Pacientes de cáncer cuando niñas, se convierten en enfermeras
Eran solo niñas cuando se les diagnosticó leucemia linfoblástica aguda, el cáncer infantil más común.
Pero las dos jóvenes del sur de Florida, que no se conocían, se sometieron a tratamientos rigurosos, sufrieron severos efectos secundarios y desarrollaron un profundo aprecio por el personal médico que las atendía. Ese aprecio las llevó a prepararse como profesionales de la salud y convertirse en enfermeras. Aquí están sus historias.
Kelly Lara
Tenía solo tres años la primera vez que le diagnosticaron leucemia, y Kelly Lara, ahora de 29, recuerda que el hospital se convirtió en su segundo hogar.
Lara recibió tratamiento entre las edades de 3 y 6 años en el Nicklaus Children’s Hospital, entonces llamado Miami Children’s Hospital. Tuvo una recaída a los 16 años y fue tratada nuevamente allí hasta los 18 años.
La experiencia de Lara la inspiró a ingresar al área de salud y regresar a trabajar en Nicklaus, donde ahora es enfermera en el turno de noche de la unidad de cuidados intensivos pediátricos.
“Desafortunadamente, como paciente de cáncer, usted ve el hospital como un segundo hogar, porque va allí todo el tiempo para recibir tratamientos”, dice Lara, residente de Miami. “He sobrevivido dos veces al cáncer, pero pude superarlo con la fuerza de mi familia y de Dios”.
Lara dice que recuerda con cariño a las enfermeras y médicos que la trataron. “Tuve una enfermera cuando era pequeña, cuando tenía entre 3 y 6 años. Ella era mi obsesión. La llamé princesa Jasmine porque tenía un cabello hermoso”, dice Lara. “Todos me saludaban con un abrazo y mucho amor y compasión”.
Después de una recaída cuando era adolescente, Lara explica que todo su mundo se volvió patas arriba. “Las enfermeras fueron simplemente increíbles”, dice. “Me hicieron sentir como en familia”.
A los 16 años, Lara tuvo una reacción alérgica a la quimioterapia que le produjo presión arterial baja, fiebre alta y urticaria. Lara recuerda los esfuerzos de una enfermera en particular para mantenerla fuera de la unidad de cuidado intensivo (UCI).
“No llegué a ir al baile de graduación, y el hospital organizó uno para todos los pacientes adolescentes que tenían enfermedades potencialmente mortales”, dice. “Esa experiencia fue asombrosa para mí”.
Lara dice que cuanto más forjaba relaciones en el hospital y hacía amistades, más se interesaba en trabajar allí.
“Pensé: ‘Estas personas son personas increíbles. Quiero ser como ellos’”, dice Lara. “Me encantó la compasión que mostraban”.
Recuerda haber hablado de ese objetivo cuando tuvo la entrevista de trabajo en Nicklaus.
“Siempre lo vi como un hogar. Aunque fue una experiencia tan negativa, algo hermoso salió de ello”, comenta. “Siempre quise trabajar en Nicklaus Children’s”.
Michelle Tai, coordinadora clínica de la unidad de oncología de Nicklaus Children’s Hospital, trató a Lara cuando era niña y ahora se cruza con ella como compañera de trabajo.
“Cuando miro atrás en los pacientes que he atendido y los veo crecer hasta convertirse en los adultos que son, siento que es el legado que dejo para las generaciones futuras”, dice Tai. “Es grandioso ver que Kelly ahora está teniendo un impacto en los demás. Ella es el faro de esperanza que utilizo para mostrarles a otras familias”.
Sarita Moreno
Era la víspera de Año Nuevo de 2014 cuando Sarita Moreno, entonces de 15 años, fue diagnosticada con leucemia. Perdió el primer año de escuela secundaria debido a los intensos tratamientos, que incluían infusiones intravenosas y quimioterapia en Salah Foundation Children’s Hospital de Broward Health en Fort Lauderdale.
“Ese primer año de tratamiento fue tan brutal que no pude hacer nada más”, dice Moreno, que ahora tiene 21 años y vive en Delray Beach. “Iba al hospital y volvía a la casa. Así de grande era mi mundo”.
El tratamiento de Moreno comenzó el día de Año Nuevo de 2015. “Cuando comencé, estuve en el hospital básicamente durante dos meses. No recuerdo haberme ido”, comenta.
Para febrero de 2015, Moreno estaba en remisión, pero continuaron los tratamientos rigurosos. Con ellos vino la fatiga, las náuseas y la caída del cabello. Pudo regresar a la escuela a mediados de su segundo año y terminar el tratamiento en su tercer año.
En el proceso, Moreno comenzó a mirar el campo de la salud como una carrera. Ahora, es estudiante de último año enfermería en la Universidad Florida Atlantic comenzando las clínicas en el otoño.
“Siempre me sentí tranquila cuando los médicos y las enfermeras me dijeron lo que estaban haciendo y cómo funcionaba”, dice. Cuanto más le decían, más interesada estaba en el proceso.
Melissa Stachiowiak, trabajadora social de la unidad de hematología pediátrica de Broward Health, dice que la valentía de Moreno durante en el tratamiento ha sido una inspiración para todo su equipo médico. “Estamos felices de ver su historia de éxito y cómo se ha movido de su diagnóstico de cáncer para ahora retribuir en el campo de la salud como cuidadora”, explica.
Esta historia fue publicada originalmente el 5 de junio de 2021, 7:00 p. m. with the headline "Pacientes de cáncer cuando niñas, se convierten en enfermeras."