Salud

La administración frena la ley para restringir los CT y los MRI de Medicare considerados innecesarios

Los médicos ordenan pruebas innecesarias por una variedad de razones: para aprovechar una potencial ventaja financiera para ellos o su sistema de salud, para calmar los temores de demandas por negligencia o para apaciguar a los pacientes que insisten en ellos.
Los médicos ordenan pruebas innecesarias por una variedad de razones: para aprovechar una potencial ventaja financiera para ellos o su sistema de salud, para calmar los temores de demandas por negligencia o para apaciguar a los pacientes que insisten en ellos. NYT

Cinco años después de que el Congreso aprobara una ley para reducir las imágenes de resonancias magnéticas (MRI por sus siglas en inglés) y las tomografías computarizadas (CT por sus siglas en inglés) innecesarias, así como otras pruebas diagnósticas de imagen que son costosas y pueden hacer daño a los pacientes y perder dinero, los oficiales federales aún tienen que implantarla.

La ley requiere que los médicos consulten las guías clínicas establecidas por la industria médica antes de que Medicare pague por muchos exámenes comunes para los beneficiarios. Los proveedores de cuidado de salud que van mucho más allá de las guías clínicas al ordenar estos análisis (el cinco por ciento que ordena el mayor número de exámenes que son inapropiados) se les requerirá bajo la ley obtener aprobación previa de Medicare para sus imágenes diagnósticas.

Pero luego de que los médicos argumentaran que la provisión interferiría con sus prácticas, la administración Trump retrasó poner en función la ley de 2014 hasta enero de 2020, dos años más tarde de lo planificado originalmente.

Aún entonces, los Centros de Servicios de Medicare y Medicaid (CMS, por sus siglas en inglés) programa el próximo año como un período de “prueba”, que significa que aun cuando los médicos no revisen las guías, Medicare estaría pagando por el examen. CMS también dice que no decidirá hasta el 2022 o 2023 cuando comenzarán las penalidades a los médicos.

A los críticos les preocupa que las tardanzas tengan un alto costo: el pago de Medicare por millones de exámenes innecesarios y pacientes sujetos a la radiación sin ningún beneficio médico.

Un estudio de Harvard publicado en 2011 en Journal of Urology encontró un “sobreuso altamente expandido” de exámenes de escaneos en hombres beneficiarios de Medicare que estaban en bajo riesgo de cáncer de próstata. Y un estudio de la Universidad de Washington publicado en Journal of the American College of Radiology que revisó 459 tomografías computarizadas y pruebas de imágenes de resonancia magnética en un amplio centro médico académico, encontró que 26% de los exámenes no procedían.

“Estas tardanzas significan que se realizarán muchos más procedimientos de imagen no apropiados, desperdiciando recursos financieros y sometiendo a los pacientes a servicios que no necesitan”, dice Gary Young, director de Northeastern University Center for Health Policy and Healthcare Research en Boston. “Si este programa fuera implantado rigurosamente, usted ciertamente reduciría en cierto grado imágenes improcedentes.”

Los médicos ordenan pruebas innecesarias por una variedad de razones: para aprovechar una potencial ventaja financiera para ellos o su sistema de salud, para calmar los temores de demandas por negligencia o para apaciguar a los pacientes que insisten en ellos.

La ley aplica a médicos que tratan pacientes beneficiarios del sistema de pago tradicional por servicios de Medicare. Las aseguradoras de salud, incluyendo aquellas que operan los planes privados de Medicare Advantage, se han rehusado por muchos años a pagar por los exámenes a menos que los médicos obtengan autorización previa. Ese proceso puede tomar días o semanas, lo que molesta a médicos y a pacientes.

Seema Verma, administradora de CMS ha tratado de reducir la carga administrativa para los médicos con su iniciativa “pacientes sobre papeleo”.

CMS no tuvo a Verma ni a otros oficiales disponibles y contestó preguntas solo por correo electrónico.

Una portavoz dice que CMS no tiene idea de cuántas pruebas de imágenes innecesarias son ordenadas para los beneficiarios de Medicare.

“CMS espera conocer más bajo este programa sobre la prevalencia de las órdenes de imágenes identificadas como ‘no apropiadas’, cuando comencemos a identificar profesionales con pedidos atípicos”, dice.

‘Se necesitan cuatro clics en una computadora’

Una influyente junta asesora del Congreso citó en 2011 el rápido crecimiento de MRI, CT y otras imágenes y recomendaron requerir a los médicos que ordenan más exámenes que sus pares, a obtener autorización de Medicare antes de enviar a sus pacientes a realizarse los mismos. En la ley de 2014, el Congreso intentó suavizar el efecto solicitando a los médicos a facturar a Medicare para seguir los protocolos y confirmar que las imágenes serían apropiadas para el paciente.

Un creciente número de sistemas de salud han utilizado guías clínicas para un mejor manejo de servicios de imágenes, según los estudios. El sistema de salud de la Universidad de Virginia encontró que los estudios innecesarios disminuyeron entre cinco y 11 por ciento luego de implantar esas recomendaciones.

Virginia Mason Health System en Seattle creó en 2011 un sistema requiriendo a sus médicos, de los cuales la mayoría son asalariados, a consultar las guías de escaneos. Denegaría cualquier reclamación por estudios que no reúnan los criterios apropiados, excepto en circunstancias particulares. Un estudio encontró que la intervención condujo a una reducción de 23% en los MRI para problemas de la espalda baja y dolores de cabeza.

El Dr. Craig Blackmore, radiólogo de Virginia Mason, expresa que le preocupa que, a diferencia de los esfuerzos en su hospital, muchos médicos puedan confundirse con el programa de Medicare porque no han recibido el adiestramiento adecuado sobre las guías.

“Mi temor es que sea una gran interrupción en el flujo de trabajo y no muestre beneficio”, dice.

En 2014, AtlantiCare, un gran sistema hospitalario de Nueva Jersey, comience a calificar a los médicos basado en si consultan sus guías.

“Algunos médicos ven esta herramienta como trabajo adicional, pero se necesitan cuatro clics en una computadora o menos de un minuto”, dice Ernesto Cerdena, director de servicios radiológicos de AtlantiCare.

No todas las pruebas de imágenes de Medicare estarán sujetas a los requisitos. Los pacientes de emergencia están exentos, así como pacientes admitidos a los hospitales. CMS ha identificado algunas de las condiciones más comunes para las que los médicos tengan que consultar las guías. Esos incluyen enfermedades del corazón, dolor de cabeza y dolor en la espalda baja, cuello u hombros.

Robert Tennant, director de tecnología de información de salud de Medical Group Management Association, que representa grupos grandes de médicos, dice que la ley afectará de forma injusta a todos los médicos meramente para identificar los pocos que ordenan inapropiadamente.

“En la mayoría de los casos, los médicos están bien adiestrados y saben exactamente cuáles exámenes realizar”, comenta Tennant.

La asociación es uno de varios grupos médicos presionando al Congreso a derogar la disposición.

Rol del Colegio Americano de Radiología

La ley requiere que el gobierno federal diseñe sociedades de salud o sistemas de salud para desarrollar guías y compañías que venderían programas para integrar esa información a los sistemas de expedientes electrónicos de salud de los médicos.

Entre los líderes de ese esfuerzo está el Colegio Americano de Radiología, que cabildeó para la ley de 2014 y ha estado publicando guías de imágenes desde el 1990. Es una de 20 organizaciones médicas y sistemas de salud certificados por CMS para publicar guías separadas para médicos.

El colegio desea “adelantarse al tren y presentar una política que sea preferible a la autorización previa”, dice Cynthia Moran, vicepresidente ejecutiva del grupo de radiología. Dice que cerca de 2,000 hospitales utilizan las guías con licencia del colegio, más que ninguna otra. Y el colegio se beneficia de eso.

Moran dice que el dinero de las licencias ayuda al colegio a diferir los costos de desarrollar las guías, que deben ser actualizadas regularmente basadas en las nuevas investigaciones. Comenta que el colegio ofrece las guías a médicos individuales por solicitud y las vende solo a instituciones grandes, aunque menciona que no son tan fáciles de acceder de esa forma en comparación con integrarlas en un expediente médico.

Phil Galewitz: pgalewitz@kff.org, @philgalewitz

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