¿Pudieran nuestras propias células ser patentadas?
En un mundo que cada vez se torna más complejo, y a medida que hacemos nuevos descubrimientos en el genoma humano, grupos celulares y procesos genéticos –incluido el fascinante mundo de las células madre–, científicos, hombres de negocios e inversionistas querrán asegurar el retorno de su inversión patentando sus “descubrimientos”.
Sin embargo, la Corte Suprema de Estados Unidos se expresó de forma diferente y dejó claro que no aceptaría ninguna patente sobre un gen o secuencia genética humana.
Todo el revuelo se generó cuando la compañía Myriad Genetics trató de patentar una secuencia genética conocida como BRCA. Esta se usa para la detección del cáncer de seno con predisposición familiar (recientemente la actriz Angelina Jolie se hizo remover los senos porque dio positiva a esta prueba).
El razonamiento del juez Thomas es que “sencillamente creemos que los genes y su información no son elegibles para ser patentados, porque han sido aislados de un material genético ya existente”.
En relación con las células madre, estas podrían entrar en la misma distinción que la secuencia BRCA, técnicamente expandir y cultivar las células es algo que ocurre de forma natural en nuestro organismo. Además, algo tan técnicamente avanzado como obtener una Célula Pluripotencial Inducida (IP’s) –trabajo que hizo acreedores del premio Nobel de medicina a los científicos Shinya Yamanaka y Sir John B. Gurdon–, a la larga, es un proceso que se produce naturalmente en nuestro cuerpo como resultado de estrés.
No obstante, con independencia de la posición que tengamos al respecto, algo está claro: nuestro cuerpo (secuencia genética) y nuestras células no pueden ser patentados.
Por supuesto que los procesos y técnicas aún pueden ser patentados. Sin embargo, una de las causas para intentar patentar una célula o secuencia genética es que las compañías asegurarían mayor protección. Y esta protección es necesaria porque, en la actualidad, los rivales pueden manufacturar un producto similar fuera de Estados Unidos; la patente impediría entrar un producto que contenga estas células o secuencia dentro del país. Pero, al mismo tiempo, monopolizaría algo inherente al ser humano, a nuestro cuerpo y esto podría quizás hasta impedir tratarnos con nuestras propias células si no se logra el permiso para la patente.
La realidad es que, en la actualidad, las grandes farmacéuticas lo pensarán dos veces antes de sacar provecho patentando una secuencia genética o célula muy parecida a la humana; porque existe el peligro de ser considerada “no ha lugar” como sucedió con Myriad.•
Ramón Castellanos, MD, es especialista en Regeneración Celular con Células Madre, Stem Cell Miami. Profesor Asistente de la División de Cirugía de la escuela de medicina FIU. Para más información o enviar comentarios comuníquese con el Instituto de Células Madre de Miami, stemdoc305@gmail.com o info@stemcellmia.com o llamar al (305) 598-7777.
Esta historia fue publicada originalmente el 16 de junio de 2015, 2:00 a. m. with the headline "¿Pudieran nuestras propias células ser patentadas?."