Salud

Las aguas más cálidas incuban todo tipo de bacterias y parásitos peligrosos

Un hombre camina por la playa en Haulover Beach, donde las autoridades advierten no bañarse después que un desperfecto en una estación de bombeo del noreste del Condado Miami-Dade provocó un derrame masivo de aguas albañales.
Un hombre camina por la playa en Haulover Beach, donde las autoridades advierten no bañarse después que un desperfecto en una estación de bombeo del noreste del Condado Miami-Dade provocó un derrame masivo de aguas albañales. cjuste@miamiherald.com

En medio de tanto calor, un chapuzón en el mar, un lago e incluso una piscina es una forma popular de refrescarse. Pero a medida que la temperatura aumenta en todo el mundo, científicos dicen que lo mismo ocurre con las probabilidades de contraer una infección grave, incluso mortal.

La bacteria que llega este verano a los titulares noticiosos es la Vibrio vulnificus, llamada comecarne en algunas publicaciones. Por lo general se encuentra en el agua de mar cálida y el agua salobre, como en el Golfo de México. En lo que va del verano se ha vinculado un fallecimiento a esta infección y otro hombre estuvo casi dos semanas en el hospital. Los dos casos ocurrieron en la costa del Golfo de México.

Pero la Vibrio no es el único peligro de las aguas cálidas. En los lagos y canales de agua dulce se puede encontrar la Naegleria fowleri, conocida como la “ameba comecerebros”. Y las piscinas, particularmente las públicas, puede habitar el parásito Cryptosporidium.

Todos estos organismos tienen algo en común: son termofílicos, es decir, les gusta el calor.

Y el cambio climático está creando un entorno más favorable para todos, incluidas las aguas más allá de la Florida. Lugares de veraneo como la Florida sufren ahora de temperaturas más elevadas, y áreas que tradicionalmente eran demasiado frías para estos patógenos, también se están calentando. Por ejemplo, ya se están detectando concentraciones más elevada del Vibrio más al norte sobre la costa del Atlántico, más recientemente en Carolina del Norte.

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Primer plano de un cultivo de la bacteria Vibrio en el laboratorio.

“¿Vamos a tener más casos? Sin duda alguna”, dijo Andria Rusk, profesora adjunta de investigaciones en Salud Pública en la Universidad Internacional de la Florida. “Habrá más casos de Vibrio en el invierno y en lugares tradicionalmente menos calurosos en la Florida. Esto hace aumentar las probabilidades de quedar expuesto”.

Naturalmente, las bacterias carnívoras ya son un problema en la Florida, especialmente en las aguas de las costa del Golfo, que están inusualmente cálidas. El Departamento de Salud de la Florida reportó 92 casos de infección bacteriana de este tipo en 2017 y 2018, en los que murieron 20 personas. Hasta el 12 de julio de 2019 se habían detectado 10 casos.

Los Centros de Prevención y Control de Enfermedades calculan que en Estados Unidos ocurren todos los años unos 205 casos de infección con Vibrio vulnificus. Pero debido al cambio climático, muchos expertos proyecta que esa cifra aumente.

Un estudio reciente publicado en Annals of Internal Medicine muestra que la bacteria Vibrio vulnificus está llegando en mayores cantidades a nuevos territorios a medida que los mares se calientan. La bacteria infectó a cinco personas en Nueva Jersey y Delaware en 2017 y 2018, zonas donde antes era poco común encontrarla.

“Hemos observado que la bacteria Vibrio ya se ha desplazado al norte y seguiremos viendo eso”, dijo Rusk, miembro del Global Consortium de FIU.

Pero, ¿es cierto que se come la carne de las personas?

“La respuesta corta es sí. La larga es menos precisa”, dijo Rusk. “Decirle carnívora es un poco sensacionalista”.

Una infección de vibrio es como una lesión por frío intenso, explicó. El cuerpo sacrifica parte de sí mismo para concentrar sus recursos en órganos esenciales, y cuando se retiran esos recursos del lugar de la infección, el tejido pierde fuerza y muere.


La cura involucra el uso de antibióticos potentes, limpiar la herida e incluso aplicar injertos, explicó Rusk. La infección tiene un índice de mortalidad de aproximadamente 25 por ciento, por lo general debido a complicaciones como la sepsis.

En el agua dulce, la mayor preocupación es el parásito Naegleria fowleri, que provoca la llamada encefalitis amébica. Si uno la traga no hace daño porque el ácido del estómago la destruye. Pero si entra por la nariz, puede ascender por los conductos nasales y llegar al cerebro.

“El nombre es preciso”, dijo Dennis Kyle, profesor de Biología Celular en la Universidad de Georgia. “Hace precisamente eso”.

Kyle dice que los casos son 98% mortales pero 99% prevenibles”. Un hombre de Carolina del Norte murió tras infectarse en un parque acuático este mes.

Este tipo de infección es más común en el tercio inferior del país, que incluye a Texas, Georgia y Florida. Esa es la razón por la que algunos campamentos de verano exigen el uso de clips nasales para los deportes acuáticos durante los meses de verano, una precaución contra este tipo de ameba.

Cualquier tipo de agua dulce, incluida la del grifo, puede contener amebas, siempre que pase de cierta temperatura..

Pero en los últimos años este tipo de infección se ha propagado al norte y ha llegado a Maryland, Indiana, Kansas e incluso Minnesota, que según la Dra. Jennifer Cope, de los CDC, “ocurrió 600 millas más al norte de cualquier caso confirmado”.

“No creo que hay duda alguna de que con el cambio climático y el aumento de la temperatura vemos a tener más casos”, dijo Kyle.

El pequeño número de casos (un promedio de menos de ocho al año) dificulta determinar si ahora hay más incidencia, advirtieron los dos investigadores. Eso se debe a que también ha habido un mayor esfuerzo por capacitar a los médicos a identificar este tipo de ameba. Muchos casos no se diagnostican hasta que se realiza la autopsia y un estudio de los CDC concluyó que probablemente hay unos 16 casos no identificados todos los años en cuyos certificados de fallecimiento se indica que la persona falleció de una infección cerebral genérica.

“No creo que sean cientos o miles de casos que no se identifican debidamente, pero ciertamente hay algunos”, dijo Cope.

Parte de ese esfuerzo es liderado por la familia Smelski en el centro de la Florida, que perdió a su hijo Jordan cuando se infectó con la ameba en un manantial caliente en Costa Rica. El jovencito tenía 11 años.

Steve Smelski se ha dedicado desde entonces a capacitar a médicos para que reconozcan la poco común enfermedad y para que los hospitales tengan los antibióticos necesarios para detener la infección. El hombre dijo que un caso reciente, cuando a un menor del sur de la Florida los diagnosticaron y trataron rápidamente, prueba su empeño. El niño necesitó solamente dos semanas de terapia física antes de recuperar todas sus facultades. Una niña de Arkansas que contrajo la misma infección pero recibió el medicamento ocho horas más tarde necesitó 50 semanas de terapia física.

“Puede ser devastador. Ocho horas pueden significa 48 semanas de terapia física”, dijo. “Cuando hay algo que te está comiendo el cerebro, cada hora cuenta”.

Pero incluso las piscinas tratadas con cloro pueden albergar organismos nocivos.

En las piscinas también puede encontrarse el parásito Cryptosporidium, resistente al cloro, que se propaga por el agua y tiene su origen en la contaminación por heces fecales. Rusk dijo que es más común que la propagan los niños pequeños, que tienen poco control de la defecación.

Cómo protegerse

Para evitar un infección de Vibrio vulnificus, los expertos recomiendan no exponer ninguna herida abierta (eso incluye picaduras de insectos) al agua salada o salobre. Use calzado para evitar heridas o rasguños con rocas u otras superficies duras bajo el agua. Si la herida empeora después de bañarse en el mar, busca asistencia médica de inmediato.

“Uno de los mayores problemas con la Vibrio vulnificus es que las personas no van al médico con suficiente rapidez”, dijo Rusk.

Las personas que más peligro corren son las que tienen el sistema inmunológico débil, como los niños, personas mayores o personas que se someten a tratamiento contra el cáncer. Rusk señaló que los portadores del VIH también están en peligro, y en la Florida vive una de las mayores poblaciones de seropositivos del país.

Para evitar una infección con Naegleria fowleri, tenga cuidado de no dejar que le entre agua por la nariz cuando se bañe en agua dulce.

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