Entre los riesgos del estrés está el que puede afectar mucho la presión arterial
La hipertensión, o presión sanguínea alta, a menudo puede pasar desapercibida en personas que la padecen y, sin embargo, las consecuencias de no tratarla pueden provocar problemas de salud graves, incluso la muerte.
“La presión arterial alta aumenta el riesgo de accidente cerebrovascular, insuficiencia renal y ataques al corazón”, dice el Dr. Gervasio A. Lamas, director de la División de Cardiología de la Universidad de Columbia en Mount Sinai Medical Center en Miami Beach.
“Tienes que ser tu propio defensor”, recomienda, “por lo que es importante controlar tu propia presión sanguínea”.
La presión sanguínea es la fuerza que ejerce la sangre de una persona contra las paredes arteriales. Cuando una persona tiene presión arterial alta, le resulta más difícil al corazón hacer circular la sangre, lo cual es fundamental para alimentar los órganos del cuerpo y mantenerlo saludable.
Las personas a menudo pueden obtener lecturas gratuitas de la presión arterial en farmacias como CVS y Walgreens e incluso en supermercados como Publix.
“No acepte una presión arterial alta; asegúrese de que su médico la trate”, advierte Lamas.
La Asociación Americana del Corazón define la hipertensión el estadio I cuando los valores de presión arterial son superiores a 130/80 mmHg.
Lamas también recomienda que las personas inviertan en su propio monitor de presión arterial, cuyo precio comienza en unos $25.
¿Qué significan los dos números?
La presión arterial se mide con dos números: el primero, llamado presión arterial sistólica, mide la presión en las arterias cuando late el corazón. El segundo, llamado presión arterial diastólica, mide la presión en las arterias cuando el corazón descansa entre latidos, de acuerdo con los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC, por sus siglas en inglés).
“El número más bajo es menos importante después de los 50 años, porque naturalmente disminuye a medida que las arterias se vuelven más rígidas con la edad”, dice Gervasio. “Le doy seguimiento al número alto de mis pacientes”.
Vínculos entre el estrés y la hipertensión
El Dr. Sergiu Darabant, cardiólogo médico del Instituto Cardíaco y Vascular de Miami de Baptist Health South Florida, dice que el estrés puede provocar fluctuaciones significativas en la presión arterial debido a hábitos alimenticios poco saludables, trastornos del sueño y ansiedad.
Agrega que una dieta alta en sodio, el consumo excesivo de alcohol y la inactividad física aumentan el riesgo de hipertensión.
“Una rutina diaria saludable es clave para reducir la presión arterial”, comenta Darabant.
“Recomiendo la actividad física diaria y un horario generoso de sueño. La nutrición también es primordial. Animo a mis pacientes a concentrarse en comer tres comidas saludables al día, que contengan grandes porciones de frutas y vegetales”, dice.
Advierte que la mayoría de las meriendas comunes contienen mucho sodio, por lo que aconseja evitar las mismas entre comidas.
La Asociación Americana del Corazón afirma que aún se están estudiando los vínculos entre el estrés crónico y la presión arterial, pero que cuando se enfrentan a una situación estresante, nuestros cuerpos reaccionan liberando hormonas del estrés (adrenalina y cortisol) en la sangre.
La constricción de los vasos sanguíneos y el aumento de la frecuencia cardíaca aumentan la presión arterial, pero solo temporalmente. La presión sanguínea vuelve a su nivel previo al estrés cuando la reacción al mismo desaparece. La Asociación Americana del Corazón define esto como “estrés situacional”, pero, afortunadamente, sus efectos generalmente son de corta duración.
“La presión arterial elevada y no controlada es uno de los principales factores de riesgo de ataques al corazón, accidentes cerebrovasculares e insuficiencia cardíaca”, explica Darabant.
Presión sanguínea alta puede producir ataques tempranos al corazón
Dice que la presión arterial elevada ejerce una presión innecesaria sobre el revestimiento interno de las arterias.
“Con el tiempo, esto conduce a un estrechamiento de las arterias del corazón y depósitos adicionales de colesterol dentro de nuestros vasos sanguíneos”, menciona Darabant.
“Estos cambios pueden causar ataques cardíacos tempranos y quitarnos años de vida”, dice.
“La presión arterial saludable actual es una inversión en nuestra salud presente y futura; es un factor de riesgo que tenemos la oportunidad de controlar con un diagnóstico temprano, tratamiento y cambios en el estilo de vida”, señala.
Señales de presión sanguínea alta
Darabant dice que la mayoría de las veces las personas no saben que tienen la presión sanguínea elevada a menos que esté realmente alta e incluso entonces, los síntomas no siempre son específicos.
“Los síntomas pueden incluir dolores de cabeza, latidos cardíacos fuertes y dificultad para respirar o incluso dolor en el pecho”, dice.
“Medir la presión sanguínea con una máquina de presión arterial es el mejor método de detección y diagnóstico”, dice Darabant, haciéndose eco de Lamas.
Según los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades (CDC, por sus siglas en inglés), el 77% de los pacientes que sufren un accidente cerebrovascular por primera vez y el 69% de los pacientes que sufren un ataque cardíaco ya padecían hipertensión y no lo sabían.
Hombres en mayor riesgo de hipertensión
El CDC también afirma que un mayor porcentaje de hombres (47%) tiene presión arterial alta en comparación con las mujeres (43%).
Además, la presión arterial alta es más común en adultos negros no hispanos (54%) que en adultos blancos no hispanos (46%), adultos asiáticos no hispanos (39%) o adultos hispanos (36%), de acuerdo con el CDC.
Hace un año y medio, Preston Pugh, hombre de unos 40 años que vive en Midtown Miami y que trabaja en recursos humanos, fue a su dentista para que le limpiaran los dientes. Cuando llegó, el higienista dental le tomó la presión arterial, que era el procedimiento estándar.
Dice que la expresión de su rostro lo decía todo mientras hacía la lectura.
“Ese fue mi primer indicio de que algo andaba mal”, dice sobre la revelación de que tenía presión sanguínea alta.
Pugh dice que hasta ese momento se había sentido relativamente sano, pero había tenido fuertes dolores de cabeza.
“No hay muchos indicadores que lo lleven a decir que algo anda mal”, dice con respecto a los síntomas o la falta de síntomas de hipertensión, que finalmente le diagnosticaron.
“Lo llaman el asesino silencioso por una razón”, advirtió.
Su compañero de trabajo lo conectó con la Dra. María Carolina Delgado-Lelievre, profesora de medicina y directora del Centro Integral de Hipertensión de la Universidad de Miami.
Aprendió que la genética y las elecciones de estilo de vida pueden tener un gran impacto en la susceptibilidad de desarrollar hipertensión.
“Me hizo reevaluar mi relación con la comida”, comenta sobre su diagnóstico.
“Definitivamente la sal es un no-no. Uno de mis placeres del cual sentirme culpable eran las patatas fritas”, admite.
“Ahora como más frutas y vegetales. Bebo más agua y trato de descansar más “, comenta Pugh sobre cómo ha cambiado su rutina.
Dice que también tiene el hábito de intentar hacer ejercicio. También controla su propia presión arterial y toma medicamentos contra la hipertensión.
Su consejo para los demás: “Preste atención a su cuerpo. Su cuerpo es el mejor indicador de lo que está sucediendo”, menciona. “Además, controle su salud. Hágase un examen físico completo y busque un médico en quien confíe”.
También recomienda que las personas se familiaricen con su historial familiar, para ver si la presión sanguínea alta es hereditaria.
Universidad de Miami encuentra que los medicamentos para la presión sanguínea son seguros para los pacientes de COVID-19
Los expertos en corazón e hipertensión de la Escuela de Medicina Miller en la Universidad de Miami realizaron recientemente un estudio que muestra que los medicamentos para tratar la presión arterial alta no afectan los resultados de los pacientes hospitalizados con COVID-19.
En el ensayo clínico REPLACE COVID, los médicos-investigadores de la Universidad de Miami inscribieron a 152 participantes de varios países que fueron hospitalizados con COVID-19 entre el 31 de marzo y el 20 de agosto de 2020.
Los participantes ya estaban usando uno de los medicamentos para tratar la presión sanguínea alta que se estaban probando en el estudio: los inhibidores de la ECA (ACEI, por sus siglas en inglés) o los bloqueadores de los receptores de angiotensina (ARB, por sus siglas en inglés).
Los investigadores examinaron si las dos clases de medicamentos podrían ayudar a mitigar las complicaciones o provocar síntomas más graves.
Los participantes fueron asignados al azar para suspender o continuar tomando su medicación prescrita y monitoreados de cerca para evaluar el efecto de suspender temporeramente la terapia.
“Este fue un ensayo controlado aleatorio y la evidencia más sólida para demostrar que estos medicamentos para el corazón son seguros”, dice Carlos E. Alfonso, MD, cardiólogo intervencionista y profesor de medicina de la Escuela de Medicina Miller y director de la beca de capacitación en cardiología del programa de la Universidad de Miami en Jackson Memorial Hospital.
Alfonso fue coautor del estudio “Continuation Versus Discontinuation of Renin–Angiotensin System Inhibitors in Patients Admitted to Hospital with COVID-19: A Prospective, Randomised, Open-Label Trial” (Continuación versus suspensión de inhibidores del sistema renina-angiotensina en pacientes ingresados en el hospital con COVID-19: un ensayo prospectivo, aleatorizado y abierto), publicado recientemente en The Lancet.
“Más del 50 por ciento de los adultos en Estados Unidis tienen hipertensión, el riesgo número uno de enfermedad del corazón”, explica la Dra. María Carolina Delgado-Lelievre, cardióloga de la Universidad de Miami. “Por lo tanto, era muy importante establecer que estos medicamentos no cambian el riesgo de una persona al COVID”.
Delgado-Lelievre explica que los medicamentos para controlar la presión arterial en realidad tienen un efecto protector sobre el músculo cardíaco, los riñones y el sistema vascular en general.
Ella, junto con Alfonso y otro cardiólogo de la Universidad de Miami, trató a los pacientes inscritos en el estudio.
Alfonso dice que, al principio de la pandemia, se creía que los ACEI o los ARB podrían poner a los pacientes con hipertensión en mayor riesgo de resultados adversos del COVID-19 debido a la forma en que el virus se adhiere a ciertos receptores celulares.
El equipo descubrió que ese no era el caso.
“Es seguro concluir que los ACEI y los ARB son seguros de usar durante la pandemia, ya que no causan ningún impacto adverso o mayor al virus”, añade Alfonso.
Nuevo centro de hipertensión de UHealth
Delgado-Lelievre inauguró la clínica integral de hipertensión de la Universidad de Miami en abril, como parte de su Programa de Hipertensión y Prevención Cardiovascular, un esfuerzo de colaboración con el nuevo Programa de Medicina Cardiovascular Preventiva de UHealth.
Ella dice que muchas personas no se dan cuenta de que tienen presión arterial alta hasta que se presentan en la sala de emergencias.
“La hipertensión también es hereditaria, por lo que es importante que los niños y nietos se realicen pruebas de detección, así como los adultos”, menciona.
Delgado-Lelievre dice que la presión arterial tiene un componente genético, y alguien cuyo padre o abuelo tenía hipertensión tiene un mayor riesgo de contraer la enfermedad.
“Educamos a nuestros pacientes y familiares sobre los cambios en la dieta y el estilo de vida para prevenir la hipertensión o reducir los impactos negativos”.
“Su presión arterial puede cambiar drásticamente durante el día”, agrega, “dependiendo de factores como el estrés, el ejercicio o la posición del cuerpo”.
Las citas en la clínica están disponibles desde el mediodía hasta las 6 p.m los jueves y viernes.
Tratamientos para la hipertensión
Delgado-Lelievre dice que los tratamientos para la hipertensión deben personalizarse para cada paciente.
“Algunas personas necesitan cuidados intensivos que incluyan medicamentos y cambios en el estilo de vida porque el riesgo cardiovascular es alto”, dice. “Otros pacientes pueden beneficiarse de dosis más bajas de medicación. Sin embargo, aún deben monitorearse con frecuencia, especialmente si están involucrados varios medicamentos “.
Los pacientes de la clínica reciben un monitor de presión arterial de 24 horas para que lo usen en casa y registren los resultados.
“Les pido a nuestros pacientes que me envíen por correo electrónico un informe de su presión arterial, así como de cuándo toman sus medicamentos”, explica Delgado-Lelievre. “Es muy importante tener visitas de seguimiento cada varias semanas hasta que la presión arterial de una persona esté bajo control”.