Salud

El porcentaje de niños y adolescentes en Estados Unidos afectados por la obesidad se ha triplicado

Julian Miranda, de 18 años, bajó 28 libras desde que comenzó el programa de cardio con el Dr. William Muinos de Nicklaus Children’s Hospital.
Julian Miranda, de 18 años, bajó 28 libras desde que comenzó el programa de cardio con el Dr. William Muinos de Nicklaus Children’s Hospital.

Cuando Julián Miranda fue a su chequeo médico general el pasado otoño, el adolescente de Homestead que mide 5’9” y pesa 220 libras, sabía que estaba sobrepeso. Lo que no esperaba escuchar de su pediatra era que el alto conteo de encimas grasas en su hígado lo ponía riesgo de una enfermedad del corazón. “Definitivamente, yo me sentía muy lento, como perezoso, sin mucha energía. Pero no sabía cuánto esto podía afectarme en el futuro”, dice Miranda, de 18 años.

La obesidad se ha convertido en una de las mayores amenazas para la salud de los niños. Los médicos están encontrando que cada vez más y más de sus pacientes jóvenes muestran factores de riesgo cardíacos generalmente vistos en adultos. Los adolescentes que van a las visitas médicas exhiben lecturas de hipertensión en su presión sanguínea, diabetes o prediabetes, colesterol alto y encimas grasas en el hígado, todas banderas de alerta de que van en camino a desarrollar enfermedad cardíaca.

El pediatra de Miranda lo refirió al Dr. William Muinos, gastroenterólogo pediátrico y director de la clínica de obesidad de Nicklaus Children’s Hospital en Miami. El programa de Muino utiliza un formato similar a “Shaq’s Big Challenge”, un programa “reality” de 2007 que somete a estudiantes de escuela intermedia a un programa riguroso para que estén en mejor forma física y les enseña destrezas de vida más saludables.

De acuerdo con los Centros de Control y Prevención de Enfermedades, el porcentaje de niños y adolescentes en Estados Unidos afectados por la obesidad se ha triplicado desde 1970. Los datos de 2015 a 2016 muestran que cerca de uno de cada cinco niños en edad escolar y niños jóvenes entre seis y 19 años a través de la nación están obesos.

Actualmente, cerca del 32 por ciento de los niños y adolescentes están sobrepeso y el 16 por ciento o más se puede categorizar como obeso, dicen los médicos de Nicklaus.

Además de la eliminación de las clases de educación física en el currículo escolar diario y el aumento del estilo de vida sedentario inspirado por los videojuegos y los teléfonos inteligentes, Muinos comenzó a observar un componente cultural de nutrición defectuosa y menos ejercicio en los niños.

“No es que los niños tengan algún defecto genético, de muchas formas la cultura en que vivimos ha creado esto”, dice.

No era realista que los padres pudieran reorganizar sus agendas para traer a sus hijos al gimnasio del hospital cinco días a la semana una hora cada vez. Así que Muinos trabaja con los adolescentes en un programa de nutrición y ejercicio que puedan hacer en sus propias casas y apartamentos: sentadillas, rutinas en el piso y pasos de correr mientras escuchan música.

Su dieta, baja en carbohidratos, consiste de cinco porciones de vegetales a lo largo del día, proteínas sin grasa, azúcares de fruta y ningún alimento procesado.

El índice de masa corpórea de un adolescente (la medida de la grasa del cuerpo basada en estatura y peso) no es estática como es en los adultos, dice Muinos. Así que los pacientes jóvenes que Muinos atiende regularmente tienen una masa corpórea entre 95 a 99 de percentil. Luego de seis a nueve meses de ejercitarse regularmente y tener una dieta baja en carbohidratos, alta en proteína y sin azúcar, la meta es llevar a los niños bajo el 85 de percentil y finalmente bajarla a 72.

El Dr. Danyal Khan, cardiólogo pediátrico de Nicklaus, compara el cuerpo de los niños con carros nuevos.

“Aun cuando usted maltrata su auto y no le hace cambio de aceite o mantenimiento, el auto seguirá corriendo bien durante un tiempo. Pero eventualmente, la falta de mantenimiento va a tener consecuencias”, dice Khan, quien señala que la obesidad, la hipertensión, la diabetes y la falta de ejercicio no producirá problemas que pongan en riesgo la vida en el grupo de edad pediátrica, pero le causará problemas como joven adulto. Y para ese momento, puede ser demasiado tarde.

Khan explica que luego del nacimiento, el colesterol está continuamente siendo depositado y obstruye las arterias en nuestro cuerpo. Este proceso continúa a través de la niñez y la edad adulta. Cuánto colesterol se deposita depende en los niveles de colesterol existentes, el peso, la genética, la presión sanguínea, el ejercicio y otros factores. En el grupo de edad pediátrica, añade, los ataques al corazón y los accidentes cerebrovasculares generalmente no se ven, porque no ha pasado suficiente tiempo para alcanzar niveles peligrosos de depósitos de colesterol.

Sin embargo, en pacientes con estos altos factores de riesgo, las personas sí sufren de ataques al corazón y accidentes cerebrovasculares en los tardíos 20 y en los 30.

Muinos está contento con el progreso de Miranda, como lo está Miranda y su mamá Michele. Pero el adolescente admite que la nueva dieta era desafiante en el inicio. “Costaba al principio. Comenzamos en una dieta sin carbohidratos, sin pasta, y me encanta el arroz. Pero mientras más consumía pollo, calabacín y berenjena, y corría con mi papá por el vecindario, nadaba y utilizaba la máquina de remar, me olvidé del arroz. Me siento mucho mejor”, expresa.

Michele señala que le encanta ver a su hijo comer más saludable y ha notado un aumento en el nivel de confianza del adolescente desde que está perdiendo peso. Ella considera a Muinos una “influencia muy positiva” en la vida de su hijo.

El estudiante de cuarto año de Columbus High School tiene ahora un peso más saludable de 192 libras y ha crecido dos pulgadas desde el otoño.

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