Salud

La singular historia del plasma rico en plaquetas, una de las maravillas de la medicina moderna 

Hace poco más de 15 años, fui el primero en la ciudad de Miami que utilizó una nueva tecnología llamada Plasma Rico en Plaquetas en afecciones ortopédicas. Sin embargo, casi dos décadas después, esta sigue siendo una importante herramienta, junto con las células madre, en mi lucha contra el dolor que sufren mis pacientes, no importa dónde o cuál sea el origen. Esta es la historia de cómo lo encontré.

Corría el año 2004 y muchos de los pacientes que se presentaban en mi oficina, localizada en Coral Gables ─con afecciones dolorosas ya fuera en la columna, rodillas u hombros─, habían visitado sin éxito una larga lista de doctores y todos habían sido tratados con cortisona.

La cortisona es un medicamento sintetizado en el laboratorio desde los años 1950. Esta imita al cortisol de nuestro cuerpo, el cual es secretado por las glándulas suprarrenales cuando estamos en una situación de peligro o estrés. No podemos pasar por alto que la cortisona y sus derivados han salvado, y salvan, millones de vidas en enfermedades autoinmunes o reacciones alérgicas. No obstante, su función en el tratamiento de los dolores crónicos disminuye cada vez que se usa y aumentan sus efectos colaterales, ya que, al igual que su pariente el cortisol, son sustancias requeridas en situaciones extremas, no para el uso continuo.

Ante este dilema, después de un año de investigaciones buscando una medicina alternativa a la cortisona, encontré algo totalmente diferente. En lugar de una sustancia química, que era mi objetivo, por primera vez tuve acceso a trabajar con células del propio organismo, en este caso las plaquetas.

Las plaquetas son pequeñas estructuras como fichas de dominó que circulan en nuestro cuerpo y, según lo que había aprendido durante mis estudios, su función era detener el sangrado de una herida, una vez activadas, adhiriéndose unas a las otras. Sin embargo, las nuevas investigaciones mostraban que, además, ellas al activarse iban a producir, de manera natural, dos sustancias claves en el control de la inflamación: las citoquinas y los factores de crecimiento. O sea, que hacen la misma función que la cortisona pero es aproximadamente 50 veces más potente y, lo más importante, sin causar ningún efecto colateral.

Un día del 2004, mi amigo y gran científico Frank Stephenson me mostró uno de los primeros dispositivos que automáticamente separaba las plaquetas y el plasma. Desde ese día, empecé a ver la gran diferencia con la cortisona. Y digo esto ya que existe dentro y fuera de los Estados Unidos la creencia de que el PRP puede ser obtenido con una centrífuga, pero su calidad es pésima.

A través de estos más de 15 años pudiera afirmar que pocos médicos dentro y fuera de los Estados Unidos han trabajado tantos casos con PRP. Amigos, deportistas profesionales, campeones olímpicos, dignatarios, personas de a pie, familiares y, por supuesto, me incluyo yo, hemos usado nuestras propias plaquetas para curar tanto problemas graves ─lumbagos, ciáticas, nervios pinchados, artritis de rodillas, caderas, hombros, dolores intratables─ como problemas más sencillos ─espolones, tendinitis y bursitis.

La diferencia con la cortisona es su gran efectividad a largo plazo y, por supuesto, la ausencia de efectos indeseados, especialmente en personas diabéticas, hipertensas, cardíacas o con problemas renales.

Ya sabe usted que esta maravilla médica, se obtiene de su propia sangre y no en un laboratorio, como les he venido diciendo a mis pacientes por los últimos 15 años, “usted ha entrado portando la solución a su problema”.

El doctor Ramón Castellanos es doble board certificado en manejo del dolor, ortopedia y rehabilitación; graduado en Cornell University, New York. Es pionero en tratamientos con células madre y biológicos. Tratamos dolores (calcañal, rodilla, cadera, lumbago y ciática). Para programar una consulta, llame al 305-250-2355. Síganos en FB usastemcell, y en todas las redes sociales, o en nuestra página web usastemcell.com. Pueden comunicarse con el Dr. Castellanos a través de stemdoc305@gmail.com

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