Si usted es hispano, tiene una probabilidad 50 por ciento mayor de desarrollar diabetes
Cuando Elizabeth Sarmiento fue notificada por primera vez de que sufría de prediabetes, la mujer de Hialeah restó importancia a la noticia. Continuó comiendo alimentos altos en carbohidratos y no se molesto en hacer ejercicios. Pero entonces, en mayo de 2018, pruebas de laboratorio mostraron que había cruzado la línea a diabetes.
“Fue ahí cuando realmente me golpeó”, dice Sarmiento, de 50 años. “Me di cuenta de que ya no era prediabetes. En realidad, tenía que hacer algo sobre ello”.
Luego de consultar con el endocrinólogo Dr. Rayesh K. Garg, del sistema de salud de la Universidad de Miami, trabajó con un nutricionista para modificar su dieta y desde entonces ha perdido 35 libras. “Todavía me falta por andar, pero me siento confiada de que estoy en el camino correcto”.
El caso de Sarmiento no es inusual.
La diabetes tipo 2, la clase en que el cuerpo produce suficiente insulina, pero no la utiliza apropiadamente, es más común entre ciertos grupos minoritarios. La tasa de incidencia de diabetes para los latinos es cerca de 17 por ciento, comparado con diez por ciento para blancos no hispanos, por razones de genética y de estilo de vida.
El estudio Hispanic Community Health Study/Study of Latinos (HCHS/SOL,), encontró que, entre los grupos hispanos/ latinos la prevalencia de diabetes también varía entre grupos latinos individuales, con la más alta de 18.3 por ciento para aquellos descendientes de mexicanos y la más baja de 10.2 por ciento para aquellos descendientes de suramericanos. (Los cubanoamericanos están en el medio con 13.4 por ciento.)
“Hay algunos factores genéticos”, explica Garg, médico de Sarmiento, “pero también hay muchos factores de estilo de vida. Dieta, alimentos altos en grasa y altos en carbohidratos, juegan un rol importante”.
El Dr. Pascual De Santis, endocrinólogo de Baptist Health Medical Group, está de acuerdo. Le preocupa más que sus pacientes hispanos reciben su diagnóstico tipo 2 a una edad más temprana. “La incidencia de obesidad y estilo de vida sedentario está cobrando su cuota”, señala.
Esto no es un buen presagio para la población hispana. En su totalidad, la tasa y el riesgo de diabetes aumenta con la edad. Si usted es un adulto latino, la probabilidad de desarrollar la enfermedad crónica es más del 50 por ciento durante su vida. Para el momento en que cumpla los 70, 50 por ciento de las mujeres latinas y 44 por ciento de los hombres tendrán diabetes.
Estos números alarmantes se agravan aún más, ya que los latinos no se realizan exámenes físicos regulares o pruebas de sangre rutinarias que ayude a detectar la enfermedad.
“Personas de niveles socio económicos más bajos tienden a comer pobremente y tienen menos acceso a alimentos de calidad”, añade De Santis. “También van menos frecuentemente a exámenes rutinarios y no tienen seguros de salud que garanticen ese acceso”.
Sin embargo, con la intervención adecuada, la diabetes tipo 2 puede mantenerse a raya.
A Sarmiento se le prescribió inicialmente Metformin, una medicina oral para la diabetes que, junto con la dieta y el ejercicio, ayuda a controlar los niveles de azúcar en sangre. Pero su éxito fue al eliminar “los alimentos erróneos”. Ahora resulta en que ya no tiene que tomar la píldora.
Ella ha sido celosa en seguir la orden de la nutricionista asignada por su médico de limitar los carbohidratos a 45 mg por comida. “Incluso trato de ver si puedo reducirlo”, dice alardeando.
Garg les dice a sus pacientes que, como Sarmiento, son inicialmente diagnosticados con prediabetes que unos pequeños cambios pueden hacer mucho. Comience con 30 minutos de ejercicios cinco veces al día, una eliminación gradual de carbohidratos y perder peso de solo cinco a siete por ciento del peso total de su cuerpo.
“Usted no tiene que abandonar completamente su estilo de vida” dice Garg. “Puede vivir una vida normal si tiene diabetes o prediabetes. Pero tiene que hacer cambios”.
La Dra. Amy Aronovitz directora de endocrinología general de Memorial Healthcare System en el condado de Broward, aconseja a sus pacientes tener el hábito de planificar sus comidas para que seleccionen los alimentos apropiados. “Les digo que planificar sus comidas les conduce al éxito. Reduce la tentación”.
Desafortunadamente, no todas las personas son conscientes. Parte del problema, señala De Santis del Baptist, es que la diabetes es asintomática y los pacientes no siempre toman en serio las advertencias de su médico.
“No es como tomar medicina para el dolor”, dice, “cuando usted toma una píldora y el dolor desaparece. Usted no siente la prediabetes”. Aún más, puede ser difícil para los pacientes mantener una dieta saludable cuando todos a su alrededor siguen saboreando alimentos étnicos cargados de carbohidratos.
Pero la diabetes tiene implicaciones muy serias y los pacientes a menudo no están conscientes de ello. “Uno de los desafíos que enfrentan los pacientes es que la diabetes aumenta el riesgo de otras condiciones serias de salud”, explica Aronovitz. “Los pacientes necesitan estar conscientes de esto. Cuando usted les explica, ellos entienden lo que tienen que hacer”.
Entre estas condiciones de salud están la enfermedad del corazón y los accidentes cerebrovasculares. De hecho, los estudios demuestran que las complicaciones de la diabetes impactan a los hispanos más fuerte que a otros grupos: tienen tasas más altas de insuficiencia renal y de pérdida de visión relacionada a la diabetes.
Aunque es importante educar a los pacientes sobre las consecuencias de la diabetes sin tratar, Sarmiento sugiere que también es esencial reclutar y motivar a las familias a participar en esfuerzos de intervención.
Ella dice que su esposo Julio, que cocina en su hogar, ha sido instrumental en su pérdida de peso.
“No hubiese podido hacerlo sin él”, añade. “Estoy positiva de que lo he logrado por el apoyo que tengo de mi familia”.
Cómo manejar su condición
Si usted ha sido diagnosticado con prediabetes, niveles de azúcar en sangre más altos de lo normal, pero no suficientemente altos para ser diagnosticado como diabetes tipo 2, haga cambios inmediatos en su estilo de vida. Para ayudarle, algunos proveedores de cuidado de salud locales participan en el Programa Nacional de Prevención de Diabetes del CDC (DPP nacional). Las clases le ofrecen las destrezas necesarias para cambiar su dieta, pérdida de peso y estar más activa físicamente.
A continuación, le ofrecemos recomendaciones que puede seguir de inmediato:
▪ Coteje los niveles de azúcar en sangre (A1C) una vez al año. Si usted es prediabético o diabético, coteje dos veces al año. También mantenga registro de su presión sanguínea.
▪ Pierda peso. La pérdida de cinco a siete por ciento del peso de su cuerpo, solo de diez a 14 libras en una persona de 200 libras, puede disminuir los valores de la glucosa en su sangre.
▪ Reduzca la ingesta de carbohidratos, dulces, alimentos procesados y comida frita. Añada vegetales, granos integrales y alimentos altos en fibra a su dieta.
▪ Haga ejercicios. Intente todas las semanas realizar 150 minutos de actividad aeróbica moderadamente intensa, como caminar a paso ligero.
▪ Dígale a su médico si tiene historial familiar de diabetes.
▪ No fume. Si lo hace, déjelo.
Esta historia fue publicada originalmente el 21 de noviembre de 2019, 3:28 p. m..