¿Se puede reparar el daño de una hernia discal con células madre?
Meses atrás, antes de que comenzara la crisis del COVID-19, atendí a un paciente que padecía de intensos dolores debido a una hernia discal, una de las causas más frecuentes de dolor crónico en la zona inferior de la espalda. Y este había llegado a nuestra consulta porque el dolor imposibilitaba sus actividades diarias y pedía una evaluación.
Después de realizarle un MRI (Imágenes por Resonancia Magnética, por sus siglas en inglés), este mostró las condiciones de la zona en que se encontraba la hernia. Al saber los resultados del MRI, el paciente quiso saber sus opciones.
Le expliqué que la Medicina Regenerativa es una nueva especialidad dedicada a mejorar y curar, no con productos químicos como pastillas o inyecciones ni tampoco con cirugía. Se basa en la aplicación de células vivas o los productos biológicos de estas.
Pero regresemos al tema de las hernias discales; estas son el resultado de una fuerza aplicada a una estructura en nuestra columna llamada disco intervertebral, algunas veces algo tan sencillo como un estornudo puede originarlas. Y esto puede suceder a cualquier edad, después de la adolescencia.
Se dice en términos científicos que más del 90 por ciento de las personas han tenido una hernia discal en su vida, muchos hasta dos o tres. Se manifiestan con dolor en la región lumbar, cadera, conocido como lumbago y muchas veces con dolor en la pierna, que conocemos como ciática. Se pudiera padecer de este mal por años.
La soluciones hasta ahora eran las medicinas para el dolor como antiinflamatorios, que causan daño a las paredes del estómago o de los riñones, u opioides que causan adicción y dependencia. Otra posible opción es una cirugía en la columna; en esta se colocan tornillos y cajas de metal. Sin embargo, según la propia Academia de Cirugía solo se logra un 50 por ciento de éxito con las cirugías.
Sin embargo, el uso de los biológicos, las células madre y el ozono medicinal pueden tener un resultado muy superior a la cirugía; y este tratamiento disminuye el tiempo de recuperación a un tercio del tiempo de reparación con una cirugía.
Este tratamiento funciona de forma diferente; en algunos casos, primero se aplica el ozono medicinal (O2O3) para disolver la hernia o lo que queda de ella; después las células madre y/o los biológicos influyen sobre la lesión o daño y literalmente obligan, o mejor dicho estimulan, a las células dentro del disco dañado a crecer y rellenar el área lesionada con tejido sano, además de eliminar la escara o queloide en el nervio o raíz afectada.
En el caso de este paciente, le di las opciones de la Terapia Regenerativa: podemos utilizar las células madre derivadas de placenta y, como alternativa, varías inyecciones de Plasma Rico en Plaquetas (PRP). “No me inclinaría a utilizar sus propias células madre, ya que usted tiene más de 65 años y estas se tornan más escasas y menos funcionales; además, el procedimiento conlleva riesgo y los dos anteriores no”, le dije.
Primero quiero que todos comprendan que ninguna de las dos opciones son medicinas sintetizadas en un laboratorio. Son células que producen sustancias únicas; y, hasta el día de hoy, solo estas estimulan el despertar de las células en senencia.
En este punto, el uso de antiinflamatorios o medicinas para el dolor ─en otras palabras, toda sustancia química sintética, conocida por “medicinas”─ va a disminuir la respuesta de dolor, sin modificar la inflamación o sacar las células de la senencia. El ciclo continúa su camino hacia la destrucción de las células.
Hoy día, hemos demostrado científicamente que los factores de crecimiento y las citoquinas, no solo acaban con la inflamación crónica sino que “despiertan” a las células en senencia. Y estas son capaces de empezar a funcionar, y a dividirse en más células, lo que se traduce en regeneración del tejido que estaba dañado. Todos los pacientes responden alrededor de las seis semanas de tratamiento, en dependencia de la edad del tejido, las personas más “jóvenes”, en sus 50, responderán más rápido que aquellas un poquito “menos jóvenes”, en sus 70.
Mi paciente decidió utilizar las células derivadas de placenta como le recomendé. Y su elección fue muy buena, pues, en estos momentos y por los últimos cinco años, no existe un mejor tratamiento para las hernias discales.
El doctor Ramón Castellanos es doble board certificado en manejo del dolor, ortopedia y rehabilitación; graduado en Cornell University, New York. Es pionero en tratamientos con células madre y biológicos. Tratamos dolores (calcañal, rodilla, cadera, lumbago y ciática). Para programar una consulta, llame al 305-250-2355. Síganos en FB usastemcell, y en todas las redes sociales, o en nuestra página web usastemcell.com. Pueden comunicarse con el Dr. Castellanos a través de stemdoc305@gmail.com