Salud

Ingeniería de tejidos con células madre

Casi en la totalidad de los pacientes el procedimiento se realiza una sola vez y en más de 87 por ciento de los casos solo es necesario retornar para una o dos consultas de seguimiento.
Casi en la totalidad de los pacientes el procedimiento se realiza una sola vez y en más de 87 por ciento de los casos solo es necesario retornar para una o dos consultas de seguimiento.

Cuando me preguntan qué tipo de médico soy, por lo general respondo que me dedico a arreglar tejidos dañados con células madre, que soy un ingeniero de tejidos especializado en la ortopedia.

Muchas personas levantan las cejas en un gesto vacilante, pues piensan que trabajo para la NASA u otro complejo organismo científico. Y no entienden cómo un médico puede dedicarse a la ingeniería y mucho menos de tejidos; y muy en especial en este milenio que todo lo dañado se reemplaza y se desecha.

Y resulta triste reconocer que, poco a poco, la tecnología ha ido supliendo las virtudes de muchos de mis colegas; y, ahora, en lugar de reparar o regenerar una articulación o disco vertebral, se sustituye por un material sintético como se hace en los automóviles, refrigeradores o televisores.

La gran diferencia es que el organismo es un ente vivo, un ente biológico y no uno inanimado. Las células madre existen en nuestro organismo exclusivamente para reparar: esa es su función. Del mismo modo que la de los glóbulos rojos es transportar oxígeno y la de los glóbulos blancos es combatir las infecciones.

Mi función como ingeniero de tejidos es colectar las células madre, ya que existe un sinnúmero de estas en cada individuo: en la grasa, la médula ósea o la sangre. Además, ellas también están en otros tejidos que no pertenecen a un individuo, como la placenta, el cordón umbilical y la gelatina de Wharton que también contienen estas células reparadoras.

La ejecución de un plan de acción en estos casos es tan específica y perfectamente engranada como en un reloj suizo.

El primer paso para reconstruir un tejido es determinar el lugar y el grado de daño, así como la capacidad de respuesta de cada individuo. Y estos secretos solo nos lo puede revelar una prueba de imágenes por resonancia magnética (MRI por sus siglas en inglés).

El segundo paso es diseñar el plan de acción, qué tipo de células se necesitan y en qué cantidad, además de determinar qué combinación podría ser la más efectiva.

Una vez que tengo las células en mi poder, ha llegado la hora de implantarlas y esto se hace en un salón especial con una precisión milimétrica.

Casi en la totalidad de los pacientes el procedimiento se realiza una sola vez y en más de 87 por ciento de los casos solo es necesario retornar para una o dos consultas de seguimiento.

Como pueden ver, estimados lectores, esto es algo parecido a la construcción de un puente, un rascacielos o un aeropuerto.

Así he podido ayudar a miles de mis pacientes a reconstruir una rodilla dañada, un tendón del hombro desgarrado, un menisco o ligamento roto. Y lo más importante es que cada vez tenemos más éxito y muchas menos complicaciones que las que se presentan en una cirugía.

Y aun ahora, después de tantos procedimientos realizados, para mí es algo prodigioso ver la satisfacción reflejada en la cara de mis pacientes; y este hecho me hace recordar que aun en este milenio este ingeniero de tejidos puede apostar, sin ningún margen de dudas, por la reparación y no por el reemplazo y el desecho.

El Dr. Ramón Castellanos es un experto graduado en Cornell University en dos especialidades; es pionero en la utilización de células madre en la ortopedia, columna vertebral y estética. Usted puede ser evaluado en el Instituto USA Stemcell. Para ello, llame al 305-250-2355 o escriba directamente a stemdoc305@gmail.com. Siga a USAStemcell.com en las redes sociales de FB, Instagram y YouTube.

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