Hay una sorprendente razón para el aumento en las alergias al maní en los niños
En los 16 años que la Dra. Vivian Hernández-Trujillo ha estado en la práctica, ha notado que cada vez más pacientes sufren de alergias al maní.
“Hemos visto un aumento definitivo. Cada semana vemos varios casos”, dice Hernández-Trujillo, inmunóloga y alergista pediátrica de Nicklaus Children’s Hospital.
Un informe de los Centros de Control y Prevención de Enfermedades (CDC, por sus siglas en inglés) muestra que entre 1997-1999 y 2009-2011, las alergias a alimentos en niños aumentaron 50 por ciento. Pero un informe académico indica que entre 1997 y 2008, la prevalencia de alergia al maní y a los frutos secos en niños en Estados Unidos parece haberse triplicado. Otro estudio indica que desde 2010 las alergias al maní han seguido en aumento.
La pregunta es por qué. La tendencia hacia el aumento de estas alergias no es universal. En algunos países, como Israel, la prevalencia de alergias al maní es bastante baja.
Un estudio innovador de 2015, llamado Learning Early about Peanut Allergy (LEAP), parece proveer algunas claves sobre lo que sucede. Encontró que la edad en que los niños comen maní por primera vez y la frecuencia de la legumbre en sus dietas puede influenciar en que un niño pueda desarrollar alergia al mismo.
“Esperamos que si introducimos maní más temprano en la dieta podemos lograr que esos números bajen y ayudar a evitar y prevenir dichas alergias”, dice Hernández-Trujillo.
La sabiduría convencional solía ser que la mejor forma de evitar una alergia al maní, en especial entre niños de alto riesgo que tienen una predisposición genética a esa alergia o que tienen otras alergias o eczema, era evitar introducir el maní a la dieta antes de los tres años. La Academia Americana de Pediatría hizo esa recomendación en el 2000.
En 2008, la Academia de Pediatría eliminó esa recomendación y ahora dice que, si un infante no experimenta reacciones alérgicas, los alimentos, incluyendo alérgenos potenciales, para complementar la lactancia no se restringen luego de los cuatro a seis meses de edad. Los médicos dicen que, si un bebé padece de eczema severo o de alguna otra alergia a alimentos, puede ser recomendable darle al niño su primera prueba de un producto de maní en la oficina del médico.
“Hemos aprendido que no es bueno dilatar la introducción de alimentos altamente alergénicos”, dice la Dra. Hanadys Ale, especialista en inmunología y alergia pediátrica de Joe DiMaggio Children’s Hospital en Broward. En términos sencillos, comenta, es “mostrarle al sistema inmunológico desde temprano quién es el potencial chico malo para que no tenga tiempo de desarrollar sensibilidad.”
La introducción temprana de alimentos de alto riesgo lleva el mensaje a las células de que no cree anticuerpos, dice.
A causa del peligro potencial de asfixia, los manís completos o los pedazos de maní no se deben dar a los bebés. Los médicos recomiendan un puré suave de maní o una merienda que tenga mantequilla de maní como ingrediente para niños en mediano y bajo riesgo de alergias al mismo.
Sobre la baja incidencia de las alergias a este producto en niños israelitas, la respuesta puede ser Bamba, un bocadillo con sabor a mantequilla de maní preparado de maíz inflado y manufacturado en Israel. “Bamba se da a los niños desde muy temprano para comer como merienda”, dice Ale.
Mimi Whitefield puede ser contactada en mimiwhitefield@gmail.com o en Twitter @heraldmimi
Ayuda para alergia a alimentos
Para más información del programa de inmunoterapia oral de Joe DiMaggio Children’s Hospital, llame al Departamento Pediátrico de Inmunología y Alergia: 954-265-3030.
Los nueve alérgenos alimentarios principales
Estimados de aquellas personas en la población de Estados Unidos con alergias a alimentos específicos en estudios de 2018 y 2019.
Crustáceos: 8.2 millones
Leche: 6.1 millones
Maní: 6.1 millones
Frutos secos: 3.9 millones
Huevos: 2.6 millones
Peces de aleta: 2.6 millones
Trigo: 2.4 millones
Soya: 1.9 millones
Ajonjolí: .7 millones
Fuente: Food Allergy Research & Education (FARE)