La medicina, una carrera que suele pasar de familia en familia
Jamie Barkin estudiaba una concentración en pre-leyes cuando decidió cambiar de carrera, optando por la medicina. En la escuela de medicina de la Universidad de Miami conoció a su futura esposa, Faith, quien, hasta su reciente jubilación, practicó medicina nuclear.
Su único hijo, Jodie, escogió la medicina también como carrera. Al igual que su padre, conoció a su esposa mientras se centraba en los libros de biología en la Universidad de Miami. Heather Barkin es anestesióloga en Miami.
Para los Barkin, practicar medicina es más que una profesión. Es una forma de vida, un llamado que les ayuda a vincularse a través de las largas horas y, algunas veces, noches de sueños interrumpidos que demanda el trabajo. Tener integrantes de la familia que entienden eso es muy bueno.
“Crecí en una familia de médicos”, dice Jodie Barkin. “Vi de primera mano cómo usted puede impactar positivamente y cuán agradecidos eran los padres. Eso es un gran atractivo.”
Los Barkin no son un caso inusual. Los hijos de médicos tienden a seguir los pasos de los padres en una tasa mayor que en otras profesiones. De hecho, algunos estudios han concluido que la medicina es una de las profesiones élite más heredadas. Un estudio de escuelas de medicina encontró que los estudiantes admitidos tenían una probabilidad de 14 por ciento de ser hijos de médicos. Otro estudio, en este caso de escuelas de medicina del Reino Unido, reveló que los hijos de médicos eran 24 veces más dados a también estudiar medicina. En comparación, los hijos de abogados tenían una probabilidad de 17 por ciento de estudiar derecho.
Jamie y Jodie Barkin son un caso poco usual porque tanto el padre como el hijo seleccionaron la gastroenterología como especialidad y ambos se concentran en enfermedades del páncreas. Los Barkin actualmente tienen su práctica e investigación juntos en la Escuela de Medicina Miller.
“Usted comparte una misión y el cuidado de personas”, explica Jamie Barkin. “Trabajamos mano a mano.”
Los Barkin se benefician de sus fortalezas complementarias e intereses particulares. Jodie Barkin, por ejemplo, está muy interesado en política de salud pública. Su concentración subgraduada fue en ciencias políticas y su tesis fue sobre preparación de desastres. Como médico practicante, ha convertido en realidad su rol de abogacía, sirviendo tanto a nivel estatal y nacional en sociedades gastroenterológicas.
Menciona el trabajo de su padre en organizaciones médicas, con pacientes y como investigador, autor de cientos de artículos y resúmenes, como “una verdadera inspiración para mí.”
Por supuesto, muchos médicos padres-hijos no escogen la misma especialidad. Mark Soloway, director de urología oncológica de Memorial Healthcare System, recuerda seguir a su padre cuando el ginecólogo obstetra hacía sus rondas en el hospital. Se casó con una enfermera y ahora sus dos hijos son médicos, un hijo que es psiquiatra en Nueva York y una hija que directora médica de medicina de emergencia pediátrica de Joe DiMaggio Children’s Hospital.
“Mis hijos se criaron en la medicina”, dice Soloway. “Hablábamos de ello en la cena y me veían haciendo investigaciones. ¿Los forcé a entrar en ese campo? No creo, pero, ¿hablaba yo mucho sobre ello? Sí.”
Entre las memorias más atesoradas por su hija Deanna Soloway-Simon están llegar con su papá al hospital, muy parecido a lo que Soloway senior hizo con su propio padre, y pasar tiempo en la estación de enfermeras. Durante el verano, trabajaba en su oficina y ocasionalmente viajaba con él cuando se presentaba en conferencias. “Era una parte importante de nuestras vidas y lo disfrutaba mucho”, comenta. “Nunca pensé en hacer otra cosa.”
Ella se decidió por la pediatría cuando tuvo un trabajo voluntario en St. Jude Children’s Research Hospital. Sus padres fueron un gran apoyo.
“Realmente creo que la mayoría de los médicos llegan a la medicina desde la pasión”, dice. “Usted desea ayudar a las personas. Y cuando va creciendo y usted ve cuan gratificante es (la profesión), desea ser parte de ello.”
Compartir la misma ocupación con sus hijos influencia, naturalmente, las conversaciones familiares, y el mayor de los Soloway dice que trata de visitar a su hija en sala de emergencia cuando sus agendas coinciden. Sus experiencias, aunque en campos diferentes de la medicina, a menudo son relevantes para el otro. “Pero no solo hablamos del trabajo”, clarifica. “Pienso que lo importante es que ambos amamos lo que hacemos.”
Soloway-Simon conoció a Michael Simon, urólogo, cuando eran compañeros en una clase de anatomía de la Escuela de Medicina Miller de la Universidad de Miami. Se casaron y tienen dos hijos. Al igual que los pares de padres e hijos, las parejas médicas no son raras. Los médicos se casan dentro de su profesión a una tasa más alta que los de otras profesiones.
Datos censales examinados por el analista Dan Kopf del portal Pricenomics, encontró que los médicos, así como los trabajadores agrícolas y los trabajadores de servicio de juegos, se casan con personas que desempeñan el mismo trabajo, sobre el 20 por ciento del tiempo, más que en otras profesiones. Concluyó que esto sucede probablemente porque estos trabajos son “guiados por una misión y/o ocupan mucho tiempo… aquellos con intereses o agendas similares parecen mezclar muy bien.” (Eso parece ser particularmente cierto entre mujeres médicos y cirujanos, que tienden aún más a encontrar el amor con una pareja en el mismo campo. Sin embargo, las mujeres de ingresos altos en varias profesiones, no solo médicos, tienden a casarse de todas formas con personas de iguales ingresos.)
Jodie Barkin explica su matrimonio con el anestesiólogo Heather, “Como médico, usted se compromete no solo a un trabajo sino a un estilo de vida. Si su cónyuge también es médico, ella comprenderá cuando usted recibe una llamada a las 3 a.m. para ir al hospital.”
Años en la escuela de medicina, incontables horas de estudios y largos días de trabajo ayudan a vincular a las personas. “Tenemos un interés y una meta que compartimos”, explica la Dra. Crystal Rego, médico especialista en medicina interna de Mount Sinai Medical Center. “Pienso que hay una atracción natural en ello.”
Rego y su esposo Andrew Harris, también médico de medicina interna, estudiaron en Nova Southeastern University College of Osteopathic Medicine, pero no se conocieron hasta la residencia en Mount Sinai. Ahora viajan juntos, aunque trabajan en oficinas diferentes.
“Ciertamente es una ventaja tener una pareja que entiende las pruebas y preocupaciones, así como las recompensas (de la profesión)”, dice Harris. “Usted no tiene que explicar mucho.”
Rego y Harris se casaron en octubre de 2017 y tienen una bebé de seis meses. Admiten que sus conversaciones actualmente tienden a girar más sobre su joven hija, pero su amor por su profesión se mantiene fuerte. “Es muy bueno tener a alguien con quien compartir ideas”, dice Rego, “alguien que sepa cómo es un buen día y cómo es un mal día. Puede aliviar mucho estrés.”