un hombre fuerte”, dice el Dr. Kevin Stadtlander, director de la sección de radiología intervencionista de Cleveland Clinic Weston. “Él sigue luchando”.

A lo largo de su tratamiento, Dorries ha recibido ablación por microonda, que utiliza la energía de ondas electromagnéticas para calentar y destruir el tumor. También recibió quimioembolización transarterial (TACE, por sus siglas en inglés) que es usado para tipos de cáncer que no pueden ser tratados con cirugía o ablación.

La quimioterapia se administra a través del catéter directamente en la arteria, tapando la arteria hepática, de forma que la quimio pueda mantenerse cerca del tumor.

“Es una cirugía ambulatoria y el paciente está en pie y caminando después de terminar”, dice Stadtlander. “No hay cansancio, no hay incisión que sanar y no hay que descansar en cama”.

Dorries también se realizó una embolización de la vena porta (PVE, por sus siglas en inglés), un procedimiento que induce un nuevo crecimiento en un lado del hígado previo a una resección planificada en el otro lado. También fue sometido a cirugía laparoscópica para remover tumores.

Algunos de los procedimientos han sido realizados más de una vez.

“Él ha tenido la habilidad de recuperarse extremadamente rápido de estos procedimientos”, dice Stadtlander. “Ofrecemos cirugía mínimamente invasiva por lo que la recuperación es rápida. Le llamamos cirugía de agujerito o cirugía de curita porque entramos por un orificio minúsculo. Se les da una tirita, y ya siguen su camino”.

Aunque Dorries no fue sometido al mismo, otro tratamiento es la radioembolización, que inyecta microesferas o pequeñas cuentas que contienen el isótopo radioactivo, yttrium-90, en la arteria hepática que está conectada al hígado.

Las cuentas se incrustan en los vasos sanguíneos cerca del tumor y emiten pequeñas cantidades de radiación dirigidas al tumor, durante varios días.

Dorries está viviendo solo del lado izquierdo de su hígado desde el procedimiento de resección y toma medicamentos para tratar su condición.

Actualmente, no tiene ningún tumor activo, pero hay un pequeño tumor de menos de un centímetro. Su condición es monitoreada cada par de meses a través de imágenes. Si el tumor crece durante su siguiente visita entonces tendrá que someterse a tratamiento.

Aunque sus días como piloto han quedado atrás, Dorries está actualmente en discapacidad médica, se mantiene activo. Va a pescar y corre motocicleta semanalmente.

“Me entusiasmo paseando en la motocicleta y me divierto”, dice Dorries.

El padre de dos hijos adultos y abuelo de tres está contento de seguir vivo y hasta puede cuidar de sus nietos.

“Es fantástico poder ver a mis nietos y estar con mi familia”, dice Dorries. “He vencido esas probabilidades. Fue definitivamente desagradable. No todo fue divertido, pero usted tiene que pasar por ahí para llegar al otro lado”.

A lo largo de su tratamiento, Stadtlander observó que Dorries ha mantenido una actitud positiva, lo que Dorries atribuye a su fe.

“Mi fe en Dios me llevó a darme cuenta, que cuando enfrentamos la mortalidad, hay otras cosas importantes”, dice Dorries. “Leer la biblia y estar familiarizado con las Escrituras es muy importante para el bienestar. Es imperativo tener fe cuando estamos manejando la enfermedad. Dios nunca te da más de lo que puedes manejar”.

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