Salud

Disparidad entre grupos raciales y étnicos afecta la detección y el tratamiento del cáncer

La Dra. Patricia Jones hepatóloga de Sylvester Comprehensive Cancer Center.
La Dra. Patricia Jones hepatóloga de Sylvester Comprehensive Cancer Center. Cortesía/Sylvester

Al principio de su carrera, la doctora Patricia Jones, hepatóloga de Sylvester Comprehensive Cancer Center, notó un patrón inquietante. Sus pacientes de raza negra tendían a ser más jóvenes y el cáncer de hígado se detectaba en una etapa más avanzada. Como resultado de esos diagnósticos tardíos, también tenían más probabilidades de morir.

Estas observaciones la llevaron a profundizar en por qué sucedía esto. ¿El resultado? Estudios médicos publicados revelaron las disparidades encontradas entre los grupos raciales y étnicos en la detección y el tratamiento. Ya en 2016, Jones y su equipo de investigación descubrieron que la raza era el mayor pronosticador de quién era probable que muriera de carcinoma hepatocelular (CHC), el tipo más común de cáncer de hígado.

Sophia George
Sophia George Miami

Jones no es la única investigadora de Sylvester que estudia por qué ciertas poblaciones llevan una carga desproporcionada de enfermedad. El Dr. Bran don Mahal, oncólogo radiólogo formado en Harvard, dirige un laboratorio de investigación que se centra en el cáncer de próstata y las disparidades en el cáncer. Sophia George, Ph.D, genetista molecular que se asoció con la oncóloga de seno, Dra. Judith Hurley, presentó recientemente hallazgos sobre los diversos tipos de cáncer de seno y ovarios en mujeres negras del Caribe. El Dr. Jonathan Trent obtuvo una subvención sustancial que trajo al sur de Florida una iniciativa nacional para aumentar la participación de las minorías en etapas tempranas de estudios de medicina de precisión.

Tasas de mortalidad más altas entre poblaciones negras e hispanas

Estos esfuerzos concertados del centro de cáncer de University of Miami Health System son una forma de nivelar el campo de juego en un sistema de salud que a menudo falla en educar, evaluar y tratar a todas las comunidades por igual. Si bien ha habido un progreso sustancial en la investigación del cáncer, sigue siendo la segunda causa principal de muerte en Estados Unidos. Esas tasas de mortalidad, impulsadas por el diagnóstico tardío y el acceso desigual al tratamiento, son más altas en las comunidades negras e hispanas.

Como dice Jones tan sucintamente, “Simplemente hay ciertos grupos que son olvidados”.

Tratar de comprender cómo, por qué y qué se puede hacer conforma el trabajo de estos científicos de Sylvester.

Las disparidades en la prestación de servicios de salud no son nada nuevo y, por lo general, son el resultado de una desigualdad más amplia en la sociedad. Hay muchas razones para esto: parcialidad, prejuicios, bajos ingresos y falta de seguro médico y de acceso a médicos y centros de tratamiento. El COVID-19 puso de manifiesto en estas desigualdades, ya que afectó a personas negras e hispanas más que a sus contrapartes blancas.

Sin embargo, “el COVID es solo el ejemplo más reciente”, comenta Jones. “Esto ha estado sucediendo por mucho tiempo”.

Contrarrestar conceptos erróneos negras y haitianas

En su investigación, Jones descubrió que la hepatitis B (VHB), que es la principal causa de cáncer de hígado, afecta a los afroamericanos y haitianos más que a otros grupos, en parte porque la desinformación generalizada impide la detección temprana.

El estudio, publicado en Journal of Hepatocellular Carcinoma, examinó en Florida a casi 11,000 pacientes con cáncer de hígado. El equipo de Sylvester descubrió que los afroamericanos eran más jóvenes y la enfermedad se había extendido más cuando fue diagnosticada que en los pacientes blancos, hispanos y asiáticos. También tenían menos probabilidades de recibir un trasplante que les salvara la vida.

Por ejemplo, en el sur de Florida, el 21 por ciento de los pacientes afroamericanos y el 30 por ciento de los haitianos con cáncer de hígado tenían VHB. Solo el ocho por ciento de los pacientes blancos con cáncer de hígado tenían infecciones de VHB por un largo período. Sin embargo, solo una fracción de las personas con la infección crónica conocía su condición y, por lo tanto, no habían accedido a la vacuna ni a la terapia antiviral que previene y trata el VHB.

Su equipo llegó a la conclusión de que existía una necesidad urgente de desarrollar “intervenciones comunitarias y culturalmente relevantes” para educar a estas comunidades y alentar a sus miembros a hacerse las pruebas de detección. Al desarrollar colaboraciones con grupos comunitarios en Miami, el equipo organizó grupos de discusión en inglés y creole para averiguar qué sabían las personas sobre el VHB.

Entre los haitianos, el 42 por ciento sabía sobre el VHB, en comparación con el 78 por ciento de los afroamericanos. Sin embargo, existían muchos conceptos erróneos sobre la enfermedad, así como desconfianza en el sistema de salud en general. Ambos grupos admitieron que el diagnóstico en etapa tardía se debió, en parte, a los recursos y a la confusión acerca de la infección.

Además, muchos de los participantes afroamericanos del estudio pensaron que la hepatitis y el cáncer de hígado eran poco comunes entre esa población. Algunos participantes pensaron que el VHB se transmitía a través de la tos, no es cierto, y confundieron el VHB con el VIH, el virus de la inmunodeficiencia humana que puede provocar el SIDA.

“Esto nos dice que tenemos que ser astutos sobre cómo brindamos información y cuidado”, comenta Jones. “Tenemos que reunirnos con las personas donde están. Tenemos que difundir la información de una manera que puedan comprenderla y también motivarles a que se realicen exámenes de detección temprana”.

El alcance será cada vez más importante, ya que se espera que el cáncer de hígado supere al colorrectal, de próstata y de mama como la tercera causa principal de muerte por cáncer en la próxima década.

El cáncer de hígado, sin embargo, no es la única malignidad que afecta a las minorías de manera desigual.

Gran impulso por reclutar personas negras en estudios clínicos

Mahal, director asistente de Alcance y Participación Comunitaria de Sylvester, ha dedicado su investigación a descubrir por qué los hombres negros tienen más probabilidades de desarrollar cáncer de próstata y más del doble de probabilidades de morir a causa de éste.

Dr. Brandon Mahal
Dr. Brandon Mahal Miami

Está particularmente interesado en incluir a más pacientes de minorías en los estudios clínicos de medicina de precisión. La medicina de precisión se considera el futuro del tratamiento porque permite a los médicos utilizar una terapia que se dirige a la genética individual del tumor de un paciente.

Sin embargo, los avances en este tipo de terapia corren el riesgo de ampliar la brecha en las tasas de supervivencia entre los hombres negros y el resto de la población. “Las terapias dirigidas que usamos ahora están diseñadas para personas blancas descendientes de europeos”, explica Mahal. Eso se debe a que este grupo demográfico constituye la mayoría de los participantes del estudio.

Además, “sabemos menos sobre la genómica [de los tumores de los hombres negros] y eso afecta directamente la forma en que diseñamos nuestros tratamientos”, dice.

Señala que los hombres afroamericanos con características tumorales similares pueden contar con resultados comparables cuando reciben la terapia adecuada. “Demuestra lo importante que es para los pacientes hacerse una evaluación temprana y recibir un tratamiento oportuno”, añade.

Los investigadores aún tienen que determinar por qué los hombres afroamericanos tienen un mayor riesgo de cáncer de próstata, pero a Mahal le motiva que la convergencia de “big data” e inteligencia artificial ayudará a los médicos-científicos a descubrir qué factores genéticos y de estilo de vida entran en juego.

Con la tecnología implementada, “necesitamos estudios a gran escala en todo el país y en todo el mundo para identificar qué factores determinan [la mayor prevalencia del cáncer de próstata entre los hombres negros] y en qué medida estos afectan el resultado”.

Un buen lugar para comenzar es atraer a más minorías a los estudios clínicos, lo que eventualmente puede resultar en medicamentos y otras terapias. Sylvester dio un gran paso en este esfuerzo cuando recibió un apoyo de un año de $550,000 del Instituto Nacional de Cáncer (NCI, por sus siglas en inglés). Sylvester fue uno de los ocho centros de cáncer designados por el NCI para esta iniciativa nacional.

El programa se conoce como CATCH-UP.2020, que significa Create Access to Targeted Cancer Therapy for Underserved Populations (Crear acceso a la terapia contra el cáncer dirigida para poblaciones desatendidas). Su objetivo es incluir a más minorías en los estudios investigativos de terapia dirigida contra el cáncer. Para estos ensayos patrocinados, al menos la mitad de los pacientes deben pertenecer a una minoría o a una población desatendida. (CATCH-UP.2020 consta de 49 pruebas clínicas para pacientes con tumores sólidos y malignidades de la sangre).

“Existe una gran disparidad en la representación de las minorías raciales y étnicas en las pruebas clínicas y el NCI está tratando de abordar esta disparidad”, comenta Trent, quien dirigió el equipo de solicitud de la subvención. “El objetivo es hacer que estos tratamientos [experimentales] contra el cáncer estén disponibles para grupos que de otro modo no tendrían acceso a ellos”.

Como director asociado de investigación clínica de Sylvester, supervisa cientos de pruebas clínicas, muchas de las cuales involucran investigación genética. Entre esas pruebas se encuentran los estudios realizados por el oncólogo de mama, Sylvester Hurley y George, profesor asociado del departamento de obstetricia, ginecología y ciencias de la reproducción.

Mujeres jóvenes afroamericanas del Caribe y detección de cáncer de seno

Descubrieron que más de una cuarta parte de las mujeres negras del Caribe con cáncer de seno tenían mutaciones en uno de dos genes, BRCA1 y BRCA2. (En Estados Unidos, estas mutaciones representan menos del cinco por ciento de los casos de este tipo de cáncer).

El equipo de Hurley-George, en colaboración con investigadores de las naciones insulares, también descubrió que el espectro de mutaciones variaba de una isla a otra y que la edad media de las pacientes caribeñas con mutaciones era menor que la de las pacientes sin mutaciones.

Su trabajo es aplicable a la población estadounidense. Aproximadamente el diez por ciento de las personas negras de Estados Unidos son nacidas en el Caribe y aproximadamente un tercio tiene ascendencia caribeña.

Esta información ha tenido verdaderos beneficios mundiales, ya que los oncólogos de seno están buscando ahora mutaciones en este grupo demográfico en particular.

Los hallazgos también han llevado a cambios en las pautas para las pruebas de detección del cáncer de seno en mujeres de ascendencia de Bahamas. Actualmente, a las mujeres de ascendencia bahameña con un pariente de primer grado con cáncer de seno se les dice que comiencen la detección de este tipo de cáncer a mediados de los 20, en lugar de a los 40.

“Estos estudios nos brindan la información necesaria sobre cómo realizar pruebas de detección, cómo diagnosticar y cómo mejorar los resultados”, explica George. “De esta manera, abrimos el acceso de manera más amplia”.

Esta historia fue publicada originalmente el 4 de junio de 2021, 7:00 p. m. with the headline "Disparidad entre grupos raciales y étnicos afecta la detección y el tratamiento del cáncer."

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