Salud

Cuidado con los tacones


Madeline Barrios antes de la cirugía en el Jackson South Hospital para quitarle los juanetes. Su condición era muy severa aunque ella no siempre usaba tacones. También tenía una predisposición genética a la condición, su madre tenía uno.
Madeline Barrios antes de la cirugía en el Jackson South Hospital para quitarle los juanetes. Su condición era muy severa aunque ella no siempre usaba tacones. También tenía una predisposición genética a la condición, su madre tenía uno. Para MIAMI HERALD

Madeline Barrios ha pasado la mitad de la vida en zapatos de tacón alto. Pero no fue hasta finales del pasado año que los pies comenzaron a dolerle más de lo normal. “Sentía un dolor agudo”, dice Barrios, de 40 años de edad, añadiendo que a menudo le daban calambres en los dedos. “No se me quitaban hasta que me daba una ducha caliente”.

A veces el dolor era normal, tolerable. Pero al pasar el tiempo, el dolor empeoró y no se aliviaba ni quitándose los zapatos ni tomando ibuprofeno. El pasado otoño, un podiatra diagnosticó que el dolor constante en la punta de los pies era juanetes, una protuberancia ósea que se formó en la base de los dedos gordos.

Los huesos en la parte frontal de los pies se habían expandido y el dedo gordo se dislocó. Esta situación puede ocurrir por una predisposición genética así como el haber trabajado de ocho a diez horas al día en tacones de dos a tres pulgadas. El médico le dijo que los juanetes solo podían corregirse con cirugía.

“Me decidí por la cirugía cuando el médico mencionó que iba a terminar con artritis”, dice Barrios. De manera que se sometió a la misma a principios de mes. “No puedo imaginarme con artritis. Estoy segura que el dolor sería aún peor”.

El uso constante de tacones altos –tacos de aguja o estiletes, pump (cerrados) y plataformas, entre otros– es una de las principales causas de problemas con los pies en las mujeres. Los zapatos sí pueden deformar el pie y producir juanetes, dedos en martillo, neuromas y desgarres en el tendón de Aquiles; todas condiciones que debe tratar un podiatra.

“Especialmente en el sur de Florida hay muchas pacientes mujeres con quejas asociadas al uso de tacones altos”, dice Jaime Carbonell, podiatra certificado de Jackson South Community Hospital. “Por lo general, las mujeres que usan tacos de más de tres pulgadas, experimentan más problemas que el resto de las personas”.

Los juanetes de Barrios eran severos aunque ella no siempre usaba tacos de tres pulgadas. También tenía una predisposición genética a la condición, su madre tenía uno.

La causa exacta de los juanetes no está clara, pero se dice que la herencia y la artritis juegan un papel importante. La deformidad puede empeorar por el uso de zapatos mal ajustados, como pumps (cerrados) o zapatos planos con una punta estrecha que puede aplastar los dedos del pie en posiciones no naturales. Los tacos pueden exacerbar el problema ya que llevan el peso del cuerpo hacia delante, a la parte del frente de los pies, creando tensión en las articulaciones de los dedos.

“El juanete se desarrolla porque los huesos, básicamente, se abren”, dice Yanira Salas-Stuart, podiatra de Memorial Regional Hospital en Hollywood. “Las personas creen que el hueso está creciendo, pero lo que ocurre es que se disloca y se sale de lugar”.

Algunos juanetes menos severos se pueden tratar con suelas ortopédicas apropiadas, pero puede ser peor y más doloroso. Para evitar el problema, los podiatras sugieren seleccionar zapatos que se ajusten al pie y no unos que se sientan muy apretados. “Trate de utilizar zapatos acojinados en la punta”, dice Salas-Stuart. “En términos de altura, tenga algunos zapatos que pueda utilizar y cambiarse. En cuanto al taco mientras más ancho, más estable”.

Además de los juanetes hay otros problemas que llevan a la oficina del podiatra, entre ellos el dolor que porduce en el talón el tendón de Aquiles. El sobreuso del tendón detrás del talón, que conecta los músculos de la pantorrilla en la parte posterior inferior de la pierna al hueso del talón, puede resultar en debilidad y desgarre.

Imagine poner un palo de canela en agua durante seis meses, el palo de canela se pondrá blando y se romperá, comenta Salas-Stuart. “Lo mismo sucede con el tendón de Aquiles”, explica, añadiendo que las mujeres “están en tacones altos todo el día así que el tendón se contrae. Cada vez que utilizan zapatos un poco más bajos, no tacones tan altos, el tendón se estira y hala mucho más y comienza a romperse”.

Andar en tacones y alternar con ir descalzas, en chancletas o sandalias, puede resultar en un dolor sordo constante y en un desgarre potencial. Salas-Stuart sugiere tomar antiinflamatorios orales y colocarse hielo durante las primeras 72 horas para aliviar el dolor. La sal de higuera en agua tibia puede ayudar también. “La intervención temprana es clave. El dolor debe ser la señal para someterse a una evaluación”, dice Carbonell. “Si los zapatos le producen dolor, limite el uso del zapato”.

Otros problemas comunes de los pies entre las mujeres incluyen el dedo de martillo, una distorsión que causa que el segundo dedo se doble como en “garra” en vez de apuntar hacia adelante; los neuromas, crecimiento benigno de tejido entre el tercer y cuarto dedo que puede resultar en adormecimiento y hormigueo; y capsulitis, la inflamación de los ligamentos alrededor de las articulaciones de los dedos.

“Recomendamos que vea a un podiatra cuando sienta dolor o vea una deformidad en el pie”, dice Carbonell. “Si espera demasiado tiempo, algunas veces la solución puede ser más invasiva o quirúrgica”.

El mayor problema post-quirúrgico de Barrios es encontrar zapatos cómodos y espaciosos para el pie tamaño cinco y medio.

“Ahora soy mucho más selectiva con mis zapatos y no compro tan a menudo como acostumbraba”, dice Barrios.

Esta historia fue publicada originalmente el 26 de junio de 2015, 11:24 a. m. with the headline "Cuidado con los tacones."

Reciba acceso digital ilimitado
#TuNoticiaLocal

Pruebe 1 mes por $1

RECLAME SU OFERTA