Salud

El impacto que tiene el COVID en el corazón

Larry VanDusseldorp, de 51 años y su esposa, Louise VanDusseldorp, de 63 años, em su casa en Hollywood, Florida. Larry dió positivo al COVID-19 el primero de oactubre. Regresó a trabajar 24 días después. A fines de noviembre sufrió un ataque al corazón causado por coágulos relacionados con el COVID.
Larry VanDusseldorp, de 51 años y su esposa, Louise VanDusseldorp, de 63 años, em su casa en Hollywood, Florida. Larry dió positivo al COVID-19 el primero de oactubre. Regresó a trabajar 24 días después. A fines de noviembre sufrió un ataque al corazón causado por coágulos relacionados con el COVID. mocner@miamiherald.com

Cuando Larry VanDusseldorp, un hombre de 51 años en buen estado físico, contrajo COVID-19 el 1 de octubre, lo supo de inmediato. Comenzó a sentir escalofríos en medio de la noche y progresó a través de la gama clásica de síntomas del coronavirus.

Después de dar positivo a la prueba para detectar el virus en Memorial Regional Hospital en Hollywood, se tomó las siguientes tres semanas de descanso para recuperarse y regresó a trabajar el 25 de octubre.

Pero su pelea con el coronavirus estaba lejos de terminar. Aunque sintió que sus síntomas de COVID eran relativamente leves, a fines de noviembre todavía no se sentía al 100 por ciento. A pesar de una tos persistente, decidió reanudar carreras cortas.

Durante su carrera del 29 de noviembre, notó que su corazón estaba acelerado. Cuando llegó a la casa, su reloj Apple indicaba que su frecuencia cardíaca era alta y luego baja.

“Empecé a sudar profusamente. Apenas podía levantarme y tenía dificultad para respirar”, mencionó VanDusseldorp. “Me volví hacia mi esposa y le dije: ‘Llévame al hospital de inmediato. Estoy teniendo un ataque al corazón”.

El hombre, residente de Hollywood, tenía razón.

Ese día, VanDusseldorp se unió a un número cada vez mayor de pacientes post-COVID que después de aparentemente recuperarse del virus experimentan cardiomiopatía (enfermedad en el músculo cardíaco), latidos cardíacos irregulares o coágulos de sangre.

“Como resultado del COVID, desarrollé coágulos de sangre. Tenía un bloqueo del 100 por ciento de la arteria [principal izquierda del corazón]”, dice VanDusseldorp, que se sometió a una prueba de esfuerzo cardíaco en marzo de 2020 y recibió un certificado de buena salud.

El Dr. Eric Rosen, que estaba de guardia, llegó al Memorial Regional en minutos y realizó una cateterización cardíaca y colocó un stent o endoprótesis vascular.

VanDusseldorp, quien volvió a nacer en Memorial Regional, atribuye a la rápida atención que recibió el salvarle la vida. “Bien podría haber sido el lugar donde la vida comienza y termina”, expresa.

Impacto del COVID en el corazón

Lo que se ha vuelto cada vez más claro a medida que pasan los meses de la pandemia y a medida que crece la experiencia de los médicos con el COVID-19, es que no es solo un virus que afecta los pulmones o el sistema respiratorio.

Dr. Gervasio Lamas, director de cardiología de Mount Sinai Medical Center en Miami Beach.
Dr. Gervasio Lamas, director de cardiología de Mount Sinai Medical Center en Miami Beach.

“El COVID no discrimina. Realmente es un virus que afecta a múltiples sistemas de órganos en el cuerpo”, dice el Dr. Gervasio Lamas, director de medicina y jefe de cardiología de Mount Sinai Medical Center en Miami Beach. “Afecta al corazón de varias formas diferentes”.

El virus puede ingresar directamente al músculo cardíaco y causar daño, o puede desencadenar la llamada tormenta de citocinas, la liberación por parte del sistema inmunológico de un diluvio de proteínas inflamatorias llamadas citocinas, que causa daños colaterales al corazón, dice el Dr. Raúl Mitrani, cardiólogo e investigador de la Escuela de Medicina Miller en la Universidad de Miami.

Otros mecanismos parecen causar coágulos de sangre, y “solo el estrés de una infección por COVID-19 puede tener un efecto adverso en el corazón”, dice Mitrani.

El Dr. Jaime Hernández-Montfort, director de investigación cardiovascular de Cleveland Clinic Florida en Weston, habla con sus pacientes.
El Dr. Jaime Hernández-Montfort, director de investigación cardiovascular de Cleveland Clinic Florida en Weston, habla con sus pacientes. Cortesía/Cleveland Clinic Florida

La presión arterial baja asociada con las infecciones virales también puede empeorar los problemas de los pacientes cardíacos, dice el Dr. Jaime Hernández-Montfort, director de investigación cardiovascular de Cleveland Clinic Florida en Weston.

Los niveles bajos de oxígeno y las lesiones en los pulmones causadas por el virus también ejercen más presión en el corazón, dice.

La afectación cardíaca puede provocar más complicaciones tanto para los pacientes de COVID con antecedentes de enfermedad cardiovascular como para aquellos sin problemas cardíacos previos, y puede dificultar el tratamiento del virus.

Más ataques cardíacos

Rosen, director de servicios cardíacos de Memorial Regional, dice que hace unos siete meses, cuando la pandemia se propagó ampliamente, comenzó a ver más ataques cardíacos en hombres saludables como VanDusseldorp.

“Veo a muchos pacientes que no se sienten bien y que no tenían problemas cardíacos antes del COVID”, comenta. “En este caso, definitivamente deberían consultar con un cardiólogo”.

Los médicos de la Escuela de Medicina Miller en la Universidad de Miami encontraron que entre el 20 y el 30 por ciento de los pacientes hospitalizados con coronavirus mostraba alguna evidencia de afectación del miocardio.

El Dr. Jeffrey Goldberger, director de la división cardiovascular de la Escuela de Medicina Miller en la Universidad de Miami.
El Dr. Jeffrey Goldberger, director de la división cardiovascular de la Escuela de Medicina Miller en la Universidad de Miami. Cortesía/Universidad de Miami

Se encontró que alrededor del 30 por ciento de los pacientes hospitalizados con el virus tenían niveles elevados de troponina, una proteína del músculo cardíaco que se usa principalmente para detectar ataques cardíacos, pero que también puede ser un indicador de cualquier daño al corazón, dice el Dr. Jeffrey Goldberger, director de la división cardiovascular de la Escuela de Medicina Miller en la Universidad de Miami.

“Inicialmente pensamos que los que estaban en mayor riesgo eran aquellos con casos más graves de COVID, pero no siempre es así”, dice Mitrani.

Estudio alemán plantea preocupaciones del impacto cardíaco del COVID

Los investigadores de la Universidad de Miami comenzaron a centrarse en el vínculo entre el virus y las complicaciones del corazón luego de que en julio se publicara un estudio alemán “que despertó preocupación”, menciona Goldberger.

El estudio encontró que 78 de cada 100 pacientes que tenían COVID mostraron algún hallazgo anormal del corazón en una resonancia magnética y que el 60 por ciento de los pacientes mostró evidencia de inflamación cardíaca. De los 100 pacientes, dos tercios no habían estado lo suficientemente enfermos con COVID como para requerir hospitalización.

Los investigadores de la Universidad de Miami estaban particularmente preocupados por las implicaciones en los atletas ya que el estudio sugirió que incluso los casos leves podrían producir daño cardíaco en muchos pacientes.

“Los atletas no deberían realizar ningún programa de ejercicio intenso si tienen inflamación cardíaca. Necesitan que el corazón descanse”, menciona Goldberger.

Pero un examen más cuidadoso de los datos alemanes mostró que muchos pacientes del estudio tenían condiciones subyacentes. “No creemos que esos números sean precisos”, dice Mitrani.

Protocolo de Miami examina los corazones de atletas

Los investigadores de la Universidad de Miami desarrollaron lo que ellos llaman el protocolo de Miami, una serie de pruebas que evalúan el estado físico y la salud cardíaca de los atletas después de que dan positivo al COVID.

A diferencia del estudio alemán, una resonancia magnética no forma parte del examen de rutina y solo se realiza si las otras pruebas indican una afección cardíaca más grave.

De los más de 120 atletas profesionales y universitarios examinados según el protocolo de Miami, solo del 4 al 5 por ciento mostró anomalías cardíacas, explica Goldberger. La mayoría había tenido síntomas leves de COVID y ninguno fue hospitalizado.

“Es reconfortante saber que hay una incidencia relativamente baja de daño o inflamación entre los atletas, pero ellos llevan su corazón al límite, por lo que es importante saber si necesitan descansar o tomar medicamentos después del COVID”, dice Mitrani.

No solo se recomienda el protocolo de Miami para los atletas universitarios y profesionales después del COVID, comenta Goldberger, sino también para los atletas recreativos.

“Existen formas diversas en las que el virus COVID-19 puede dañar el corazón”, dice Goldberger.

Entre ellos están:

Coágulos: parece que el COVID-19 puede afectar el sistema de coagulación al hacer que el factor de coagulación de la sangre reaccione de forma exagerada. “La sangre es un poco más pegajosa, lo que la hace más propensa a coagularse”, dice Rosen. El COVID-19 también puede estar causando algún tipo de disfunción en los vasos sanguíneos pequeños. La relación entre los coágulos y el COVID es objeto de estudios en curso, explica Rosen.

También se está debatiendo si administrar anticoagulantes a pacientes con COVID es el mejor protocolo, menciona Lamas.

Fibrilación auricular: El COVID también parece desencadenar la fibrilación auricular (FA), un ritmo cardíaco irregular que puede provocar coágulos de sangre, accidentes cerebrovasculares, insuficiencia cardíaca y otras complicaciones. Puede causar problemas de coagulación y las personas que la padecen tienen un riesgo cinco veces mayor de sufrir un accidente cerebrovascular.

“La mayoría de los pacientes con arritmias (latidos cardíacos irregulares) han tenido problemas antes del COVID”, dice Mitrani, “pero la inflamación y el estrés también pueden desencadenar problemas de arritmia”.

Síndrome de taquicardia ortostática postural: comúnmente conocido como POTS, esta afección hace que el corazón se acelere de manera anormal y la frecuencia cardíaca aumente significativamente cuando una persona se levanta de una posición sentada o reclinada. Algunos investigadores creen que el coronavirus puede desencadenar síntomas similares a los de POTS.

Miocarditis: Esta inflamación del músculo cardíaco sigue siendo una complicación relativamente rara del COVID-19, pero puede causar problemas graves y puede ser mortal. Los científicos creen que el virus puede unirse a los receptores ACE2 que se encuentran en el páncreas, el intestino delgado, los tejidos grasos, los riñones y el corazón, causando infección e inflamación.

“La proteína pico del virus es como la llave y el receptor ACE2 es como el ojo de la cerradura, lo que permite que el virus entre en las células del cuerpo”, dice Goldberger. “El corazón es muy rico en estos receptores ACE2”.

Hernández-Montfort, de Cleveland Clinic, dice que está comenzando a ver más casos de enfermedades del corazón. “Mi sensación es que hay muchas lesiones de miocardio sin diagnosticar”, dice.

La enfermedad fue noticia en diciembre cuando la estrella de la Universidad de Florida, Keyontae Johnson, colapsó repentinamente en la cancha durante un partido de baloncesto en Tallahassee.

Más tarde se le diagnosticó miocarditis aguda, que según Gator Sports “puede estar relacionada con una infección anterior por COVID-19”.

Cualquiera que comience a mostrar síntomas como fatiga, malestar en el pecho, dificultad para respirar o simplemente no sentirse bien después de una infección de COVID-19 debe visitar a su médico de cabecera, quien lo referirá a un cardiólogo de parecer que hay una afección del corazón, dice Hernández-Montfort.

“Un paciente podría simplemente decir: ‘Tengo síndrome post-COVID’ e ignorarlo, pero es mejor que lo atiendan”, dice.

Síndrome de corredores de larga distancia

Algunos pacientes presentan síntomas meses después de haber dado negativo en la prueba de COVID-19. Estos, llamados, corredores de larga distancia a menudo se quejan de dolor en el cuerpo y las articulaciones, tos persistente, confusión mental, fatiga, así como síntomas más comúnmente asociados con problemas cardíacos como dolor en el pecho, dificultad para respirar y palpitaciones cardíacas.

El síndrome de corredores de larga distancia puede afectar a pacientes que han tenido síntomas leves, así como a aquellos que han sido hospitalizados con COVID-19.

A veces, los pacientes llegan a un período de seis a nueve meses después de su episodio de COVID-19 y simplemente no mejoran, dice el Dr. Norman Gaylis, reumatólogo de Aventura.

“Creemos que la respuesta del cuerpo al COVID no va a desaparecer”, expresa Gaylis. Aunque no es cardiólogo, dice que se involucró con corredores de larga distancia porque trata enfermedades relacionadas con el sistema inmunológico, en este caso el sistema de citocinas.

Los médicos dicen que parece que las citocinas, que defienden al cuerpo contra las infecciones, se liberan en cantidades tan altas que dañan los órganos, incluido el corazón.

“Es realmente la respuesta del cuerpo al COVID, en lugar del COVID en sí” lo que está afectando a los corredores de larga distancia y ese es su enfoque, dice Gaylis.

Dice que trabaja mano a mano con cardiólogos y que referiría un paciente a un cardiólogo si tuviera una arritmia, por ejemplo, mientras se concentra en cómo tratar la respuesta inflamatoria general.

Actualmente, está tratando de reclutar a 20 pacientes que hayan tenido COVID, pero cuyos síntomas han persistido durante más de dos meses después, para un estudio exploratorio del fármaco experimental Vyrologix (leronlimab).

“Esperamos tener las aprobaciones finales de la Administración de Alimentos y Drogas (FDA, por sus siglas en inglés) para el estudio en las próximas dos semanas y comenzar a tratar a los transportistas con el medicamento en marzo”, expresa Gaylis.

Otros tres lugares en el país también estarán involucrados en el estudio del fármaco, un inhibidor de la entrada viral, para el tratamiento del coronavirus prolongado.

Mientras tanto, el Dr. Lamas, de Mount Sinai, dice que su mejor consejo para los pacientes cardíacos durante la pandemia es uno simple: “No contraiga COVID”.

“Hasta que la vacuna esté ampliamente disponible, la mascarilla es su vacuna”, dice. “Tan pronto como pueda recibir una vacuna, hágalo”.

“Tengo muchos pacientes a los que les gusta ir a un restaurante todos los sábados, almorzar todos los domingos y salir a comer al menos una vez durante la semana”, comenta Lamas. “Si haces eso y comes en el interior, existe un riesgo”.

Mitrani dice que, durante la pandemia, es importante mantener un peso saludable, ingerir una buena dieta y hacer ejercicio. “Todos hemos oído hablar de pacientes que aumentaron el COVID 19 (libras)“ mientras estaban en cuarentena en casa, comenta.

“Uno de los mensajes que no se transmite es que la pandemia debería ser un llamado a todos para que se pongan en forma”, menciona Mitrani. También es importante asegurarse de que los niveles de azúcar en sangre, colesterol, presión arterial y estrés estén bajo control, dice.

El estrés puede tener un efecto en las enfermedades del corazón

Todo el mundo sufre más estrés durante la pandemia, pero el vínculo entre el estrés y las enfermedades cardíacas aún está bajo estudio, según la Asociación Americana del Corazón.

Sin embargo, el estrés puede aumentar la inflamación, lo que puede desencadenar niveles altos de presión arterial y colesterol, lo que aumenta el riesgo de que las personas padezcan enfermedades cardíacas.

“El estrés en general es muy malo para la salud cardiovascular”, dice Rosen. “Los pacientes deben aprender a controlarlo y tratar de no ponerse en situaciones estresantes”.

“Estoy tratando de no experimentar ansiedad, trato de mantener la calma”, dice VanDusseldorp, quien está esperando por un estudio en marzo para medir la eficiencia de su corazón y el alcance de su recuperación.

“No veo las noticias. HGTV se ha convertido en mi amigo”, menciona. “Después del COVID, es un nuevo juego de pelota y tengo que estar muy consciente de lo que me dice mi cuerpo”.

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