Salud

¿Hipócritas… o educados?

Salir a trabajar con el camarógrafo Jorge Alvarez siempre es un “doble bono”. Cubano, chistosísimo y ocurrente, mientras cubrimos cualquier asignación, sin importar el lugar, además sirve de psicólogo… y últimamente de filósofo urbano. Le cuento por qué y me va a dar la razón.

Estábamos por San Antonio hace unos días, cuando en medio de la nada comenzamos a hablar de las personas que, en una oficina de pronto, y solo porque tienen algo en contra de una persona le retiran el habla a esta. Y además de eso, cualquier otro día, sin más, ven al mismo al que hasta le volteaban la cara (alguien de quien, de paso sea dicho, han hablado “pestes”) y entonces, como si nada hubiese sucedido le dicen: “Hola, ¿cómo estás?”

El colmo es que el ofendido en cuestión, que sabe lo que esa persona ha hecho en su contra o ha dicho de él, por cortesía les responde como si nada. Esto es algo que sucede con frecuencia. “¿Pero qué van a hacer? Afirma Jorge. Como gente con educación los ofendidos les dan una clase de cortesía al responderles”.

En este punto le digo que eso me parece el colmo de colmos, es decir, responderle a quien hable mal de uno. Lo mejor es seguir sin dirigirse la palabra. “Lo que sucede es que esa persona le ha respondido a aquel que le ha retirado el habla por educación y por cortesía, como quieras llamarle; aunque también por hipocresía”.

¡Ahí está! Le digo a Jorge. Son hipócritas, pero no corteses o educados... “Estás mal, porque no te has dado cuenta de algo: la primera regla de la educación es la hipocresía. Entonces la disyuntiva es: ¿hipócrita o educado?”

A decir verdad, la interrogante de este cubano llegado por el Mariel me llama al análisis.

“Es cuestión de tener educación”, me sigue explicando. “Mira, ¿cuántas veces uno se levanta por la mañana con ganas de no saludar a nadie? Y, sin embargo, ¿qué pasa? Que no falta el que te dice: ‘¿Hola? ¿Qué tal? ¿Cómo estás?’ Y en vez de responderle que no le importa cómo te encuentras, tienes que poner la cara dulcificada y decirle que estás bien y desearle los buenos días. Ahí estás siendo hipócrita, pero eres educado”.

Tiene razón. Nos pasa a todos y hay más ejemplos. ¿Qué tal con aquellos que nunca saludan a alguien en una oficina y que, el día en que por su cumpleaños cuando les “pican” un cake que se ve sabrosísimo, entonces vienen a desearle el happy birthday como si fueran grandes amigos? Ante esos que abundan en las oficinas y otros lugares de trabajo digo: ¡Caballero! Lo que hace la gente por un pedazo de cake.

“Ahí está, continúa disertando el filósofo Alvarez. Serán hipócritas, pero no maleducados, porque están cumpliendo con las reglas de educación. No le puedes negar una felicitación a nadie”.

Y qué hay con los que ven a uno trabajando, sumidos en la computadora o en el teléfono tratando un asunto que no nos permite ni siquiera movernos, y vienen a interrumpir sin consideración, solo para preguntar: “¿Y qué? ¿Cómo va todo? Cuéntame algo…” Y una tiene que sonreírles y decirles: “Todo bien”. Sabiendo que, lo que estábamos haciendo, se interrumpe. Dan ganas de decirles algo para que pongan los pies sobre la tierra; pero Jorge Alvarez tiene razón, la etiqueta de la oficina (cuando de hispanos se trata) nos impide decir lo que sentimos y soportar un momento que nos hace perder el tiempo, en aras de la cortesía.

Tengo que darle la razón a este camarógrafo-filósofo y llegar a la conclusión de que su sofisma de ¿educados o hipócritas? está basado en la pura realidad. ¡Qué complicación!• 

mariaantonietacollins @yahoo.com

@CollinsOficial

Esta historia fue publicada originalmente el 7 de octubre de 2014, 2:00 a. m. with the headline "¿Hipócritas… o educados?."

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