Los cigarrillos electrónicos y el corazón
Jorge Vélez, de 21 años, vendedor de XS Vapor Craft Beer Bar & Lounge en el norte de Miami, cambió de fumar cigarrillos de tabaco tradicional a vaporizador. A principio, lo hacía con una pluma vaporizadora no desechable o un cigarrillo electrónico que requiere liquido vaporizador, pero cambió a vaporizadores desechables, como se conocen, que vienen equipados con sal de nicotina adentro.
“Usted obtiene una reacción de nicotina más alta y rápida”, comenta sobre la sal de nicotina concentrada o “nic de sal” como se llama comúnmente. “A las personas les gusta eso, especialmente cuando vienen de fumar cigarrillos. Es muy adictivo”.
La sal de nicotina entra más rápido a la corriente sanguínea que el tradicional líquido vaporizador y provee una tasa de absorción de sangre más parecido a un cigarrillo.
Llenando los mostradores de vidrio frente a él descansa un tesoro de nics de sal brillantemente empacados, así como líquido vaporizador. Estos ingredientes contienen sabor, nicotina, glicerina vegetal y propilenglicol, que es una substancia líquida sintética que absorbe agua.
“Lo que también hace esto muy adictivo son los sabores”, dice según saca líquidos vaporizadores con sabor de mango-piña y de naranja. “Es por lo que les gusta a las personas. La combinación de sabor y nicotina les ofrece la sensación que desean”.
Dice que ha bajado el consumo del vaping. “Comencé a tener problemas en los pulmones, como dolores agudos y tos cuando usaba el vaporizador desechable con la sal de nicotina”.
El verano pasado, un brote de lesiones pulmonares asociadas con el uso de cigarrillos electrónicos se informó en Estados Unidos. Algunos expertos piensan que el acetato de vitamina D, que es un ingrediente que se encuentra en algunas plumas vaporizadoras, contienen THC, que puede ser el culpable.
Ahora, hay preocupaciones de que la combinación de cigarrillos electrónicos de vapor y fumar cigarrillos tradicionales puede aumentar el riesgo de un accidente cerebrovascular.
Riesgo de un accidente cerebrovascular
Un estudio de 2016, dirigido por un equipo de George Mason University en Fairfax, Virginia, encontró que jóvenes adultos que fuman cigarrillos tradicionales y cigarrillos electrónicos tenían casi dos veces la probabilidad de sufrir un derrame comparado con los fumadores de cigarrillo tradicional.
Aquellos que utilizan el vaporizador y fuman tienen un mayor riesgo de accidentes cerebrovasculares cuando se compara con no fumadores. Los resultados, basado en datos autoinformados, también revelan que no hay una ventaja clara en cambiar de cigarrillos tradicionales a cigarrillos electrónicos.
Las personas que usan vaporizadores y que nunca han fumado antes no muestran un riesgo mayor de derrame, de acuerdo con el estudio. Los expertos sospechan que esto puede deberse a la temprana edad y a la salud normal del corazón.
“Los cigarrillos electrónicos utilizados por jóvenes adultos, se ha convertido en una tendencia popular”, dice Steven Resnick D.O., quien es el director del departamento de neurología y director médico de accidentes cerebrovasculares de Mount Sinai Medical Center en Miami Beach.
“Muchos adultos están usando la variedad de sabores de los cigarrillos electrónicos para sustituir el cigarrillo convencional”, comenta. “Los cigarrillos electrónicos también contienen varios ingredientes incluyendo nicotina, que llevan a la adicción con potenciales efectos cerebrovasculares dañinos. Es importante educar a nuestra población joven adulta sobre los riesgos de fumar cigarrillos y cigarrillos electrónicos y así promover la prevención de derrames”.
El pasado año, Mount Sinai trató a cerca de 900 pacientes de accidentes cerebrovasculares. El centro médico está entre varias instalaciones en Florida a ser designadas como Centro Integral de Accidentes Cerebrovasculares por Florida Agency for Health Care Administration.
Resnick dice que Mount Sinai participa en varios programas educativos para crear conciencia en la comunidad y como centro primario de derrames, provee hasta la fecha opciones terapéuticas de tratamiento con medicamentos y terapias endovasculares.
Muertes causadas por cigarrillos electrónicos, plumas vaporizadoras
En diciembre, los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades (CDC, por sus siglas en inglés) informaron que más de 2,500 personas de Estados Unidos, Puerto Rico y las Islas Vírgenes Estadounidenses fueron hospitalizados o murieron por usar cigarrillos electrónicos o plumas vaporizadoras.
“Uno de los riesgos de salud más importantes con el uso de cigarrillos electrónicos en adolescentes y jóvenes adultos continúa siendo los efectos de la nicotina”, dice el Dr. Metee Comkornruecha, director de medicina de adolescentes de Nicklaus Children’s Hospital en Miami.
“El cerebro de los adolescentes y jóvenes adultos está bajo continuo desarrollo por lo que el uso de nicotina puede afectar el control de los impulsos, la atención y el aprendizaje”, dice. “La nicotina es un químico extremadamente adictivo.”
“Otro riesgo potencialmente adverso a la salud con el uso de cigarrillos electrónicos es la lesión pulmonar”, menciona. “Los químicos en el líquido vaporizador tiene el potencial de producir daño severo en los pulmones pudiendo causar la muerte. El acetato de vitamina E es un químico que ha sido potencialmente asociado con estos casos recientes.”
Una encuesta nacional llevada a cabo en 2016, encontró que 10.8 millones de adultos en Estados Unidos utilizan vaporizadores.
El análisis, publicado en Annals of Internal Medicine, encontró que 54.6 por ciento de los usuarios de cigarrillos electrónicos también fumaban cigarrillos. Cerca del 15 por ciento de los usuarios nunca ha fumado cigarrillos y el 30.4 por ciento dejó de fumarlos.
El estudio está basado en datos de Behavioral Risk Factor Surveillance System, un estudio nacional que dirige el CDC.
Más de la mitad de los usuarios de cigarrillos electrónicos eran menores de 35 años y la prevalencia disminuyó mientras aumentaba la edad. El uso era mayor entre personas de 18 a 24 años, que eran usuarios tanto ocasionales como diarios.
Los investigadores entrevistaron telefónicamente en 2016, a 486,000 personas de 18 años o más en cada estado, así como en Guam, Puerto Rico y las Islas Vírgenes.
Y de acuerdo con datos preliminares del estudio de University of Michigan’s Monitoring the Future (MTF), las respuestas de estudiantes de escuela secundaria (octavo a grado 12) que habían fumado nicotina vaporizada en el pasado mes casi se duplicó desde 2017. De 2017 a 2019, el porcentaje de estudiantes que lo habían fumado aumentó entre los estudiantes de cuarto año (11% a 25%), estudiantes de grado 10 (8% a 20%) y estudiantes de octavo grado (4% to 9%).
“Aunque no mostraron un riesgo mayor de accidentes cerebrovasculares con personas que utilizaron solo cigarrillos electrónicos”, dice Comkornruecha sobre el estudio, “nuestra preocupación se mantiene en la potencial adicción a la nicotina, llevando a estos jóvenes a iniciarse en el uso de cigarrillos convencionales.”