Salud

Sexta semana: ya vemos la luz al final del túnel 

Como todas las semanas, les traigo noticias positivas. En general, la curva de afectados y fatalidades se está aplanando; o sea, hay menos casos. Por otra parte, hay muchos más casos de recuperados; esto quiere decir que los tratamientos están siendo más efectivos y que el aislamiento y la utilización de equipos de protección personal o EPP están funcionando. Quisiera recalcar la importancia de usar los EPP para evitar contagiarnos o contagiar a los demás, en especial, en personas que no tienen fiebre, tos o malestar y portan el virus.

Este estado de portador asintomático es más común de lo que pudiéramos pensar. Por ejemplo, en un estudio publicado por la Universidad de Stanford, en el condado de Santa Clara, utilizando 3,330 personas distribuidas al azar por los códigos de área, encontraron que 81,000 dieron positivos sin tener síntomas; o sea, un incremento de un 50 a un 85 por ciento de casos comparados con los casos confirmados.

La protección personal significa menos posibilidad de enfermarnos o de enfermar a las personas a nuestro alrededor. Esto significa dar tiempo para que los estudios científicos y los nuevos tests puedan ser validados; de encontrar qué medicamentos son útiles y cuáles son fútiles; de generar una vacuna que nos confiera cierto grado de inmunidad; y de conocer a ciencia cierta la mejor manera de protegernos cuando empecemos a dar pasos para salir poco a poco de la cuarentena.

Si bien es cierto que nuestro mundo, como lo conocimos, no va a retornar a como fue. Esto tampoco significa que nos encontramos ante una catástrofe irreparable; y en especial si no estamos enfermos. Nos adaptaremos a las nuevas condiciones, como siempre lo ha hecho el ser humano. Muchos de nuestros lectores han emigrado, como yo lo hice, y tuvimos que adaptarnos a otro idioma, a otra forma de vivir, de educar a nuestros hijos, e incluso de comportarnos. Como decía mi sabia madre “Adonde fueres, haz lo que vieres” y esto no nos privó de lograr una vida plena.

Significa que volveremos a trabajar con mejores equipos de protección personal; nos acostumbraremos a usarlos todo el tiempo, como muchos nos hemos adaptado, por poner un ejemplo, a usar las gafas de sol (que nunca antes habíamos usado); y esto lo hacemos para evitar que el sol dañe nuestro cristalino y acelere las cataratas, tan frecuentes en personas de la tercera edad.

Volveremos a ir a los teatros, cines y restaurantes; a estos quizás se les imponga un estricto código de descontaminación diario, así como la necesidad de hacerse un test rápido, preciso y no invasivo, a todos los que entren, ya sean clientes o vendedores.

Esta visión quiere decir que volveremos a ser los mismos de antes, con momentos de alegrías y tristezas, como antes. Mi punto es que esto es temporal y, de manera eventual, se levantará gradualmente la cuarentena. La pregunta que debemos hacernos es la siguiente: ¿estamos preparados?

Entre mi compañera, y excelente psiquiatra, la doctora Lucila Rodríguez y yo, hemos desarrollado algunas técnicas durante la cuarentena para disminuir la ansiedad y el estrés. Estas, además, fortalecen nuestro sistema inmune. Y las comparto con ustedes.

Mantenga una rutina. Oblíguese a levantarse a la misma hora que lo hacía antes. Si es necesario, cree nuevas tareas y cometidos durante el día y acuéstese a la misma hora de antes.

Manténgase fuera de la cama. Quedarse en ella favorece la pérdida muscular y la depresión; además, crea un reflejo condicionado de estar despierto y, una vez que vaya a dormir, esto va a interferir favoreciendo el insomnio.

Manténgase activo. Aunque esté en la casa, busque actividades y sobre todo oblíguese a hacer ejercicios, puede caminar en su portal o jardín contando los pasos, recomendamos 2,000 al día, camine alrededor de la cuadra (puede usar un pañuelo como mascarilla), haga planchas, estiramientos, bicicleta. Trate de sentir que es joven de nuevo.

No oiga noticias todo el día. Planifique oír las noticias solo una vez al día; busque los comentaristas o emisoras que tiendan a una visión más positiva. Lo contrario creará un estado de pánico y ansiedad, que puede llevarlo a un estado de inmovilidad, y se sentirá peor; no se mantenga pendiente del televisor: la llamada luz azul interfiere con la melatonina y favorecerá el insomnio.

Mantenga el hábito de dormir. No vaya a la cama pensando que “tiene” que dormir, sino que va a relajarse, tome un baño tibio antes de acostarse y no use el celular ni la televisión.

Espero que estos consejos sean útiles. Recuerde que estamos consultando a pacientes con crisis de dolor ─en la columna, cuello, articulaciones─ a través de telemedicina con éxito rotundo. Si está fuera del condado o del país también damos consultas; para ello, comuníquese con el 305-250-2355.

El doctor Ramón Castellanos es doble board certificado en manejo del dolor, ortopedia y rehabilitación; graduado en Cornell University, New York. Es pionero en tratamientos con células madre y biológicos. Síganos en FB usastemcell, y en todas las redes sociales, o en nuestra página web usastemcell.com. Pueden comunicarse con el Dr. Castellanos a través de stemdoc305@gmail.com .

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