Las células madre y biológicos pueden vencer el dolor
Debo confesar que, en las últimas dos décadas, mis dos peores experiencias en cuanto al miedo y la ansiedad han sido Septiembre 11 de 2001 (9-11); y estos últimos seis meses que hemos estado inmersos en la pandemia del coronavirus.
Es difícil imaginar que alguien tenga que vivir por meses o años con miedo y ansiedad, cada día o la mayor parte del tiempo. Sin embargo, esto puede ser muy común y recibe el nombre de dolor crónico.
El dolor crónico dista mucho del dolor que experimentamos cuando nos golpeamos o nos herimos con un instrumento cortante. El dolor crónico persiste cada día y está acompañado muchas veces de sensaciones raras, fatiga y hasta depresión.
Como les dije, el dolor crónico es muy común y lo sufren aquellas personas afectadas de enfermedades muy frecuentes. Estas pueden ser discos herniados lumbares o cervicales, artritis en las rodillas, los hombros, las caderas o tobillos, ruptura de tendones, en los hombros o de meniscos en una rodilla, migrañas y cefaleas, problemas con la articulación mandibular y un sinnúmero de neuropatías periféricas, incluidas las diabéticas y la fibromialgia.
El dolor crónico se convierte en el centro de sus vidas y, por un período, los pacientes se sumergen en un mundo de visitas a diferentes médicos, pastillas, inyecciones, bloqueos, sesiones de terapia, acupuntura y diferentes cirugías. Y un día llegan a la frustrante realidad: el dolor persiste, a pesar de todos estos esfuerzos.
Actualmente, incluso en medio de esta pandemia, sabemos que el dolor crónico es tratable y que podemos vencerlo con la ayuda de la Medicina Regenerativa o Terapia de Células Madre y biológicos.
La diferencia con los métodos que usted conoce -antiinflamatorios, opioides, relajantes, terapias físicas con ultrasonido, estimulación eléctrica y ejercicios, así como infiltraciones y bloqueos con cortisona- es que estos van a tratar el dolor y no la causa. Y ninguno de ellos va a restaurar el disco, el nervio, el cartílago o el tendón para que realice sus funciones como eran antes de que la enfermedad atacara.
Solo los tratamientos con células madre y biológicos como el PRP (o Plasma Rico en Plaquetas) basan su acción en modificar la causa; o sea, van a cambiar radicalmente la condición del cartílago, el menisco, o el disco intervertebral. Ellas van a producir (la palabra correcta es secretar ya que son células), dos grupos de sustancias activas en el organismo: citoquinas antiinflamatorias y factores de crecimiento.
Estas sustancias empiezan a revertir la inflamación de inmediato: detienen la producción de toxinas, impidiendo que más células mueran, y estimulando su reproducción. A diferencia de las medicinas, terapias, infiltraciones y bloqueos, no hay que repetir el tratamiento varias veces. Con una sola aplicación se logra controlar la inflamación; detener la producción de toxinas y permitir que las células se recuperen. Y esto sucede en un período de convalecencia de seis semanas; en dependencia de la edad del individuo o el grado de daño celular.
Una vez que las citoquinas y factores controlen la situación, el dolor comienza a desaparecer progresivamente de la misma forma que este apareció, para sorpresa del propio individuo. El paciente se sentirá cada día mejor, sin necesidad de medicinas. Y, unas pocas semanas después, la mayoría de los pacientes pueden dejar de tomarlas. Recuerde: no existe una sola razón para que usted siga viviendo con dolor crónico. No cabe la menor duda: las células madre y biológicos lo pueden vencer. Y testigo de ello son los más de 10,000 pacientes exitosamente tratados.
El doctor Ramón Castellanos es doble board certificado en manejo del dolor, ortopedia y rehabilitación; graduado en Cornell University, New York.
Esta historia fue publicada originalmente el 15 de septiembre de 2020, 0:07 p. m..