“Es peor que en Cuba”: se quejó en Miami por no tener protección ante el covid y la despiden
Marlén Veliz llegó a Miami hace cinco años, pero hace dos semanas sintió que regresaba a su isla natal. Quejarse por la falta de implementos en su trabajo para protegerse ante el COVID-19 bastó para que la despidieran.
Su realidad es compartida por cientos de asistentes de salud en el hogar en Florida que por temor a perder el empleo callan los abusos de los empleadores y las pésimas condiciones de trabajo, dicen expertos.
“Publiqué un video en mis redes sociales sobre cómo teníamos que hacer colas para que nos dieran guantes. En ese momento no nos daban ni mascarillas para trabajar. La agencia Caring Professional Services me despidió en cuanto vieron la publicación”, relata.
“Es peor que en Cuba. Allí por lo menos la gente sabe que no hay libertad”, dijo.
La agencia Caring Professional Services no respondió inmediatamente a una solicitud de comentarios por parte de el Nuevo Herald.
Veliz afirma que sus compañeras de trabajo están “en primera línea” y expuestas todo el tiempo a contraer la pandemia de COVID-19. “Todo el mundo habla de los médicos y los enfermeros, pero nosotros también cuidamos a los enfermos. Muchos de nuestros pacientes son ancianos y personas vulnerables”, agrega.
El salario de una Asistente de Salud en el Hogar, conocidas por las siglas HHA (Home Health Aide), apenas supera los $24,000 al año en Miami. Veliz cuenta que a ella le pagaban $12 por hora. “Las agencias muchas veces te venden como empleada de limpieza, cuando nuestro trabajo es bañar a los pacientes y ocuparnos de ellos, no del trabajo doméstico”, asegura.
En medio de la crisis por el coronavirus, la noticia del despido ha impactado a Veliz. “Me ha bajado mi autoestima, mi estado anímico. Mis nervios se han destrozado. Lo más triste es que no puedes reclamarle a nadie. No le importas ni al paciente, ni al familiar, ni a la agencia, ni al gobierno”, dijo.
Marisol Pardo, quien ha trabajado en al menos cinco agencias diferentes en Miami, cuenta que ha pasado por situaciones similares.
“La HHA tiene que limpiar el piso, hacer la comida, lavar la ropa... todo lo que te pidan. Si no lo haces, llaman a la agencia y en menos de lo que canta un gallo pierdes el trabajo”, dice.
Pardo, de 49 años, dice que no ha tenido oportunidad para hacer otra cosa en el sur de la Florida porque desde que llegó, en el 2010 solo ha trabajado como HHA.
“Esto fue lo primero que conseguí y desde entonces mi familia come gracias a mi trabajo, pero no saben las lágrimas que he derramado”, dijo.
“Sin vacaciones, seguro de salud o dental, sin un plan 401K para la vejez... este es el trabajo que nadie quiere, lo que hacemos los inmigrantes. Ahora mismo con el coronavirus estamos expuestas, muchas veces sin máscara ni guantes. Nos piden que nosotras mismas compremos los implementos de protección ¿Cómo, si el salario apenas me alcanza para pagar la renta?”, agregó.
AHCA pide que usen equipos de protección pero no hay en el mercado
La Agencia para la Administración de Atención Médica de Florida, conocida como AHCA dijo a el Nuevo Herald que en el condado de Miami-Dade hay 314 Agencias de Atención de Salud, las que brindan trabajo a las HHA.
“Cuando los proveedores suministran atención a pacientes y residentes en sus hogares o en un centro de atención médica, se debe usar el equipo de protección personal adecuado, incluidos mascarillas y guantes”, dijo AHCA.
“Si un proveedor tiene problemas para adquirir el equipo de protección personal u otros suministros necesarios a través de sus cadenas y proveedores habituales de suministros, debe comunicarse con su centro local de operaciones de emergencia para ayudarlo a obtener suministros”, agregó.
Por su parte, el Departamento de Salud de Miami-Dade, aseguró mediante un correo electrónico que “es responsabilidad de los empleadores asegurarse de que se sigan las pautas apropiadas y que el equipo de protección personal esté disponible”.
Sin embargo, sobre el terreno la situación es más complicada, dice Álvaro Flores, director de Neighborhood Home Health Services.
“Nuestra agencia trata de apoyar a las HHA en todo lo que podemos. Hemos comprado a precio de mercado mascarillas y otros implementos. También usamos las redes sociales y las líneas telefónicas para mantener a nuestras trabajadoras al tanto de la situación”, dijo.
“Ahora mismo conseguir máscaras y guantes resulta muy caro y no hemos recibido ayuda por parte del gobierno. Nos dieron una planilla para solicitar implementos, pero los hospitales tienen prioridad y se llevan toda la ayuda”, agregó.
Flores dijo que la pandemia los tomó por sorpresa. “Compramos cosas en Amazon pero tardan semanas en llegar. Además, el sistema de pagos por nuestros servicios también está siendo complicado. Todo eso impacta en el trabajador”, dijo.
Bajos salarios y ninguna protección en Miami
Para la socióloga Elaine Acosta la situación de las Asistentes de Salud en el Hogar es de extrema vulnerabilidad.
“La falta de instrumentos de protección para realizar su trabajo, los atrasos en los pagos y los abusos laborales como amenazas y despidos frente a situaciones de denuncia, son algunas de las problemáticas que han tenido que enfrentar estas trabajadoras, la mayoría mujeres”, dice.
“Estos problemas no solo exponen a las trabajadoras a mayores riesgos de contagio, sino que, al mismo tiempo, expone a las personas más vulnerables al riesgo de ser infectadas por sus propios cuidadores, que pueden convertirse en una fuente de contagio”, añade.
Los últimos datos oficiales indican que las mujeres han sido las más afectadas por las pérdidas en el mercado laboral debido al COVID-19.
Según la experta, estas trabajadoras se encuentran en una situación previa “de precariedad laboral y vulnerabilidad social caracterizada por las bajas remuneraciones, escasos derechos laborales, poco descanso, escasa capacitación, bajo nivel asociativo y poca protección frente a abusos”.
Y es que a pesar de algunos intentos por asociarse para reclamar beneficios como vacaciones o un seguro de salud, no han dado frutos. Según Acosta, en ello interviene también el bagaje cultural de los trabajadores, muchos de los cuales vienen de regímenes represivos donde expresarse libremente o criticar al poder es castigado, como es el caso de Cuba y Venezuela.
El número de HHA en el área de Miami-Fort Lauderdale ascendía a 13,450 en el 2018, recibiendo como promedio $11.44 por hora de trabajo. Sus ingresos anuales promediaban los $23,790, un poco por debajo del promedio del estado de la Florida y del país, según datos del Buró de Estadísticas Laborales, dijo Acosta.
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Esta historia fue publicada originalmente el 22 de abril de 2020, 7:47 p. m. with the headline "“Es peor que en Cuba”: se quejó en Miami por no tener protección ante el covid y la despiden ."