El COVID-19 cambió hasta la forma de practicar medicina
La semana pasada realizaba una consulta de telemedicina con un paciente que padecía de dolores perennes en la cintura, extendidos al área de las nalgas y en toda la zona del nervio ciático. Esta forma de consulta post-coronavirus es algo novedoso, tanto para el galeno como para el paciente. Hace unos meses, no hubiera podido imaginar esto y les informo que menos de un 0.1 por ciento de los médicos estaban familiarizados con estas consultas.
Hoy quiero comentar sobre la telemedicina y los aspectos positivos que conlleva, en mi opinión; de cómo puede salir algo positivo de una situación negativa como lo es y ha sido la pandemia. Y es importante mencionar la capacidad de adaptación del ser humano en general y de nuestra sociedad en particular.
¿Cómo ha cambiado el coronavirus la forma de practicar la medicina?
Antes de la crisis del coronavirus, el paciente tenía que viajar a una oficina, gastando esfuerzo y tiempo. Tengamos en cuenta que viajar con dolor no es agradable; a eso sumemos el inconveniente del parqueo y el costo del mismo. Esto se agrava en el caso de quienes necesitan solicitar un transporte especial, a través de su clínica o servicios especiales que, por lo general y, según la opinión de la mayoría, suele ser impuntual.
Agreguemos a esto, el tiempo que aguarda en el salón de espera, donde usted puede sentirse incómodo de compartir con otras personas un espacio o una conversación. En la actualidad es inimaginable y poco práctico.
Todo esto para emplear de 20 a 30 minutos hablando con el médico de la causa y naturaleza del dolor y recibir unas prescripciones de medicinas o la orden para un test necesario; por ejemplo, un MRI.
En la etapa post-COVID, mi experiencia ha sido muy positiva, lo que no deja de sorprendernos. El paciente y yo podemos vernos a través de una imagen (de teléfono, tableta o computadora), en la comodidad del hogar, ya sea en el patio, la terraza o donde este lo desee. La conversación se establece de manera muy fácil; y el paciente se siente más confortable y menos estresado: está en “su terreno”, muchas veces saboreando un delicioso café o una refrescante limonada.
En mi caso, o en el de cualquier especialista de dolor, es muy fácil indicarle al paciente realizar las maniobras frente a la cámara, ya sea para el hombro, la columna o la rodilla. Debe saber que son las mismas que aplicamos en la consulta. Y no hay ninguna diferencia en los resultados. El objetivo de estas es diferenciar los problemas de un área, por ejemplo, en un disco herniado, un nervio pinchado o una rodilla artrítica. Sin embargo, esto tiene que ser correlacionado, en el caso de mi especialidad, y sobre todo si pensamos utilizar PRP, ozono o células derivadas de placenta de un MRI (imágenes por resonancia magnética por sus siglas en inglés).
A diferencia de mi padre, que practicó en la década de los 60 a los 80, ahora tenemos esa maravilla que llamamos MRI. Con ella podemos correlacionar todas nuestras sospechas clínicas con la realidad anatómica. Mi padre tenía que hacer un diagnóstico basado en sus sospechas obtenidas en la historia, las maniobras y radiografías (que hoy día sabemos son totalmente ineficaces para mostrar el daño en un disco roto o en dar algún signo de primeros años de desgaste del cartílago, o ruptura de un tendón en el hombro).
Usted será citado de inmediato para el MRI y, una vez que se lo realice ─gracias a la tecnología─ lo revisaremos usted y yo a través de su teléfono, tableta o computadora en el lugar que usted escoja. Posteriormente discutiremos el mejor curso de tratamiento (ya sea el uso de productos biológicos como el PRP, células autólogas suyas o alógenas de placenta). Y, por último, nos pondremos de acuerdo sobre el día y la hora del procedimiento, además de los análisis requeridos. Y se le realizará un test de COVID, 24 horas antes del procedimiento, cubierto por su seguro en su totalidad.
El procedimiento se hará en la institución, en nuestro caso y tómelo solo como referencia, usted en la era post-COVID será el único paciente en ese lapso. El personal deberá portar un brazalete de “libre de COVID”, pues se les realiza un test cada semana.
Como ven, estimados lectores, en mi opinión la forma de practicar medicina en la era post-COVID ha cambiado a favor del paciente. No cabe duda que le ahorra tiempo y esfuerzo, no solo a usted sino a sus familiares.
El doctor Ramón Castellanos es doble board certificado en manejo del dolor, ortopedia y rehabilitación; graduado en Cornell University, New York. Es pionero en tratamientos con células madre y biológicos. Nuestra oficina está brindando telemedicina a quienes sufran de un dolor. Tratamos dolores (calcañal, rodilla, cadera, lumbago y ciática), y le programamos la consulta el mismo día. Para ello, llame al 305-250-2355. Síganos en FB usastemcell, y en todas las redes sociales, o en nuestra página web usastemcell.com. Pueden comunicarse con el Dr. Castellanos a través de stemdoc305@gmail.com