Salud

Aumento de ataques al corazón entre los pacientes más jóvenes

La proporción de jóvenes que sufre un ataque al corazón ha aumentado en un dos por ciento anual durante los últimos 10 años.
La proporción de jóvenes que sufre un ataque al corazón ha aumentado en un dos por ciento anual durante los últimos 10 años. KRT

Las enfermedades prematuras del corazón, principalmente los ataques cardíacos, se están volviendo, lamentablemente, más comunes. Si bien la edad promedio para un primer ataque al corazón en los hombres es de 64 años, 70 para las mujeres, entre el cuatro y el 10 por ciento de todos los ataques cardíacos ocurren antes de los 45 años. La mayoría de esos ataques al corazón ocurren en hombres.

Los problemas cardiovasculares se consideran una enfermedad de “adultos mayores” “porque cuando las personas llegan a los 60 años, la enfermedad ya ha tenido mucho tiempo para progresar”, explica el Dr. Tarak Rambhatla, cardiólogo del Instituto Cardíaco y Vascular de Baptist Health en Miami. Pero a lo largo de los años, él y otros cardiólogos han observado un aumento preocupante en los pacientes más jóvenes.

“Definitivamente veo esto en mi práctica”, agrega. “Entre el 15 y el 20 por ciento de los pacientes más jóvenes que estoy atendiendo ahora muestran algún nivel de desarrollo de placa”.

Los ataques al corazón en personas jóvenes están en aumento

Este aumento de enfermedades cardíacas entre los jóvenes se produce en un momento en que Estados Unidos está registrando menos ataques al corazón debido al uso de estatinas (medicamentos para reducir el colesterol) y a la disminución del tabaquismo. Sin embargo, la proporción de jóvenes que sufre un ataque al corazón ha aumentado en un dos por ciento anual durante los últimos 10 años, de acuerdo con una investigación presentada en la conferencia científica anual del American College of Cardiology en 2019.

Aunque un ataque al corazón puede ocurrir rápidamente, la acumulación de placa se desarrolla con el paso de los años. Esta sustancia pegajosa compuesta de colesterol, calcio, grasa y otras sustancias, eventualmente hace más estrechas y endurece las arterias, lo que limita el flujo de sangre. Esto se conoce como arteriosclerosis.

El bloqueo arteriosclerótico en las arterias coronarias es el principal responsable de los ataques al corazón en personas de 45 años o menos, al igual que en los pacientes mayores. Sin embargo, la diferencia entre los pacientes mayores y los más jóvenes es que las personas mayores tienden a tener dos o tres arterias enfermas, mientras que los pacientes más jóvenes suelen tener una.

Los médicos también informan que los pacientes más jóvenes, en mayor cantidad que sus contrapartes mayores, abusan de sustancias, a saber, marihuana y cocaína.

Por supuesto, no todos los ataques cardíacos en adultos jóvenes pueden atribuirse a bloqueos. Otras condiciones médicas entran en juego, pero en la minoría. El cuatro por ciento de los ataques al corazón de los pacientes más jóvenes se deben a anomalías congénitas, el cinco por ciento a coágulos de sangre y otro cinco por ciento a trastornos diversos. Aproximadamente el seis por ciento se desencadena por una variedad de causas, desde la radioterapia para los tumores de pecho hasta los traumas de pecho.

Las dietas deficientes, la falta de ejercicio y el tabaquismo son los principales responsables

Sin embargo, las elecciones de estilo de vida cargan con la mayor parte de la culpa. “Estamos encontrando los mismos factores de riesgo independientemente de la edad”, dice el Dr. Carl E. Orringer, cardiólogo de University of Miami Health System. “Diabetes, tabaquismo, presión sanguínea alta, colesterol alto, estilo de vida sedentario”.

Aún más, estos factores no solo conducen a un ataque cardíaco. También pueden desencadenar accidentes cerebrovasculares en el grupo de 45 años o menos. “Mucha gente piensa que porque son jóvenes no les puede pasar”, añade Orringer. “Pero pasa. Está sucediendo. No es imposible”.

¿Qué tan temprano ven los médicos estos factores de riesgo?

La Dra. Yadira Martínez, directora de cardiología ambulatoria de Nicklaus Children’s Hospital, ha visto más niños hipertensos en su práctica, así como niños con colesterol alto y niveles elevados de azúcar en sangre. “Ayer vi a 3 o 4 niños con hipertensión”, dice. “Y eso no es poco frecuente”.

La mayoría de sus pacientes tienen sobrepeso o son obesos. Rara vez hacen ejercicio. El control de peso es un problema porque sus padres también tienden a ser obesos, explica, y señala que hasta el 80 por ciento de los niños con sobrepeso u obesidad crecerán para enfrentar el mismo problema que los adultos.

“Los factores de riesgo que se ven en la infancia resultan en el daño que se ve en los adultos”, dice. “No sucede de la noche a la mañana”.

Daño arterial en adolescentes sobrepeso y en adultos jóvenes

Un estudio publicado en Journal of the American College of Cardiology lo confirma. Cuando el daño a las arterias comienza en la adolescencia y en los 20, debido a los altos niveles de LDL (lo que la gente llama “colesterol malo”), el resultado es acumulativo. También podría ser irreversible, aumentando las posibilidades de desarrollar una enfermedad cardíaca en la edad mediana.

Los cardiólogos están de acuerdo en que las personas de todas las edades deben seguir las recomendaciones de comer sano, no fumar, hacer ejercicio con regularidad y dormir de siete a ocho horas por noche. Dejar el alcohol (u otras drogas) también es esencial.

Además, “también es importante someterse a evaluaciones periódicas de salud “, dice Orringer. “Si no ve a su médico con regularidad, está perdiendo la oportunidad de detectar el problema”.

Carlos Blandino, de 53 años y residente de Kendall, lo sabe muy bien. Hace cuatro años, le diagnosticaron hipertensión después de que las palpitaciones del corazón lo asustaran y lo llevaran a un cardiólogo. Aunque su padre se había sometido a una cirugía de triple derivación o bypass cuando tenía poco más de 50 años, él había pospuesto esa visita por un tiempo. A excepción de la lectura ocasional alta de presión arterial y el historial familiar, Blandino no tenía ningún otro factor de riesgo.

Después de las pruebas y el diagnóstico, le recetaron medicamentos que ayudan a dilatar los vasos sanguíneos. Ahora se toma la presión arterial todos los días. Su hijo, de 21 años, también fue diagnosticado recientemente como hipertenso. “Mi consejo es que no espere”, menciona Blandino, que es enfermero certificado. “Cuando eres joven piensas, ‘oh, esto no me puede pasar’. Pero pasa. Me pasó a mí. Le pasó a mi hijo“.

Durante una visita, un médico recopilará su historial médico familiar y dará seguimiento a los números que contribuyen en gran medida a predecir un posible ataque cardíaco.

Conozca sus marcadores clave de salud

“Conozca sus números”, dice Rambhatla de Baptist Health. “Su colesterol, índice de masa corporal (IMC), el nivel de azúcar, la presión sanguínea. Esto es importante incluso si eres joven“.

Los cardiólogos también sugieren conocer la puntuación de calcio de las arterias coronarias, que mide la cantidad de calcio en las arterias que suplen el músculo cardíaco. Para obtener este número, una tomografía computarizada especial sin contraste del corazón puede mostrar el endurecimiento de la pared arterial. Dependiendo de la puntuación (la referencia base es cero), los médicos pueden estimar el riesgo de un ataque cardíaco (o accidente cerebrovascular) en los próximos 5 a 10 años.

La puntuación de calcio se usa solo con pacientes a los que aún no se les ha diagnosticado una enfermedad cardíaca. Si bien un puntaje de calcio alto no significa que un ataque al corazón esté a la vuelta de la esquina, al igual que un puntaje de cero no confiere una protección absoluta, “es una gran herramienta para determinar qué tan agresivos debemos ser”, dice Rambhatla.

Si bien no podemos controlar las cartas genéticas que se nos han repartido, los factores del estilo de vida son ciertamente modificables. El famoso estudio del corazón de Framingham encontró que si un hombre no tiene seis factores de riesgo principales: colesterol total alto, colesterol HDL bajo (“bueno”), presión sanguínea alta, diabetes, obesidad y tabaquismo, solo tiene un cinco por ciento de riesgo de desarrollar enfermedad cardiovascular a los 95 años. Pero agregue dos o más factores de riesgo y eso se dispara hasta el 69 por ciento.

“Demuestra lo importante que puede ser la prevención temprana mediante la gestión de los factores de riesgo y los cambios en el estilo de vida”, concluye Orringer.

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