Homenaje para un colega y amigo, el Dr. José A. Soto
Hoy quisiera dedicar un pequeño espacio para celebrar la vida de mi amigo y colega, el doctor José Antonio Soto Padrón. Él se nos fue la semana pasada a causa de esta terrible pandemia del COVID-19. Tony ─como cariñosamente lo llamábamos─ y yo, nos conocimos durante nuestra adolescencia y realizamos los estudios médicos en Cuba juntos. Era un excelente estudiante, alegre y ocurrente. Los dos llegamos a este gran país al mismo tiempo, después de sendas odiseas, casi comparables con las del mítico Ulises.
Después, nos reunimos una vez más para pasar los boards de los Estados Unidos, posiblemente los exámenes más rigurosos del planeta en materia médica y juntos los vencimos. Yo me fui a Nueva York a completar una residencia quirúrgica y Tony se quedó completando una de medicina familiar aquí, en nuestra querida Miami. Después, como especialistas ambos, decidimos abrir nuestras propias oficinas médicas.
Aunque no volvimos a coincidir, ambos estábamos al tanto de los logros del otro. Nuestro denominador común fue la creación. Éramos creadores naturales, nos lanzábamos al reto profesional, cada uno en su especialidad. En mi caso, hace más de 15 años, empecé como pionero de la ciudad a trabajar con productos biológicos, o sea el Plasma Rico en Plaquetas (PRP) ─le sugiero leer mi artículo a principios de mes sobre esta alternativa─ y más tarde empecé a aplicar las células madre tanto autólogas (del individuo) como alógenas (de tejido placentario).
Ambos luchamos por alcanzar la excelencia, en su caso la medicina familiar; en mi caso, cambiar el concepto de cómo tratar las enfermedades ortopédicas y de columna. En lugar de confiar en la infiltración de una medicina, como la cortisona y sus derivados, hacer esta infiltración con células. Ya que estas últimas van a producir sustancias muy diferentes a una medicina; y son de 25 a 50 veces más potentes para controlar la inflamación. Además, a diferencia de las medicinas modifican positivamente la enfermedad; es decir, regeneran el tejido gastado ─en el caso de las rodillas, caderas, tobillos, manos y hombros con artritis─ o rellenan los desgarres ─de los meniscos y del manguito rotador en el hombro─ y también cierran las rupturas discales de las hernias. A propósito, la cirugía es incapaz de lograr esto.
Mi amigo, el doctor Soto, seguía mis éxitos de la misma manera que yo seguía los suyos. Los dos aprendimos a ser grandes comunicadores, ya sea en el radio o la televisión y, cuando seguía sus intervenciones, a quien veía era al mismo colega de la juventud; solo que en diferentes escenarios. Él por su parte me veía como el mismo colega de clase de hace más de tres décadas.
Además, ambos estábamos orgullosos de nuestros hijos, del legado de tantos años de esfuerzo. Ellos son el reflejo de quiénes somos y de adónde vamos, y de por qué venimos abriéndonos un espacio dentro de los Estados Unidos, el país más competitivo del mundo y cómo lo encontramos.
Las células madre y los biológicos cambiaron mi manera de ver la medicina, el gremio médico es conservador en extremo. Yo me considero liberal entre el pensamiento médico actual. Y fue esa ideología de inconformidad la que me hizo inclinarme por el uso de células y no de la medicina que aprendí y que requieren la mayoría de los seguros, regidos todos por el pensamiento médico conservador. Es por ello y no por otra razón que la mayoría de los seguros se sienten incómodos en adicionar y sustituir mis tratamientos con un nivel de éxito de 80 por ciento como lo demuestro científicamente en mis dos publicaciones actuales en revistas científicas en los Estados Unidos, una de rodilla y otra de columna.
Ha partido un guerrero, un comunicador, un amigo y colega con el que me sentía identificado y no puedo dejar pasar por alto este artículo, porque éramos muy similares. Vuela alto, amigo, que algún día nos volveremos a encontrar.
El doctor Ramón Castellanos es doble board certificado en manejo del dolor, ortopedia y rehabilitación; graduado en Cornell University, New York. Es pionero en tratamientos con células madre y biológicos. Tratamos dolores (calcañal, rodilla, cadera, lumbago y ciática). Para programar una consulta, llame al 305-250-2355. Síganos en FB usastemcell, y en todas las redes sociales, o en nuestra página web usastemcell.com. Pueden comunicarse con el Dr. Castellanos a través de stemdoc305@gmail.com