Salud

Quinta semana: alentadoras noticias en la lucha contra el COVID-19 

Hoy lunes, mientras escribo, damos comienzo a una semana más de aislamiento social. Y, aunque no todos mis colegas están de acuerdo, opino que el primer paso de la fase uno es evitar la propagación del virus a los más vulnerables; esto es imprescindible.

Pero, ¿qué hacer para mejorar el sistema inmune? Mis colegas que trabajan en el área de potenciar la inmunidad, me aseguran que existen tres sustancias que potencian el sistema inmune. Y que estas pudieran evitar que una pequeña carga de virus se propague, o sea, que el cuerpo “despache” esta pequeña carga de virus antes de que genere daños.

Estas son la vitamina C, el zinc y la vitamina D3. Estos suplementos pudieran potenciar su sistema inmune. Esto no está ciento por ciento probado, pero tampoco desmentido, más del 85 por ciento de los médicos y enfermeras a los cuales les he preguntado, toman al menos uno de ellos. Este hecho parece estar enviándonos una señal.

Como noticia positiva les menciono la experiencia del grupo de investigadores liderados por el médico y epidemiólogo francés Didier Raoult. Él fue uno de los primeros que utilizó la combinación de hidroxicloroquina con azytromicina al principio de la epidemia. Con ella fueron tratados 80 casos graves y todos sobrevivieron, excepto uno. Ahora disponemos de una estadística verídica: de 1,061 casos consecutivos de COVID-19 tratados con esta combinación hubo un 98 por ciento de sobrevivencia y ninguna muerte por efectos colaterales cardíacos de prolongación del intervalo QT en el electrocardiograma. ¡En mi opinión esta es una excelente noticia! (véase la información en la publicación científica thegatewaypundit.com).

Extrapolando la experiencia francesa, en nuestro condado he tenido la oportunidad de mantener contacto con mi amigo y excelente médico primario Peter Choy. Este galeno ha tratado cuatro casos de COVID-19 con esta combinación y ninguno tuvo la necesidad de llegar al hospital. Ninguno presentó efectos cardiovasculares, gracias al seguimiento previo con un electrocardiograma.

Por otra parte, leí un interesante artículo sobre el ozono (publicado en el Journal of Infectious Diseases and Epidemiology), que me toca muy de cerca; y es que he estado usando este maravilloso gas por los últimos 18 años para tratar problemas de dolor, específicamente hernias discales con mucho éxito. En este caso, se menciona que nos puede ayudar en dos situaciones.

Quisiera explicar en qué consiste la terapia con ozono, Ozonoterapia (OT). El ozono se produce por la separación de la molécula de oxígeno (O2 que una vez separada se une a otra molécula de O2 formando el O3. El ozono medicinal es conocido como O2O3, ya que consiste en un 97 por ciento de oxígeno y un 3 por ciento de ozono.

Los coronavirus en general, incluido el COVID-19, son ricos en un aminoácido llamado cisteína, incluyendo su cubierta y sus especulas o pinchos. Si se inactiva la cisteína, se daña el virus y este pierde su capacidad de infectar. Se ha demostrado que los coronavirus, incluido el COVID-19, se inactivan de inmediato con desinfectantes oxidativos como el agua oxigenada; por otra parte, el oxígeno del aire y las altas temperaturas van degradando poco a poco el virus de las superficies. O sea, este no vive para siempre.

Esta es la primera de las posibles aplicaciones del ozono: es capaz de matar el COVID-19; o sea, destruye su cubierta y sus especulas al contacto con el ozono. Una de las vías de transmisión de este virus es el contacto con superficies contaminadas; usando el ozono podemos lograr dejarlas libres del virus, lo más importante es que el ozono daña al virus, lo inactiva y, a diferencia de las células, los virus no tienen la capacidad de reparación.

Pudieran descontaminarse pequeñas superficies como máscaras, ropa, equipos médicos o grandes espacios como hospitales, emergencias, supermercados, salas de conferencia o conciertos, todo esto a muy bajo precio. Pues para ello solo se requiere una máquina de producir ozono y oxígeno o aire (que contiene oxígeno y es como se encuentra de forma natural en la naturaleza).

La segunda aplicación es directamente en el cuerpo humano, el ozono medicinal (O2O3) provoca una reacción oxidativa que genera ozónidos en la sangre, y estos ozónidos, causan la destrucción de la “corona” de cisteína del COVID-19, como ya expliqué.

Esta terapia llamada autotransfusión o hemoterapia se practica en muchos países del mundo. Por ejemplo, en la República Dominicana lo hace mi amigo y colega, el doctor Mario Martínez. Y aunque no está aprobada por la FDA en Estados Unidos, según el Dr. Martínez no ha tenido ningún efecto colateral en sus casos (que no son de COVID-19). Además, el Dr. Jay Rowen la aplicó a enfermos de Ebola (otro virus que causa sangramiento hasta morir) en la epidemia del 2014 y todos sobrevivieron.

Sería excelente explotar esta posibilidad, por lo que inmediatamente me pondré en contacto con la FDA. Como decía mi padre que era médico en Cuba, “a situaciones desesperadas, medidas extremas”. Y lo cierto es que no podemos seguir esperando por la vacuna de Bill Gates, pues esta no va a llegar este año; y la cantidad de casos, enfermos graves y muertes sigue aumentando. Y aunque la curva caiga estos podrían seguir, por lo que tenemos que encontrar no una, sino muchas soluciones.

Como les dije, todo lo planteado tiene validez científica, y salió a la luz en las publicaciones científicas que mencioné. Son trabajos con aval científico y no provienen de Google o Facebook.

El doctor Ramón Castellanos es doble board certificado en manejo del dolor, ortopedia y rehabilitación; graduado en Cornell University, New York. Es pionero en tratamientos con células madre y biológicos. Ofrece todos los días consulta de telemedicina en español, inglés y portugués a pacientes que sufren de dolor, artritis; aquellos que estén tomando pain killers u opioides sin necesidad de asistir en persona. Las consultas las hacemos tanto a pacientes de Miami como de otros estados; y ahora la extendemos a pacientes latinoamericanos a través del nuestro número único 305-250-2355. Síganos en FB usastemcell, y en todas las redes sociales, o en nuestra página web usastemcell.com. Pueden comunicarse conmigo a través de stemdoc305@gmail.com

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