Sí, el glaucoma puede afectar a los niños pequeños
Carolina Escudero recibió la devastadora noticia seis horas después de que naciera su hija, Adriana Escudero-Harmer. Las córneas nubladas del bebé mostraban problema.
“Estaba tan asustada”, recuerda Escudero. “Fue horrible”.
Vivian Ros Varela recibió noticias similares antes de que su segundo hijo, Marcelo, cumpliera un día de vida. “No podía ver ninguna profundidad en sus ojos”, dice Ros Varela. “Sabía que algo estaba mal”.
Inicialmente mal diagnosticados con cataratas, ambos niños sufrían de otra rara condición: glaucoma pediátrico. Aunque usualmente afecta a personas de mayor edad, el glaucoma en niños comparte algunas características con las versiones de adulto. El líquido que normalmente fluye dentro y fuera del ojo no drena correctamente, disparan
do la presión intraocular o PIO.
Esto crea demasiada presión dentro del ojo dañando entonces el nervio óptico, responsable de transferir señales visuales de la retina a los centros de visión del cerebro a través de impulsos eléctricos.
“Si se deja sin tratar, el glaucoma infantil puede potencialmente producir ceguera, pero actualmente ya no conduce a eso”, explica la Dra. Alana Grajewski, directora de The Samuel & Ethel Balkan International Pediatric Glaucoma Center de Bascom Palmer Eye Institute en la Universidad de Miami. Aun así, la detección y el tratamiento temprano son muy importantes.
Ya que los niños no siempre pueden explicar lo que sienten y pudiendo el glaucoma confundirse con otras condiciones, ella les aconseja a los padres que hagan examinar por un pediatra los ojos de sus bebés en su primer año de vida. Si se sospecha de glaucoma infantil, los padres deben visitar de inmediato a un especialista de glaucoma pediátrico.
Si la visión parece ser normal, el niño debe someterse a un examen ocular completo para cuando cumpla cuatro años y cada dos años a partir de eso.
En el caso de Adriana y Marcelo, la cirugía dirigida por Grajewski cuando tenían solo unos días de nacidos, logró salvarles la visión. Ahora, con dos años, Adriana usa lentes. Sus padres no conocerán más sobre su agudeza visual hasta que ella tenga más edad.
“Ella lo está manejando muy bien hasta el momento”, dice su madre. “Ha logrado todas las metas y es una niña muy feliz. Para mí esto es un milagro”.
En el caso de Marcelo, tiene visión limitada en el ojo izquierdo, pero perdió la visión en el ojo derecho a causa de una infección no relacionada. Utiliza anteojos recetados para proteger sus ojos, pero no han evitado que practique deportes. Actualmente participa del equipo de golf de Christopher Columbus High School.
“Probablemente él no tendría ninguna visión si no fuera por el Dr. Grajewski”, dice Ros Varela.
Grajewski dice que si la condición de un infante no es detectada por personal médico pronto después del nacimiento, “es usualmente la madre quien nota que algo no está bien”.
Los ojos de los niños con glaucoma tienen lágrimas excesivas, la córnea se nubla y el iris está opaco. También son muy sensibles a la luz y algunas veces pueden tener los ojos agrandados (uno o ambos), aunque esto se puede confundir y parecer algo normal ya que ese aumento puede ser sutil. Tienden a tener miopía, ver con claridad solo a corta distancia, en uno o en ambos ojos.
Aunque todos los glaucomas infantiles se caracterizan por presión intraocular anormalmente alta, están divididos en dos clases. Glaucoma congénito primario es la forma más común de glaucoma en infantes y ocurre en uno de cada 10,000 nacimientos, de acuerdo con The Glaucoma Foundation. Es resultado de un desarrollo inadecuado del sistema de drenaje en el ojo.
Cerca del diez por ciento de los glaucomas congénitos primarios son diagnosticados al nacer, como en el caso de Marcelo Varela y Adriana Escudero-Harmer, y otro 80 por ciento es identificado durante el primer año de vida del niño. Aunque algunos casos de glaucoma pueden ser hereditarios, la mayoría de los primarios no tienen causas identificables.
Los glaucomas secundarios tienden a encontrarse más a menudo en niños con ciertas condiciones tales como neurofibromatosis, síndrome de Sturge-Weber, síndrome de Axenfeld-Rieger y aniridia. También pueden ser resultado del uso crónico de esteroides, trauma o cirugías oculares previas.
En Bascom Palmer, Grajewski y otros dos especialistas de glaucoma pediátrico, los doctores Elizabeth Ann Hodapp y Ta Chen Peter Chang, reciben cerca de 2,000 visitas anuales de pacientes jóvenes y sus familias.
Aunque sigue siendo raro, Grarjewski ha encontrado que el glaucoma infantil “ocurre más notablemente en comunidades afrocaribeñas”, un grupo importante de los pacientes en el sur de Florida.
A pesar de que el diagnóstico puede ser desgarrador para las familias, Grajewski les tranquiliza rápidamente explicándoles que el tratamiento existente para la condición tiene “una tasa de éxito relativamente alto para alcanzar una visión normal o cerca de normal”. En la mayoría de los casos, la cirugía, varias en ocasiones, es una mejor opción que la medicación, aunque las gotas para los ojos también se utilizan como una terapia preoperativa o como una suplementaria. (En contraste, muchos adultos tratan la presión ocular durante años con medicamentos recetados.)
Una de las cirugías más comunes, la goniotomía, consiste en remover tejido que está bloqueando el drenaje ocular.
“Yo utilizo la analogía de un fregadero cuando le hablo a los padres”, dice Grajewski. “Usted tiene que remover lo que está bloqueando el drenaje para asegurarse de que el agua baje”.
Otros tipos de cirugía de glaucoma para niños incluye una trabeculotomía, en que se remueve un pedazo de tejido en el ángulo del drenaje del ojo para crear una abertura y se implanta una derivación para el drenaje de glaucoma. Algunas veces requiere más de una operación para controlar la presión intraocular.
Por ejemplo, Marcelo ha tenido más de 40 procedimientos, incluyendo una trabeculotomía y una cirugía de derivación para drenaje. Pero el estudiante de segundo año de escuela secundaria dice que lo ha convertido en alguien más resiliente y le ha ofrecido un regalo inesperado.
Paciente de Grajewski desde que tenía apenas unos días de nacido, Grajewski abrió su clínica un sábado para atenderlo esa primera vez, él dice que la considera una segunda madre.
“La he conocido por tanto tiempo”, comenta, “que confío en ella completamente. Confío en su consejo, cualquier cosa que me diga. Sé que desea hacer lo mejor para mí”.