Errar es de humanos, rectificar es de sabios
Después de unos años sin verlo, esta semana volví a consultar a Néstor, un viejo paciente al cual le había implantado células madre en la columna y en el ciático por dolor e incapacidad. Esto fue en el 2016, él había estado aproximadamente todo ese tiempo sin dolor y llevando una vida normal.
Desafortunadamente, a principios del 2018, el dolor volvió y, sin embargo, en lugar de reimplantarse las células, tomó la decisión de operarse, después de hablar con un grupo que recluta pacientes para lo que se conoce como “turismo de salud” y operarlos fuera de los Estados Unidos, en este caso en México.
Según sus propias palabras: “Fue la peor decisión de mi vida”. La herida se infectó y los tornillos se aflojaron al cabo de un mes; el dolor fue insoportable desde el principio y tuvo que regresar al quirófano, para arreglar el grave error. Pero esta vez aquí en Miami, el pasado año.
Aunque esta vez la cirugía fue correcta, toda esta agresión al organismo le provocó tanto daño a las raíces o nervios de la columna como a los nervios terminales de las piernas y píes. Esta condición es conocida como neuropatía, cuyos síntomas son sensaciones de adormecimiento y electricidad. Para empeorar el cuadro clínico, Néstor perdió también la fuerza para mover el pie izquierdo.
En estas circunstancias, el cirujano le recomendó realizar terapia física para tratar de mejorar su condición. Sin embargo, hasta ahora esto no había sido posible. Néstor estaba sufriendo de una pérdida de la mielina o capa protectora de los nervios, algo similar al recubrimiento plástico de los cables eléctricos.
Sin pensarlo dos veces, y teniendo en cuenta el buen resultado del implante de células en el 2016, Néstor se comunicó con nuestra oficina y de ahí la razón de su visita. En ese momento, aseguró: “Errar es de humanos, rectificar es de sabios”.
En primer lugar, hablemos de cómo podríamos ayudar a Néstor a recuperar las células de mielina que habían entrado en este estadio de hibernación llamado “senencia”. Hasta ahora, no existe ninguna medicina o cirugía que revierta este proceso, excepto un derivado de células madre de placenta que, en nuestra experiencia y además en los estudios en animales de laboratorio, ha demostrado producir dos sustancias claves para remielinizar el nervio afectado: las citoquinas antiinflamatorias y los factores de crecimiento.
En segundo lugar, querría comentar la moraleja de esta historia. ¿Por qué someterse a una cirugía si existe una tecnología que revierte el daño, regenerando las células dañadas? En realidad, la cirugía elimina el uso del área dañada, eso es todo lo que hace, mediante el implante de tornillos y barras, realmente no repara nada, no regenera el tejido y mucho menos pone algo nuevo.
Sin embargo, todo lo que hace es bajo alto y potencial riesgo, puede que nada pase, pero tome el ejemplo de Néstor, en cuyo caso una infección y la pérdida de los tornillos provocó un daño a la mielina que cubría y protegía a sus nervios. Esto podía haberse evitado con el uso repetido de las células madre. Y agreguemos que, en más de 9,000 casos tratados, no se me ha presentado ninguna complicación.
Ahora Néstor pone todas sus esperanzas en que los derivados de células de placenta regeneren su mielina y que mejore sus dolores, la falta de sensibilidad y, sobre todo, la posibilidad de recuperar la movilidad del tobillo. Al menos ahora sabe que tiene un 80 por ciento de posibilidades, sin efectos colaterales. ¿Y por qué no las tendría usted? Recuerde: errar es de humanos, pero rectificar es de sabios.
El doctor Ramón Castellanos es doble board certificado en manejo del dolor, ortopedia y rehabilitación; graduado en Cornell University, New York. Es pionero en tratamientos con células madre y biológicos. Tratamos dolores (calcañal, rodilla, cadera, lumbago y ciática). Para programar una consulta, llame al 305-250-2355. Síganos en FB usastemcell, y en todas las redes sociales, o en nuestra página web usastemcell.com. Pueden comunicarse con el Dr. Castellanos a través de stemdoc305@gmail.com